DICCIONARIO MÉDICO
Alopecia areata
La alopecia areata es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema inmunitario ataca los folículos pilosos y provoca la caída del pelo en placas circunscritas, habitualmente redondeadas u ovaladas. Puede afectar al cuero cabelludo, la barba, las cejas o cualquier otra zona pilosa del cuerpo. Su prevalencia acumulada a lo largo de la vida se estima en un 1,7 % de la población. Se denomina alopecia areata a la pérdida brusca y localizada de pelo producida por una agresión autoinmunitaria contra el folículo piloso. El nombre combina alopecia (del griego ἀλωπεκία, «pérdida de pelo») con el adjetivo latino areata, participio de areare, derivado de area, «espacio abierto» o «parcela». La imagen que evoca es literal: parcelas de cuero cabelludo despobladas en medio de pelo sano. Cornelius Celsus, en el siglo I d.C., ya describió formas de pérdida capilar en placas, pero fue el dermatólogo francés Pierre-Antoine-Ernest Bazin quien, a mediados del siglo XIX, sistematizó la enfermedad y acuñó la terminología clínica que, con variantes, ha llegado hasta hoy. En España, el término popular «pelada» sigue utilizándose en algunas regiones para referirse a esta misma entidad. El folículo piloso en fase anágena goza normalmente de un privilegio inmunitario: expresa pocas moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad de clase I (MHC-I) en su porción inferior, lo que le permite mantenerse relativamente oculto para los linfocitos T citotóxicos. En la alopecia areata, ese privilegio se rompe. Los folículos empiezan a expresar MHC-I de forma aberrante y se convierten en diana del ataque inmunitario. Linfocitos T CD8+ infiltran el bulbo del folículo y frenan la producción de la fibra capilar. El folículo no se destruye (lo que sí ocurre en las alopecias cicatriciales), pero queda detenido en un estado de reposo forzado. Esa preservación estructural explica por qué, en muchos pacientes, el pelo puede volver a crecer cuando el ataque inmunitario remite. Se han identificado variantes genéticas de susceptibilidad en genes del sistema HLA y en otros loci relacionados con la regulación inmunitaria. La alopecia areata aparece con mayor frecuencia en personas que ya presentan otras enfermedades autoinmunes, como tiroiditis, vitíligo o enfermedad celíaca, lo cual sugiere un terreno inmunológico compartido. Areata en placas es la presentación más habitual: una o varias placas circulares de pérdida de pelo, de bordes nítidos, sobre piel de aspecto normal. En los márgenes de la placa pueden observarse los llamados «pelos en signo de exclamación», más estrechos en su base que en su punta, un hallazgo que resulta bastante orientador. Cuando la pérdida se extiende a todo el cuero cabelludo, se habla de alopecia total. Si abarca también cejas, pestañas y vello corporal, la denominación pasa a ser alopecia universal. Ambas formas suponen una minoría de los casos (en torno al 7 % según las series hospitalarias), pero son las que peor pronóstico de recuperación espontánea presentan. Existe, además, un patrón peculiar denominado ofiasis (del griego ὄφις, «serpiente»), en el que la pérdida dibuja una banda que rodea la región temporal y occipital del cuero cabelludo, como si una serpiente se hubiera enrollado alrededor de la cabeza. La respuesta a los abordajes convencionales suele ser más pobre en esta variante. Los estudios poblacionales estiman una incidencia de unos 20 casos nuevos por cada 100 000 personas al año. Afecta por igual a varones y mujeres, y puede debutar a cualquier edad, aunque el pico de incidencia se sitúa entre la adolescencia y los 40 años. En niños menores de 10 años la enfermedad tiende a ser más extensa. Hasta un 20 % de los pacientes refiere antecedentes familiares, dato que refuerza el componente genético. Un estudio con gemelos idénticos mostró concordancia en el 42 % al 55 % de los pares, cifra alta para una enfermedad de etiología multifactorial. La confusión más frecuente se produce con la alopecia androgénica. En la androgénica, la pérdida es gradual, difusa y sigue un patrón predecible (recesión frontal en varones, rarefacción central en mujeres); en la areata, las placas aparecen de forma brusca, a menudo en días, y no respetan zonas previsibles. Con la tricotilomanía la confusión es más sutil. Ambas producen placas de pérdida, pero en la tricotilomanía los pelos están arrancados (no caídos) y los bordes de la zona afectada tienden a ser irregulares, con pelos rotos a distintas alturas. La areata deja una superficie lisa, sin pelo roto visible a simple vista. Viene del latín areata, derivado de area, que significa «parcela» o «espacio abierto». Describe el aspecto de la pérdida: zonas delimitadas de cuero cabelludo sin pelo, rodeadas de pelo normal. No siempre. Muchos pacientes con placas limitadas recuperan el pelo de forma espontánea en meses. Las formas extensas (total, universal) tienen peor pronóstico, pero incluso en estos casos la recuperación no queda descartada, porque el folículo se conserva. Es una asociación que los pacientes refieren con frecuencia, y algunos estudios epidemiológicos la respaldan como posible desencadenante en individuos con predisposición genética. El mecanismo exacto por el que un episodio de estrés podría romper el privilegio inmunitario del folículo no está del todo aclarado. Sí. «Pelada» es el nombre popular que recibe la alopecia areata en España y en varios países hispanohablantes. Designa la misma enfermedad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alopecia areata, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alopecia areata
Mecanismo inmunológico
Formas clínicas
Epidemiología
Diferenciación con la alopecia androgénica y la tricotilomanía
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «areata» en alopecia areata?
¿La alopecia areata es permanente?
¿Se relaciona con el estrés?
¿Es lo mismo alopecia areata que «pelada»?
Referencias
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