DICCIONARIO MÉDICO
Curare
El curare es un conjunto de venenos de origen vegetal utilizados tradicionalmente por pueblos indígenas de América del Sur para impregnar flechas y dardos de cerbatana. Su principio activo bloquea la transmisión del impulso nervioso al músculo, produciendo parálisis progresiva. El estudio científico del curare dio origen a los bloqueantes neuromusculares de uso quirúrgico moderno. El curare no es una sustancia única, sino una mezcla de extractos vegetales cuya composición varía según la tradición etnobotánica de cada pueblo y la región de la selva donde se prepara. Las plantas de las que se obtiene pertenecen principalmente a dos familias: las Menispermaceae (sobre todo el género Chondrodendron, del que se aisló la d-tubocurarina) y las Loganiaceae (género Strychnos, que aporta alcaloides con acción curarizante distinta). Los indígenas cocían cortezas, raíces y tallos durante horas hasta obtener una pasta oscura y viscosa que se almacenaba en calabazas, cañas de bambú o vasijas de barro. La palabra curare procede probablemente de la voz ourari o wurari de los macusi, un pueblo caribe de la actual Guyana. Se ha propuesto que el significado original era algo como "el que lo recibe, cae", en referencia al efecto inmediato del veneno cuando alcanza el torrente sanguíneo a través de una herida. La grafía pasó por varias adaptaciones (ourara, woorali, urare) antes de fijarse como curare en las lenguas europeas a finales del siglo XVIII. La primera referencia escrita al curare se atribuye a Pedro Mártir de Anglería, cronista de la corte de Carlos I, quien en su obra De Orbe Novo (publicada parcialmente a partir de 1504) describió las heridas mortales causadas por flechas envenenadas. Las expediciones de Walter Raleigh a la Guayana en la década de 1590 aportaron más datos, aunque durante siglos el curare permaneció como una curiosidad exótica de difícil acceso. En 1735, la Academia Francesa de Ciencias financió una expedición al Ecuador que, entre otros objetivos, recogió muestras de curare para su estudio en Europa. Pero el salto decisivo llegó en 1846, cuando el fisiólogo Claude Bernard demostró experimentalmente que el curare actuaba sobre la unión entre el nervio y el músculo, no sobre el nervio en sí ni sobre la fibra muscular de forma aislada. Bernard colocó curare en una rana y comprobó que el nervio seguía conduciendo impulsos eléctricos y que el músculo respondía a la estimulación directa, pero que la conexión entre ambos quedaba interrumpida. Aquel experimento, limpio y elegante, es uno de los hitos de la fisiología experimental. Los alcaloides del curare son antagonistas competitivos de la acetilcolina en los receptores nicotínicos de la placa motora. Se unen al receptor sin activarlo y, al ocupar el sitio, impiden que la acetilcolina liberada por la terminación nerviosa produzca la despolarización necesaria para la contracción muscular. La parálisis resultante es flácida y sigue un orden descendente: primero se afectan los músculos oculares y faciales, luego los del cuello y las extremidades, y finalmente el diafragma, cuya parálisis provoca la muerte por asfixia si no hay ventilación asistida. Un dato que los indígenas conocían empíricamente: la carne del animal cazado con curare podía comerse sin riesgo. Los alcaloides curarizantes no se absorben bien por vía digestiva porque son compuestos cuaternarios de amonio, demasiado polares para atravesar la mucosa intestinal intacta. Necesitan alcanzar el torrente sanguíneo directamente (a través de una herida, por ejemplo) para ejercer su efecto. De la voz ourari o wurari de los macusi de la Guayana. Su significado exacto es incierto, pero se ha traducido como "el que lo recibe, cae" o "aquel al que llega, cae". La grafía curare se estabilizó en las lenguas europeas hacia finales del siglo XVIII. No exactamente. El curare es la mezcla vegetal completa, con múltiples alcaloides y otros componentes. La d-tubocurarina es el alcaloide principal aislado de Chondrodendron tomentosum, purificado en la década de 1930 y utilizado como primer relajante muscular de uso clínico. Es la molécula, no la mezcla. El curare natural, no. Los bloqueantes neuromusculares que se emplean hoy en anestesia son compuestos sintéticos o semisintéticos diseñados para tener una duración de acción predecible, un perfil de seguridad conocido y la posibilidad de ser revertidos farmacológicamente. Compuestos como el rocuronio, el vecuronio o el pancuronio son descendientes directos del curare, pero ya no contienen extracto vegetal. En general, no. Los alcaloides curarizantes son compuestos de amonio cuaternario que se absorben muy mal por vía oral. Para ejercer su efecto necesitan acceder directamente al torrente sanguíneo, razón por la cual los indígenas podían consumir la carne de animales cazados con flechas envenenadas sin peligro. Si desea profundizar en conceptos asociados al curare, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el curare
Del veneno de flechas a la farmacología experimental
Mecanismo de acción: el bloqueo de la placa motora
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra curare?
¿Es lo mismo curare que tubocurarina?
¿Se sigue usando curare en la medicina actual?
¿El curare es letal si se ingiere?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026