DICCIONARIO MÉDICO

Corte por congelación

El corte por congelación es una técnica de histología que permite obtener secciones de tejido en pocos minutos, sin necesidad de fijación química ni inclusión en parafina. Su principal aplicación es la consulta intraoperatoria: el patólogo analiza la muestra mientras el paciente permanece en el quirófano, y el resultado orienta la decisión del cirujano sobre la extensión de la intervención.

Qué es el corte por congelación

Cuando un cirujano necesita saber, durante la propia intervención, si un tejido extirpado contiene células tumorales o si los márgenes de resección están libres, recurre al corte por congelación. La muestra se envía en fresco al servicio de anatomía patológica, donde se congela rápidamente a temperaturas que oscilan entre -20 °C y -30 °C dentro de un aparato denominado criostato. Se trata, en esencia, de un microtomo encerrado en una cámara refrigerada: la congelación endurece el tejido lo suficiente para que una cuchilla lo seccione en láminas de entre 5 y 10 micras de grosor.

Una vez cortada, la sección se tiñe con hematoxilina y eosina (o, en ciertos casos, con azul de toluidina) y se examina al microscopio. Todo el proceso, desde la recepción de la pieza hasta la emisión del informe, suele completarse en 15 a 20 minutos. Esa rapidez es la razón de ser de la técnica, y también su limitación más conocida: la morfología celular no alcanza la nitidez que ofrece un corte en parafina, porque la formación de cristales de hielo durante la congelación distorsiona parcialmente la arquitectura del tejido.

De William Welch a Louis Wilson: origen de la técnica

La primera biopsia intraoperatoria por congelación de la que se tiene constancia la realizó William Welch en 1891, en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore. El caso era una sospecha de cáncer de mama operada por William Halsted, y Welch empleó un microtomo de congelación con dióxido de carbono para obtener las secciones. Cuatro años después, James Wright describió una variante que utilizaba formalina como paso previo.

Sin embargo, la técnica que más se parece al procedimiento actual la publicó Louis Wilson, de la Clínica Mayo, en 1905 en el Journal of the American Medical Association. Wilson usaba azul de metileno como colorante y un método de congelación más rápido, lo que acortó considerablemente el tiempo de respuesta. Desde entonces, la introducción del criostato moderno a mediados del siglo XX y las mejoras en las cuchillas desechables han perfeccionado la calidad de los cortes, pero el principio básico sigue siendo el mismo.

Contextos en los que se solicita un corte por congelación

Valorar si una lesión es benigna o maligna cuando esa información condiciona el tipo de cirugía constituye la indicación más frecuente. El ejemplo clásico es un nódulo mamario: si el patólogo confirma malignidad en el corte congelado, el cirujano puede ampliar la resección en el mismo acto quirúrgico, evitando una segunda intervención.

Otra situación habitual es el estudio de los márgenes de resección. Aquí el patólogo examina los bordes de la pieza extirpada para comprobar que no quedan células tumorales en el lecho quirúrgico. La cirugía de Mohs, utilizada en ciertos tumores cutáneos, lleva esta lógica al extremo: el cirujano va retirando capas sucesivas de piel y cada una se analiza por congelación hasta que todos los márgenes resultan negativos.

No todos los tejidos se prestan igual a esta técnica. Las muestras muy pequeñas, los tejidos adiposos o los que contienen abundante calcio producen artefactos que complican la interpretación. En esos casos, el patólogo puede preferir diferir el resultado y procesarlo mediante la técnica convencional de parafina, que ofrece una calidad morfológica notablemente superior.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «corte por congelación»?

Es una traducción directa del inglés frozen section. El nombre describe literalmente el procedimiento: el tejido se congela para endurecerlo y poder seccionarlo. En español se usa indistintamente «corte por congelación», «sección congelada» o «biopsia por congelación», aunque esta última expresión designa más bien el procedimiento completo (obtención de la muestra, procesamiento y lectura) y no solo la sección en sí.

¿Es fiable el resultado de un corte por congelación?

Sí, la exactitud diagnóstica global supera el 90 % en la mayoría de las series publicadas. Los errores se concentran en situaciones donde la morfología del tumor es especialmente sutil o donde los artefactos de congelación oscurecen los detalles celulares. Por eso el resultado de un corte congelado se considera siempre preliminar y se confirma después con el estudio definitivo en parafina.

¿Cuánto tarda el patólogo en dar un resultado?

Entre 15 y 20 minutos, aproximadamente. Ese intervalo incluye la recepción de la muestra, el examen macroscópico, la congelación, el corte, la tinción y la lectura al microscopio. Es un tiempo breve pero no instantáneo, y durante esos minutos el equipo quirúrgico mantiene al paciente bajo anestesia.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Biopsia. MedlinePlus enciclopedia médica.
  2. Jiménez-Heffernan JA, et al. Biopsia por congelación: recomendaciones en la práctica clínica y dermatológica. Rev Colomb Cancerol. 2014;18(1):35-44.
  3. Megías M, Molist P, Pombal MA. Criotomos. Atlas de Histología Vegetal y Animal, Universidad de Vigo.
  4. Fundación Mayo para la Educación e Investigación Médica. Biopsia: tipos de biopsia utilizados para diagnosticar cáncer. Mayo Clinic.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al corte por congelación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Corte: concepto general de corte en medicina, con sus acepciones histológica y anatómica.
  • Corte en parafina: técnica histológica convencional, con mayor calidad morfológica que el corte por congelación.
  • Criostato: cámara refrigerada con microtomo integrado utilizada para obtener cortes congelados.
  • Microtomo: instrumento para seccionar tejidos en láminas finas.
  • Patología: disciplina médica dedicada al estudio de las enfermedades mediante el análisis de tejidos.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026