DICCIONARIO MÉDICO
Contrapulsación
La contrapulsación es un principio de asistencia circulatoria mecánica en el que un balón alojado en la aorta descendente se infla durante la diástole y se desinfla durante la sístole, con el objetivo de mejorar la perfusión coronaria y reducir el trabajo del corazón. El dispositivo más conocido que aplica este principio es el balón de contrapulsación intraaórtico (BCIA). El nombre combina el prefijo latino contra- (en dirección opuesta) con pulsatio (golpe, empuje), derivado de pulsare (golpear, empujar). La idea es generar una pulsación que trabaje en sentido inverso al ciclo de eyección cardíaca: mientras el corazón descansa entre latidos, el balón se expande y empuja la sangre hacia las arterias coronarias y el resto del árbol arterial; cuando el corazón se contrae para expulsar sangre, el balón se colapsa y crea un efecto de vacío que facilita la eyección ventricular. Moulopoulos, Topaz y Kolff propusieron el concepto en 1962, trabajando con modelos animales en la Cleveland Clinic. La primera aplicación con éxito en un paciente humano la llevaron a cabo Adrian Kantrowitz y su equipo en 1968. Desde entonces el BCIA se ha convertido en el dispositivo de asistencia circulatoria de corta duración más utilizado en el mundo, en buena parte por su relativa sencillez de implantación frente a otros sistemas de soporte ventricular. El balón, habitualmente fabricado con un polímero no trombogénico, se introduce a través de la arteria femoral y se posiciona en la aorta descendente, justo distal al origen de la arteria subclavia izquierda. Una consola externa insufla y extrae helio del balón de forma sincronizada con el electrocardiograma del paciente o con la onda de presión arterial. Durante la diástole, el inflado del balón desplaza la sangre aórtica en dirección proximal, lo que incrementa la presión diastólica y con ella el flujo coronario. Este efecto resulta particularmente relevante porque las arterias coronarias se perfunden sobre todo en diástole, no durante la sístole. El desinflado justo antes de la contracción ventricular siguiente reduce la poscarga del ventrículo izquierdo: al vaciarse el balón, la resistencia que el ventrículo tiene que vencer para expulsar sangre disminuye, y con ella el consumo miocárdico de oxígeno. El resultado neto es doble. Se aporta más oxígeno al miocardio (mayor flujo coronario diastólico) y se le pide menos esfuerzo (menor poscarga sistólica). La diferencia entre oferta y demanda de oxígeno mejora, y eso es precisamente lo que necesita un corazón que está fallando. El BCIA se emplea en situaciones de compromiso hemodinámico grave en las que el corazón necesita un apoyo temporal. El shock cardiogénico tras un infarto agudo de miocardio ha sido históricamente la indicación más frecuente, aunque su beneficio en este contexto se ha revisado en los últimos años. También se utiliza como puente mientras se espera una cirugía cardíaca o como soporte en el periodo perioperatorio de intervenciones de alto riesgo. La principal contraindicación es la insuficiencia aórtica significativa: si la válvula aórtica no cierra bien, el inflado diastólico del balón agrava la regurgitación en lugar de mejorar la hemodinámica. La enfermedad aortoilíaca grave, que dificulta el acceso vascular, y las coagulopatías no controladas son otras situaciones en las que el dispositivo se evita. Del latín contra- (en dirección opuesta) y pulsatio (golpe, empuje). Designa literalmente un pulso que trabaja en sentido contrario al del ciclo de eyección del corazón: se activa cuando el corazón descansa y se retira cuando el corazón expulsa sangre. No. El BCIA no bombea sangre por sí mismo. Mejora las condiciones en las que trabaja el corazón del paciente, pero necesita que exista actividad cardíaca propia. En pacientes que precisan una sustitución completa de la función de bombeo se recurre a otros dispositivos de asistencia ventricular o, en casos extremos, al trasplante. Adrian Kantrowitz, cirujano cardiovascular del Maimonides Medical Center de Nueva York, publicó en 1968 el primer uso con éxito del balón intraaórtico de contrapulsación en un ser humano. El concepto experimental había sido desarrollado previamente por Moulopoulos y colaboradores en 1962. Si desea profundizar en conceptos asociados a la contrapulsación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la contrapulsación
Mecanismo de acción
Contexto clínico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra contrapulsación?
¿El balón de contrapulsación sustituye al corazón?
¿Quién realizó la primera contrapulsación en un paciente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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