DICCIONARIO MÉDICO
Conducto eyaculador
El conducto eyaculador es un conducto par de aproximadamente 2 cm de longitud que se forma por la convergencia del conducto deferente y el conducto excretor de la vesícula seminal. Atraviesa el parénquima de la próstata y desemboca en la uretra prostática, a la altura del colículo seminal (verumontanum). Es el tramo final de la vía espermática antes de que el semen alcance la uretra. Cada varón posee dos conductos eyaculadores. Se originan en la cara posterosuperior de la próstata, justo donde la ampolla del conducto deferente confluye con el conducto excretor de la vesícula seminal correspondiente. Desde ese punto de unión, el conducto se dirige en sentido anteroinferomedial, recorre el espesor del tejido prostático y desemboca en la uretra prostática, flanqueando el utrículo prostático. Los dos orificios de salida se sitúan sobre una pequeña elevación de la mucosa uretral conocida como colículo seminal o verumontanum. El término procede del latín eiaculari, compuesto por el prefijo e- ("fuera de") y iaculari ("lanzar, arrojar"), derivado a su vez de iaculum, "dardo" o "jabalina". La imagen es bastante gráfica: un conducto que "lanza hacia fuera". La anatomía de la región fue objeto de descripciones detalladas ya en los tratados renacentistas, pero la nomenclatura moderna se consolidó con la Terminologia Anatomica como ductus ejaculatorius. La pared del conducto eyaculador consta de tres capas: una mucosa interna con pliegues longitudinales revestida de epitelio pseudoestratificado cilíndrico (similar al de las vesículas seminales), una capa muscular mixta que combina fibras longitudinales y circulares, y una adventicia de tejido conectivo laxo donde discurren vasos y nervios propios. Ese dato tiene relevancia: la inervación simpática de la capa muscular es la responsable de las contracciones rítmicas que impulsan el semen durante la eyaculación. A lo largo de su trayecto intraprostático, la luz del conducto se va estrechando progresivamente. Las mediciones publicadas sitúan el diámetro luminal en torno a 1,7 mm en el inicio y considerablemente menor cerca de la desembocadura. En el tramo final, la anatomía se vuelve compleja: el utrículo prostático, las glándulas periuretrales y los propios conductos eyaculadores forman un laberinto morfológico con variaciones individuales considerables, algo que los anatomistas reconocen desde hace tiempo pero que sigue generando cierta confusión en la práctica quirúrgica. Conviene situar el conducto eyaculador en el recorrido completo de la vía seminal. Los espermatozoides se producen en el testículo, maduran en el epidídimo y ascienden por el conducto deferente a través del cordón espermático hasta la cavidad pélvica. En la cara posterior de la vejiga, el deferente se ensancha (ampolla) y recibe el conducto de la vesícula seminal. A partir de ahí comienza el conducto eyaculador propiamente dicho. Durante la fase de emisión, la musculatura lisa del deferente, las vesículas seminales y la próstata se contrae de forma coordinada bajo estimulación simpática. El resultado es que los espermatozoides se mezclan con las secreciones de la vesícula seminal (fructosa, prostaglandinas, proteínas de coagulación) y, al atravesar la próstata, con el líquido prostático. El conducto eyaculador actúa, pues, como punto de confluencia donde los distintos componentes del semen se reúnen antes de alcanzar la uretra. Es un segmento corto, pero su permeabilidad resulta necesaria para que la eyaculación transcurra con normalidad. Desde el punto de vista del desarrollo, el conducto eyaculador deriva del conducto mesonéfrico (conducto de Wolff). Bajo la influencia de la testosterona producida por las células de Leydig fetales, el conducto mesonéfrico se diferencia en varias estructuras de la vía genital masculina: epidídimo, conducto deferente, vesículas seminales y, en su porción más distal, los conductos eyaculadores. La porción prostática de la uretra, en cambio, tiene un origen embriológico diferente, ya que procede del seno urogenital. Del latín eiaculari, que significa "lanzar fuera" o "arrojar con fuerza", formado por el prefijo e- ("fuera") y el verbo iaculari ("lanzar"), emparentado con iaculum ("dardo"). El nombre alude a la función del conducto: canalizar el semen hacia la uretra durante la eyaculación. Dos. Uno por cada lado, correspondiente a la confluencia del conducto deferente derecho o izquierdo con su respectiva vesícula seminal. No. El conducto deferente es mucho más largo (unos 45 cm) y recorre el trayecto desde el epidídimo hasta la cara posterior de la vejiga. El conducto eyaculador comienza donde el deferente se une con la vesícula seminal, mide solo unos 2 cm y discurre exclusivamente dentro de la próstata. Son segmentos consecutivos de la misma vía, pero con topografía, calibre y relaciones anatómicas distintas. Sí. La obstrucción, congénita o adquirida, de uno o ambos conductos eyaculadores puede reducir el volumen del eyaculado o incluso provocar aspermia (ausencia completa de semen expulsado). Se considera una de las causas de esterilidad masculina de origen obstructivo, distinta de las causas secretoras en las que el problema está en la producción de espermatozoides. Si desea profundizar en conceptos asociados al conducto eyaculador, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el conducto eyaculador
Estructura de la pared y trayecto intraprostático
Papel en la vía seminal
Origen embrionario a partir del conducto mesonéfrico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "eyaculador"?
¿Cuántos conductos eyaculadores tiene cada varón?
¿Es lo mismo el conducto eyaculador que el conducto deferente?
¿Puede obstruirse el conducto eyaculador?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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