DICCIONARIO MÉDICO
Cold cream
La cold cream, también conocida como cerato de Galeno, es una emulsión de agua en aceite que se emplea como emoliente, protector cutáneo y base para preparados magistrales. Su formulación clásica combina cera de abeja, aceite de almendras dulces y agua de rosas, y constituye uno de los preparados farmacéuticos más antiguos que se mantienen en uso. Se trata de una emulsión semisólida de tipo agua en aceite (W/O) cuya fase grasa representa entre el 50 % y el 70 % de la formulación. Al aplicarla sobre la piel, la evaporación progresiva de la fase acuosa produce una sensación refrescante, que es precisamente el origen del nombre en inglés: cold (frío) y cream (crema). En la tradición farmacéutica francesa se la conoce todavía como cérat de Galien, y la Real Farmacopea Española recogió durante décadas su formulación. El término «cerato» procede del latín ceratum, derivado a su vez de cera: designa un preparado cuya consistencia se debe a la presencia de cera como agente estructurante. La voz inglesa cold cream se generalizó en la farmacopea anglosajona durante el siglo XIX, cuando la producción pasó de la botica artesanal a la industria cosmética. Galeno de Pérgamo (circa 129-216 d. C.), médico del emperador Marco Aurelio, describió en sus escritos una mezcla de cera de abeja, aceite de oliva y agua de rosas destinada a proteger y reparar la piel. La innovación no residía en los ingredientes, que ya se usaban por separado, sino en la idea de incorporar agua a una masa grasa fundida. El resultado fue la primera emulsión farmacéutica de la que se tiene constancia escrita. Aquella fórmula primitiva tenía un problema: la cera de abeja por sí sola posee un poder emulsionante muy limitado, de modo que la preparación se separaba a los pocos días. Galeno habría sustituido el aceite de oliva por aceite de almendras y, según algunas fuentes, añadido espermaceti (una cera obtenida del cachalote) para mejorar la estabilidad. Siglos después, la incorporación de bórax como emulsionante permitió obtener un producto más blanco y estable, que ya no necesitaba prepararse en el momento de su uso. La fórmula oficinal contiene, con ligeras variaciones según la farmacopea de referencia, cera blanca de abeja, aceite de almendras dulces, agua de rosas y, en las versiones modernas, un conservante. Algunas formulaciones actuales sustituyen el aceite de almendras por vaselina líquida o aceites vegetales de menor coste. Al extenderse sobre la epidermis, la cold cream forma una película lipídica que reduce la pérdida transepidérmica de agua. El componente graso suaviza los corneocitos superficiales, mientras que la fase acuosa, al evaporarse, aporta la característica sensación de frescor. No penetra en capas profundas de la piel; su acción es eminentemente de barrera y superficie, lo que la hace especialmente útil en pieles secas o irritadas y en condiciones de frío o viento. La cold cream se prescribe o recomienda como emoliente en la xerosis cutánea, como protector frente a las agresiones climáticas (frío, viento, ambiente seco) y como vehículo para incorporar principios activos en fórmulas magistrales. En lactantes y niños pequeños, la textura densa de la cold cream resulta especialmente protectora frente a la dermatitis del pañal, aunque esta indicación corresponde a la práctica pediátrica y no al diccionario. Conviene no confundirla con la crema hidratante convencional, que suele ser una emulsión de aceite en agua (O/W) con mayor proporción acuosa y absorción más rápida. La cold cream, al ser de tipo W/O, deja una capa más oclusiva y persistente. Tampoco es un ungüento propiamente dicho, ya que este carece de fase acuosa; ni una pomada en sentido estricto, aunque en el lenguaje coloquial los tres términos se confundan con frecuencia. El nombre procede del inglés y alude a la sensación de frescor que produce al aplicarla. Al evaporarse el agua contenida en la emulsión, la piel percibe una caída local de temperatura. Los boticarios del siglo XIX la conservaban sobre hielo para potenciar ese efecto, y el nombre acabó fijándose en la farmacopea anglosajona. Sí, designan la misma preparación. «Cerato de Galeno» (cérat de Galien en francés) es la denominación clásica, que honra al médico de Pérgamo que describió la primera fórmula en el siglo II d. C. «Cold cream» es el nombre comercial anglosajón que se impuso a partir del siglo XIX. Depende. En pieles secas y sensibles resulta muy útil por su efecto oclusivo y protector. Pieles grasas o con tendencia acneica pueden encontrarla demasiado comedogénica (obstructora de poros), dado su alto contenido lipídico. El dermatólogo o farmacéutico puede orientar sobre la formulación más adecuada en cada caso. No necesariamente. La fórmula original incluía cera de abeja y, en algunas variantes históricas, espermaceti de cachalote. Hoy existen versiones con ceras vegetales y sin derivados animales, aunque la cera de abeja sigue siendo frecuente en las formulaciones oficinales. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cold cream, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cold cream
Galeno y la primera emulsión documentada
Composición y mecanismo de acción
Indicaciones habituales en dermatología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama cold cream?
¿Es lo mismo cold cream que cerato de Galeno?
¿Puede usarse en cualquier tipo de piel?
¿La cold cream lleva aún ingredientes de origen animal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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