DICCIONARIO MÉDICO
Coagulación plasmática
La coagulación plasmática es la fase de la hemostasia en la que un conjunto de proteínas disueltas en el plasma sanguíneo se activan de forma secuencial hasta generar trombina, la enzima encargada de convertir el fibrinógeno en fibrina. Esas proteínas reciben el nombre de factores de coagulación y se identifican con números romanos (del I al XIII, con la excepción del VI, retirado de la nomenclatura). Mientras la hemostasia primaria depende de las plaquetas, la coagulación plasmática transcurre en el plasma, la fracción líquida de la sangre. De ahí el calificativo "plasmática": subraya que los protagonistas de esta fase son proteínas solubles, no células. Su resultado visible es la malla de fibrina que refuerza el tapón plaquetario y lo convierte en un coágulo resistente. La mayoría de los factores de coagulación son zimógenos, es decir, enzimas inactivas que solo adquieren actividad proteolítica cuando otro factor las escinde. El hígado sintetiza casi todos ellos, y para producir los factores II, VII, IX y X necesita vitamina K como cofactor. Ese detalle bioquímico explica por qué una hepatopatía avanzada o un déficit de vitamina K comprometen la coagulación plasmática de manera directa. En 1964, dos grupos publicaron de forma independiente un modelo que ordenaba los factores conocidos en dos vías de activación: la extrínseca y la intrínseca. El término "cascada" lo acuñó Robert MacFarlane en su artículo de Nature; el de "waterfall sequence" (secuencia en cascada) fue propuesta por Earl Davie y Oscar Ratnoff en Science. Ambos convergen en la activación del factor X, punto de inicio de la vía común. La vía extrínseca arranca cuando la lesión del endotelio expone el factor tisular (factor III), una proteína de membrana presente en fibroblastos y células del músculo liso perivascular. El factor tisular se une al factor VII circulante y lo activa; el complejo resultante (factor tisular/VIIa) activa al factor X. Es una vía rápida, de pocos pasos. La vía intrínseca se inicia por el contacto de la sangre con superficies cargadas negativamente. Recibe ese nombre porque todos sus componentes se encuentran ya dentro de la sangre, sin necesidad de un factor externo. El factor XII se activa por contacto, y a partir de ahí se desencadena una cadena: XII activa a XI, XI activa a IX, y el IX, junto con el factor VIII como cofactor, activa al factor X. La secuencia es más larga, lo que no quiere decir que sea más lenta in vivo: en realidad, el modelo clásico simplificaba un proceso mucho más imbricado. La vía común recoge la señal de ambas. El factor Xa, asociado al factor Va sobre una superficie de fosfolípidos y en presencia de calcio, forma el complejo protrombinasa, que escinde la protrombina (factor II) para generar trombina. La trombina, a su vez, actúa sobre el fibrinógeno: le retira dos pares de péptidos (los fibrinopéptidos A y B) y las moléculas resultantes polimerizan espontáneamente en hebras de fibrina. El factor XIII estabiliza la red mediante enlaces covalentes cruzados. A finales de los años noventa, los trabajos de Maureane Hoffman y Dougald Monroe, entre otros, pusieron de manifiesto que la separación tajante entre vía extrínseca e intrínseca era un artefacto de laboratorio. In vivo, ambas vías no operan de forma independiente. El modelo celular redistribuyó las mismas reacciones en tres fases que transcurren sobre superficies celulares concretas: iniciación (sobre la célula portadora de factor tisular), amplificación (sobre la plaqueta activada por las primeras trazas de trombina) y propagación (generación masiva de trombina sobre la membrana plaquetaria). Una consecuencia clínica de este cambio de paradigma fue entender por qué la deficiencia de factor XII, pese a prolongar el tiempo parcial de tromboplastina activada en el tubo de ensayo, no produce hemorragia en los pacientes. El contacto con superficies es un activador in vitro, pero in vivo la coagulación se inicia por el factor tisular. Ese desajuste entre lo que mide la prueba y lo que ocurre en el organismo tardó décadas en resolverse. La hemostasia primaria es la respuesta inmediata de las plaquetas, que se adhieren al colágeno expuesto y forman un tapón provisional. La coagulación plasmática viene después: las proteínas del plasma generan fibrina para consolidar ese tapón. Son fases complementarias, y en la práctica se solapan. Porque cada factor activado activa al siguiente, amplificando la señal enzimática a cada paso. La metáfora de la cascada fue acuñada por MacFarlane en 1964, y desde entonces se ha mantenido en los libros de texto, aunque hoy se sabe que el proceso real es menos lineal y más dependiente de las membranas celulares de lo que sugiere la imagen. La nomenclatura clásica incluye trece, numerados en romanos del I al XIII. El factor VI fue retirado porque resultó ser la forma activada del factor V, no una proteína distinta. Hay que sumar otros componentes no numerados, como la precalicreína, el cininógeno de alto peso molecular y los fosfolípidos plaquetarios, que participan activamente en el proceso. Si desea profundizar en conceptos asociados a la coagulación plasmática, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coagulación plasmática
Vía extrínseca, vía intrínseca y vía común
Del modelo en cascada al modelo celular
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia la coagulación plasmática de la hemostasia primaria?
¿Por qué se habla de "cascada" de la coagulación?
¿Cuántos factores de coagulación existen?
Referencias
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