DICCIONARIO MÉDICO
CMV
CMV es la abreviatura universalmente empleada para designar al citomegalovirus, un virus de ADN bicatenario perteneciente a la familia Herpesviridae. Se trata de uno de los patógenos humanos más extendidos: según los CDC estadounidenses, entre el 50 % y el 80 % de la población adulta ha entrado en contacto con él antes de los 40 años. Las tres letras proceden de la voz inglesa cytomegalovirus, que a su vez deriva de raíces griegas: κύτος (kýtos, «célula»), μέγας (mégas, «grande») y el latín virus («veneno», «jugo nocivo»). El nombre alude a uno de los rasgos histológicos más llamativos de la infección: las células parasitadas por el virus aumentan de tamaño de forma notable y presentan inclusiones intranucleares que les confieren un aspecto de «ojo de búho» al microscopio. Thomas Weller y sus colaboradores propusieron formalmente el nombre cytomegalovirus en 1960, tras lograr el aislamiento del agente en cultivos celulares a finales de la década anterior. El acrónimo CMV se impuso con rapidez en la literatura médica anglosajona y pasó tal cual a los textos en español, donde convive con la forma completa citomegalovirus. El CMV pertenece a la subfamilia Betaherpesvirinae dentro de la familia Herpesviridae. Su genoma, de aproximadamente 235 kilobases, es el más extenso entre los herpesvirus humanos. Comparte con los demás miembros de la familia la capacidad de establecer latencia: tras la primoinfección, el virus permanece en estado quiescente en monocitos y células progenitoras de la médula ósea, y puede reactivarse si el sistema inmunitario del portador se debilita. Conviene no confundirlo con otros herpesvirus humanos. El virus de Epstein-Barr, responsable de la mononucleosis clásica, pertenece a la subfamilia Gammaherpesvirinae, y el virus varicela-zóster se encuadra entre los Alphaherpesvirinae. Los tres comparten la estrategia de latencia, pero difieren en los tejidos donde permanecen y en las consecuencias clínicas de su reactivación. En personas con un sistema inmunitario competente, la primoinfección suele pasar inadvertida o cursar con un cuadro inespecífico de fiebre y malestar. La situación cambia cuando existe inmunodeficiencia: receptores de trasplantes de órganos, pacientes con VIH avanzado o personas sometidas a quimioterapia intensiva pueden desarrollar enfermedad grave, incluyendo retinitis, neumonitis o afectación digestiva. La infección congénita merece mención aparte. El CMV es la causa infecciosa más frecuente de anomalías congénitas en países industrializados, con una incidencia estimada del 0,5 al 2,5 % de todos los nacidos vivos. Un porcentaje de estos neonatos presentará secuelas permanentes, sobre todo hipoacusia neurosensorial. Sí. CMV es simplemente la abreviatura de citomegalovirus (del inglés cytomegalovirus). La entrada completa con información detallada sobre este agente puede consultarse en la voz citomegalovirus del Diccionario médico. Porque las células infectadas por este virus experimentan un aumento llamativo de su tamaño (del griego kýtos, «célula», y mégas, «grande»). Esa citomegalia, visible al microscopio, fue lo que llevó a Thomas Weller a proponer el nombre en 1960, cuando se logró aislar y caracterizar el agente. Sí. Como todos los herpesvirus, el CMV establece latencia en el organismo tras la infección inicial. La reactivación puede ocurrir en cualquier momento de la vida si las defensas inmunitarias decaen de forma significativa, ya sea por enfermedad, por fármacos inmunosupresores o por la edad avanzada combinada con otros factores debilitantes. Si desea profundizar en conceptos asociados al CMV, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Origen del nombre y significado de las siglas
Encuadre virológico
Relevancia clínica del acrónimo
Preguntas frecuentes
¿CMV y citomegalovirus son lo mismo?
¿Por qué se llama «citomegalo»?
¿Puede reactivarse el CMV años después de la infección?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026