DICCIONARIO MÉDICO
Ciclofotocoagulación
La ciclofotocoagulación es un procedimiento oftalmológico que utiliza energía láser para destruir selectivamente los procesos ciliares del ojo, reduciendo así la producción de humor acuoso y la presión intraocular. Es, en la actualidad, la técnica ciclodestructiva más empleada en el manejo del glaucoma. El término reúne tres componentes: κύκλος (kýklos, 'círculo', por el cuerpo ciliar), φῶς/φωτός (phōs/phōtós, 'luz') y coagulatio (del latín, 'acción de cuajar'). Literalmente, la coagulación mediante luz de la estructura ciliar. En la práctica, esa luz es un haz láser concentrado que calienta el tejido hasta destruirlo. La idea de usar luz como agente ciclodestructivo se desarrolló a partir de los años setenta, cuando el láser de rubí y el de argón empezaron a aplicarse en oftalmología para otros fines (fotocoagulación retiniana, por ejemplo). Aplicar esa energía sobre el cuerpo ciliar resultaba lógico: si la ciclodiatermia y la ciclocrioterapia habían demostrado que destruir el epitelio secretor reducía la presión, un láser podía conseguirlo con mayor precisión y menos inflamación colateral. Existen varias formas de aplicar la energía láser sobre el cuerpo ciliar, y las diferencias entre ellas tienen consecuencias clínicas notables. Ciclofotocoagulación transescleral de contacto (TS-CPC). Una sonda de láser diodo (810 nm) se apoya directamente sobre la esclera, a unos 1,5 mm del limbo corneal. La energía atraviesa la pared escleral y es absorbida por la melanina del epitelio pigmentario ciliar. Se realizan varias aplicaciones (entre 15 y 25 disparos, habitualmente) distribuidas sobre la mitad o tres cuartos de la circunferencia. Ha sido, durante las dos últimas décadas, la variante más difundida. Ciclofotocoagulación transescleral con micropulsos (MP-TS-CPC). En vez de un disparo continuo, el láser emite trenes de pulsos cortos separados por pausas más largas. El tejido se calienta de forma intermitente, lo que permite que se disipe parte del calor entre pulso y pulso. El resultado es una destrucción menos intensa pero suficiente para reducir la presión, con un perfil de complicaciones que varios estudios han descrito como más favorable. Esta modalidad ha ampliado las indicaciones a glaucomas no refractarios. Ciclofotocoagulación endoscópica (ECP). Se introduce un endoscopio dentro del ojo (a través de una incisión corneal o tras extraer el cristalino) que permite visualizar directamente los procesos ciliares mientras se les aplica la energía láser. La ventaja teórica es obvia: el cirujano ve exactamente dónde dispara. Se combina con frecuencia con la cirugía de catarata. Durante años, las técnicas ciclodestructivas se reservaron para glaucomas avanzados o refractarios, aquellos en los que la medicación tópica, la trabeculoplastia y la trabeculectomía habían fracasado. La ciclofotocoagulación no escapó a esa reputación de recurso de último escalón. La modalidad de micropulsos ha cambiado parcialmente esa percepción. Al producir menos inflamación y un menor riesgo de hipotonía severa que la onda continua, algunos centros la utilizan ya en etapas más tempranas del algoritmo quirúrgico, incluso combinada con facoemulsificación en pacientes con glaucoma leve o moderado y catarata simultánea. Los datos a largo plazo sobre la MP-TS-CPC todavía son limitados. El número de publicaciones con seguimientos superiores a cinco años sigue siendo escaso, y no existe consenso sobre los parámetros óptimos de energía en todas las formas de glaucoma. De tres raíces: κύκλος (kýklos, 'círculo', por el cuerpo ciliar), φωτός (phōtós, 'de la luz') y el latín coagulatio ('acción de solidificar o cuajar'). En conjunto, describe la coagulación del tejido ciliar usando luz láser. No. Ambas emplean energía láser para coagular tejido ocular, pero la diana es distinta. La fotocoagulación retiniana actúa sobre la retina (para sellar vasos anómalos, por ejemplo), mientras que la ciclofotocoagulación se dirige al cuerpo ciliar con el fin de reducir la producción de humor acuoso. La finalidad clínica, la longitud de onda y la zona de aplicación difieren. Fraccionar la energía en pulsos cortos reduce la acumulación de calor en el tejido, lo que se traduce en menos inflamación postoperatoria, menor riesgo de hipotonía grave y una recuperación visual más rápida en la mayoría de los casos descritos. Con todo, la eficacia hipotensora puede ser algo inferior a la de la onda continua, y en determinados glaucomas avanzados la modalidad clásica sigue siendo la preferida. En gran medida, sí. La mayor precisión en la dosificación, el menor dolor postoperatorio y la posibilidad de repetir el procedimiento con más seguridad han hecho que la mayoría de los centros la prefieran. La ciclocrioterapia se sigue empleando en entornos con acceso limitado a equipamiento láser. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ciclofotocoagulación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ciclofotocoagulación
Modalidades de la técnica
Lugar actual en el manejo del glaucoma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ciclofotocoagulación?
¿Es lo mismo ciclofotocoagulación que fotocoagulación retiniana?
¿Qué ventajas tiene la modalidad de micropulsos?
¿Ha sustituido la ciclofotocoagulación a la ciclocrioterapia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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