DICCIONARIO MÉDICO
Ciclocrioterapia
La ciclocrioterapia es un procedimiento oftalmológico que emplea frío intenso sobre los procesos ciliares del ojo con el fin de disminuir la producción de humor acuoso. Se encuadra dentro de las técnicas ciclodestructivas, un grupo de intervenciones que actúan directamente sobre el cuerpo ciliar para reducir la presión intraocular. El término procede de tres raíces griegas: κύκλος (kýklos, 'círculo', en referencia al cuerpo ciliar), κρύος (krýos, 'frío') y θεραπεία (therapeía, 'cuidado, tratamiento'). Literalmente designa el tratamiento mediante frío aplicado a una estructura circular del ojo. Fue el oftalmólogo italiano Giambattista Bietti quien introdujo esta técnica alrededor de 1950, tras comprobar que la congelación selectiva del epitelio ciliar podía frenar la secreción de humor acuoso sin necesidad de abrir el globo ocular. Bietti buscaba una alternativa menos agresiva que la ciclodiatermia, el método ciclodestructivo que se venía empleando desde la década de 1930 y que producía una lesión tisular considerable. Durante las décadas de 1960 y 1970, la ciclocrioterapia se consolidó como la técnica ciclodestructiva de referencia. Su perfil de complicaciones resultaba más manejable que el de la diatermia, y la criosonda permitía un control razonable de la extensión de la lesión. Con todo, nunca dejó de ser un recurso para situaciones difíciles: ojos con glaucoma que no respondían a la cirugía filtrante ni a la medicación tópica. El cuerpo ciliar fabrica humor acuoso de forma continua. Lo hace a través de un epitelio bilaminar que reviste los procesos ciliares, unas proyecciones vasculares dispuestas en anillo por detrás del iris. Cuando se aplica una criosonda sobre la esclera a la altura de esos procesos, la temperatura desciende hasta valores cercanos a -80 °C en la punta del instrumento. El frío atraviesa la pared escleral y alcanza el tejido ciliar subyacente. Se forman cristales de hielo dentro de las células y en los espacios extracelulares. La rotura mecánica de membranas, sumada a la isquemia por oclusión de los capilares del estroma ciliar, destruye parte del epitelio secretor. Al reducirse la masa de tejido capaz de producir humor acuoso, la presión intraocular tiende a descender. El número de aplicaciones (habitualmente entre seis y diez, distribuidas en 180 o 270 grados del limbo) determina la intensidad del efecto. No se suele tratar la circunferencia completa para evitar una hipotonía excesiva. Conviene situar la ciclocrioterapia en la secuencia histórica de las técnicas dirigidas contra el cuerpo ciliar. La ciclodiatermia, introducida por Weve en 1933, fue el primer intento sistemático de destruir el epitelio ciliar con fines hipotensores. El calor generado por corrientes de alta frecuencia producía una necrosis eficaz pero difícil de modular, y la inflamación postoperatoria era intensa. Bietti propuso el frío como alternativa más predecible. A partir de la década de 1990, la ciclofotocoagulación con láser de diodo fue desplazando a la ciclocrioterapia en la mayoría de los centros. El láser permite una dosificación más precisa de la energía y se asocia con menor dolor postoperatorio. Aun así, la ciclocrioterapia sigue utilizándose en contextos donde no se dispone de equipamiento láser o cuando el coste del dispositivo es un factor limitante, algo que no resulta raro en sistemas de salud con recursos ajustados. De tres raíces griegas: κύκλος (kýklos, 'círculo'), κρύος (krýos, 'frío') y θεραπεία (therapeía, 'tratamiento'). El prefijo ciclo- alude al cuerpo ciliar, la estructura ocular sobre la que se actúa; crio- indica el agente físico empleado, y -terapia señala que se trata de un procedimiento con intención curativa. No. Ambas persiguen el mismo objetivo (destruir parte del epitelio ciliar para reducir la presión intraocular), pero utilizan agentes físicos distintos. La ciclocrioterapia emplea frío, mientras que la ciclofotocoagulación aplica energía láser. Esta última ha ido ganando terreno desde finales del siglo XX por ofrecer una dosificación más precisa y un perfil de efectos adversos algo más favorable. Por lo general, no. Se reserva para glaucomas que no han respondido a colirios ni a cirugías filtrantes previas, lo que en la literatura se denomina glaucoma refractario. En ojos sin potencial visual, puede emplearse para controlar el dolor asociado a la hipertensión ocular persistente. El oftalmólogo italiano Giambattista Bietti, entre 1947 y 1950. Su trabajo buscaba superar las limitaciones de la ciclodiatermia, que provocaba una destrucción tisular menos predecible y más inflamación postoperatoria. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ciclocrioterapia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ciclocrioterapia
Mecanismo de la congelación sobre el epitelio ciliar
Contexto dentro de los procedimientos ciclodestructivos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ciclocrioterapia?
¿Es lo mismo ciclocrioterapia que ciclofotocoagulación?
¿Se emplea la ciclocrioterapia como primera opción?
¿Quién introdujo esta técnica?
Referencias
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