DICCIONARIO MÉDICO
Crioterapia
La crioterapia es el conjunto de procedimientos médicos que emplean el frío como agente terapéutico. Su espectro abarca desde la simple aplicación de hielo sobre un esguince hasta la destrucción selectiva de tejido patológico mediante nitrógeno líquido, pasando por la exposición corporal completa en cámaras a temperaturas inferiores a -100 °C. El término procede del griego κρύος (kryos, 'frío') y θεραπεία (therapeía, 'cuidado, curación'). Designa, en sentido amplio, cualquier uso deliberado de temperaturas bajas con finalidad terapéutica, ya sea para reducir la inflamación, aliviar el dolor, disminuir el espasmo muscular o destruir un tejido concreto. Conviene distinguir la crioterapia de la hipotermia terapéutica. La primera actúa de forma local o, como mucho, sobre la superficie corporal durante periodos breves; la segunda reduce la temperatura central del organismo con un objetivo diferente, generalmente neuroprotector. El uso del frío con fines curativos tiene al menos cuatro mil años de antigüedad. Los papiros egipcios mencionan la aplicación de compresas frías para aliviar el dolor, y textos hipocráticos del siglo V a. C. recomiendan el hielo para contener hemorragias y reducir la hinchazón. El dato resulta llamativo porque, sin conocer los mecanismos vasculares implicados, ya se intuía el efecto del frío sobre el flujo sanguíneo local. Durante las guerras napoleónicas, el cirujano militar Dominique Jean Larrey aprovechó la anestesia por frío para practicar amputaciones en campaña, un recurso brutal pero eficaz antes de la era del éter. El salto a la crioterapia moderna se produjo en la segunda mitad del siglo XIX, cuando James Arnott, médico inglés, documentó con rigor los efectos de la congelación local controlada sobre lesiones cutáneas y tumorales. Su trabajo, publicado hacia 1851, sentó las bases de la criocirugía tal como se entiende hoy. Cuando la temperatura de un tejido desciende por debajo de 0 °C, se forman cristales de hielo en el espacio extracelular. Esos cristales generan un gradiente osmótico que arrastra agua fuera de la célula, con lo que esta se deshidrata y su volumen se reduce. Si la congelación continúa, acaban formándose cristales también en el interior celular, y las membranas se rompen de forma irreversible. El daño no se limita al momento de la congelación. La fase de descongelación produce una lesión adicional: al fundirse los cristales, las células ya dañadas se rehidratan bruscamente, lo que agrava la rotura de membranas. Se suma a ello un componente vascular, porque el frío provoca vasoconstricción seguida de trombosis en los pequeños vasos del área tratada, lo que priva al tejido de irrigación. Es esa combinación de daño directo y lesión isquémica la que explica la eficacia de la técnica para destruir tejido patológico. Crioterapia superficial. Es la forma más antigua y sencilla: aplicación de bolsas de hielo, compresas frías, aerosoles refrigerantes o criomasaje sobre la piel. Se emplea sobre todo en medicina deportiva y rehabilitación para controlar la inflamación aguda tras un traumatismo o una intervención quirúrgica. Las temperaturas cutáneas descienden hasta 10-15 °C, lo suficiente para provocar vasoconstricción y analgesia local sin dañar las células. Crioterapia de cuerpo entero. El paciente se expone durante dos a cuatro minutos en una cámara o cabina cuya temperatura interior oscila entre -110 y -180 °C. Se ha empleado con frecuencia creciente en el contexto deportivo y del bienestar, aunque la evidencia científica sobre sus beneficios más allá de la reducción subjetiva del dolor muscular sigue siendo limitada. Una revisión Cochrane de Bleakley y colaboradores (2012) encontró que la inmersión en agua fría reduce la percepción de dolor muscular de aparición tardía, pero los datos sobre la cámara criogénica completa no son concluyentes. Criocirugía (o crioablación). Aquí el objetivo no es aliviar sino destruir: se aplica nitrógeno líquido a -196 °C o gas argón directamente sobre la lesión. Es la modalidad que emplea la dermatología para eliminar verrugas, queratosis actínicas o moluscos contagiosos, y la que utiliza la oncología intervencionista para ablacionar tumores hepáticos, renales o prostáticos bajo guía de imagen. Se trata con detalle en la entrada correspondiente. Del griego κρύος (kryos, 'frío') y θεραπεία (therapeía, 'curación'). Literalmente, 'curación por el frío'. El prefijo crio- es el mismo que aparece en criostato, criofractura o crioprecipitado. No. La criocirugía es un tipo particular de crioterapia, concretamente el que destruye tejido de forma controlada. Aplicar una bolsa de hielo en un tobillo torcido también es crioterapia, pero nadie lo llamaría cirugía. El término crioterapia funciona como paraguas y engloba todas las aplicaciones terapéuticas del frío, desde las más sencillas hasta las más invasivas. Depende de la modalidad. La crioterapia superficial con hielo es un procedimiento seguro si se respetan los tiempos de aplicación y se protege la piel con una tela intermedia. La criocirugía, en cambio, puede producir ampollas, alteraciones de la pigmentación cutánea o, en localizaciones profundas, lesión de estructuras vecinas. La crioterapia de cuerpo entero está contraindicada en personas con trastornos vasculares periféricos, fenómeno de Raynaud o alergia al frío. Desde hace unos cuatro milenios. Los egipcios ya aplicaban frío local para el dolor, e Hipócrates lo recomendaba para reducir hemorragias. La crioterapia instrumental moderna, con nitrógeno líquido, arranca en la segunda mitad del siglo XIX con los trabajos del médico británico James Arnott. Si desea ampliar conceptos vinculados a la crioterapia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la crioterapia
El frío como remedio: antecedentes históricos
Mecanismo de acción a nivel tisular
Modalidades principales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término crioterapia?
¿Es lo mismo crioterapia que criocirugía?
¿Tiene riesgos la crioterapia?
¿Desde cuándo se usa el frío con fines médicos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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