DICCIONARIO MÉDICO
Congelación
La congelación (en inglés, frostbite) es una lesión localizada de los tejidos producida por la exposición a temperaturas inferiores a 0 °C. El daño se produce cuando el agua intracelular se cristaliza y, al descongelarse, desencadena una cascada inflamatoria y vascular que puede destruir la piel, el tejido subcutáneo y, en los grados más graves, el músculo y el hueso. El término deriva del verbo castellano congelar, procedente del latín congelare (con- + gelare, helar). La medicina lo emplea para designar específicamente la lesión tisular que resulta de la exposición prolongada al frío. Conviene no confundir la congelación con la hipotermia, que es el descenso de la temperatura central del cuerpo por debajo de 35 °C: una persona puede sufrir hipotermia sin congelación de ningún tejido, y al revés, puede presentar congelación localizada en los dedos con una temperatura central aún normal. Las zonas más vulnerables son las partes distales y expuestas: dedos de manos y pies, pabellones auriculares, punta de la nariz y mejillas. El viento, la humedad, la altitud elevada y la inmovilidad prolongada agravan el riesgo. Ambroise Paré, en el siglo XVI, ya dejó constancia escrita de lesiones por frío en soldados de campaña. Cuando la temperatura del tejido desciende por debajo de su punto de congelación (la piel se congela alrededor de -0,5 °C; el músculo, por debajo de -2 °C), se forman cristales de hielo en el espacio extracelular. Esos cristales atraen agua del interior de las células por efecto osmótico, lo que provoca deshidratación celular y concentración de electrolitos intracelulares hasta niveles tóxicos. Pero el daño no termina con la congelación. Paradójicamente, la fase de recalentamiento agrava la lesión: la reperfusión del tejido genera radicales libres, el endotelio vascular dañado promueve la agregación plaquetaria y la trombosis microvascular, y la respuesta inflamatoria resultante amplía la zona de necrosis más allá de lo que el frío por sí solo habría destruido. Por eso el recalentamiento no es trivial y exige control estricto de la temperatura del medio empleado. Primer grado. La piel se enrojece, se entumece y puede picar o arder al calentarse. No hay destrucción tisular significativa. Es lo que los textos anglosajones denominan frostnip, la forma más leve. Segundo grado. Se forman ampollas claras, serosas, sobre una piel que pasa de pálida a edematosa. La lesión afecta a capas más profundas de la dermis, pero la recuperación completa es posible si no hay complicación vascular. Tercer grado. Las ampollas contienen líquido hemorrágico, la piel adquiere un tono violáceo o azulado y el tejido subyacente se percibe duro al tacto. El daño alcanza el tejido subcutáneo y la recuperación sin secuelas es menos probable. En la forma más grave, cuarto grado, la congelación penetra hasta el músculo, los tendones y el hueso. El tejido afectado se torna negro y momificado. La delimitación definitiva entre tejido viable y necrótico puede tardar semanas en establecerse, y esa incertidumbre condiciona las decisiones sobre posible amputación. Los sabañones (eritema pernio) aparecen tras exposiciones repetidas al frío húmedo, no extremo, y cursan con placas eritematosas y pruriginosas que rara vez producen necrosis. El pie de trinchera, descrito en soldados de la Primera Guerra Mundial, se debe a una exposición prolongada al frío húmedo por encima de 0 °C: no hay congelación del tejido, pero sí un daño vascular y nervioso que puede ser invalidante. La congelación propiamente dicha requiere que la temperatura tisular caiga por debajo de cero y que se formen cristales de hielo. Del latín congelare, helar por completo. La raíz gelu (hielo, helada) es la misma que da nombre al gel, la gelatina y lo gélido. No. La hipotermia es el descenso de la temperatura corporal central; la congelación es una lesión localizada por cristalización del agua en los tejidos. Pueden darse juntas, pero son entidades distintas. En los grados leves la recuperación suele ser completa. Las formas profundas (tercer y cuarto grado) pueden dejar hipersensibilidad crónica al frío, dolor persistente, cambios de coloración cutánea y, en los casos más graves, pérdida de tejido que requiere amputación. Si desea profundizar en conceptos asociados a congelación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la congelación
Cómo se produce el daño tisular
Grados de congelación
Congelación frente a otras lesiones por frío
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra congelación?
¿Es lo mismo congelación que hipotermia?
¿La congelación deja secuelas permanentes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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