DICCIONARIO MÉDICO
Ciclodiálisis
La ciclodiálisis es una intervención quirúrgica oftalmológica que consiste en separar el cuerpo ciliar de su inserción en el espolón escleral, creando así una vía de drenaje alternativa para el humor acuoso hacia el espacio supracoroideo. Se ha utilizado históricamente en el manejo del glaucoma de ángulo abierto y, con menos frecuencia, del glaucoma en ojos afáquicos. El nombre combina dos raíces griegas: κύκλος (kýklos, 'círculo', aludiendo al cuerpo ciliar) y διάλυσις (diálysis, 'separación, disolución'). Traducido con literalidad, significa la separación de la estructura circular del ojo. Leopold Heine, oftalmólogo alemán, describió la operación en 1905 y la presentó ese mismo año ante la Sociedad Oftalmológica de Heidelberg. Su propuesta era ingeniosa: en vez de destruir el tejido ciliar para reducir la fabricación de humor acuoso, abrir un camino nuevo por el que ese líquido pudiera salir del ojo. La idea suscitó un debate considerable entre los contemporáneos de Heine. Algunos la consideraron ineficaz; otros, peligrosa por el riesgo de hipotonía. Con el tiempo, la comunidad oftalmológica terminó reconociendo su utilidad, sobre todo tras las modificaciones técnicas que se fueron incorporando durante la primera mitad del siglo XX. A mediados de ese siglo, la ciclodiálisis gozaba de aceptación amplia para el glaucoma de ángulo abierto y para determinados glaucomas secundarios. Para entender cómo actúa la ciclodiálisis conviene recordar las dos vías principales de evacuación del humor acuoso. La más conocida pasa por la malla trabecular y el canal de Schlemm, situados en el ángulo que forman el iris y la córnea. Hay otra ruta, denominada uveoescleral, por la cual el líquido atraviesa la raíz del iris, discurre entre las fibras del músculo ciliar y alcanza el espacio supracoroideo, donde es absorbido por la circulación venosa coroidea. En personas jóvenes, esta segunda vía puede vehicular hasta la mitad del flujo total. Lo que hace la ciclodiálisis es ampliar esa ruta uveoescleral de forma mecánica. Al desprender el cuerpo ciliar del espolón escleral con una espátula roma introducida a través de una pequeña incisión, se genera una hendidura (la llamada hendidura de ciclodiálisis) que pone en comunicación directa la cámara anterior con el espacio supracoroideo. El humor acuoso encuentra así una salida adicional, y la presión intraocular desciende. No toda ciclodiálisis es intencionada. Un traumatismo contuso sobre el globo ocular puede arrancar el cuerpo ciliar de su anclaje escleral y producir una hendidura equivalente a la quirúrgica, pero incontrolada. La consecuencia habitual es una hipotonía crónica que, mantenida en el tiempo, provoca pliegues en la mácula y pérdida progresiva de agudeza visual. El cierre de la hendidura traumática exige con frecuencia una reparación quirúrgica (ciclopexia) o la aplicación de láser diodo transescleral sobre la zona afectada. Conviene distinguir la ciclodiálisis de las técnicas ciclodestructivas (ciclocrioterapia, ciclodiatermia, ciclofotocoagulación), porque el principio de acción es opuesto. Las ciclodestructivas buscan reducir la producción de humor acuoso destruyendo parte del epitelio secretor. La ciclodiálisis, en cambio, no destruye nada: facilita la salida del líquido por una ruta que ya existe en condiciones fisiológicas. Las dos estrategias pueden combinarse en un mismo ojo, algo que se ha descrito en la literatura cuando una sola de ellas no consigue un control adecuado de la presión. Con el desarrollo de la trabeculectomía en la década de 1960 y, más recientemente, de los dispositivos de drenaje y la cirugía microincisional de glaucoma, la ciclodiálisis fue quedando en segundo plano. Sin embargo, publicaciones recientes han revisitado la técnica con abordaje ab interno asistido por endoscopio, lo que ha reavivado el interés por este procedimiento centenario. Del griego κύκλος (kýklos, 'círculo') y διάλυσις (diálysis, 'separación'). El primer componente hace referencia al cuerpo ciliar y el segundo, a la acción de separarlo de la esclera. Leopold Heine acuñó el término en 1905, cuando describió la operación en la revista Deutsche Medizinische Wochenschrift. No. La ciclodestrucción agrupa técnicas que dañan el epitelio ciliar para que produzca menos humor acuoso: ciclocrioterapia, ciclodiatermia y ciclofotocoagulación. La ciclodiálisis no destruye tejido; abre una vía de drenaje. El mecanismo hipotensor es, por tanto, distinto. Sí. Un golpe directo sobre el ojo puede desprender el cuerpo ciliar de la esclera y generar una hendidura que cause hipotonía persistente. Se denomina ciclodiálisis traumática, y su manejo resulta complejo porque la localización exacta de la hendidura no siempre es fácil de determinar con las técnicas de imagen habituales. Depende del centro y del contexto clínico. La trabeculectomía y los implantes de drenaje la han desplazado como primera línea quirúrgica. No obstante, en los últimos años se han publicado series clínicas que combinan la ciclodiálisis ab interno con refuerzos esclerales o con facoemulsificación, lo que ha renovado cierto interés por la técnica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ciclodiálisis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ciclodiálisis
Vía uveoescleral y drenaje del humor acuoso
Ciclodiálisis traumática
Relación con otros procedimientos antiglaucomatosos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ciclodiálisis?
¿Es lo mismo ciclodiálisis que ciclodestrucción?
¿Puede ocurrir una ciclodiálisis por accidente?
¿Se sigue practicando esta operación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026