DICCIONARIO MÉDICO
Cemento tisular
La expresión cemento tisular se refiere al cemento considerado como tejido biológico, es decir, al tejido conectivo mineralizado, avascular y carente de inervación que recubre la raíz del diente. Se distingue así de los cementos artificiales (biomateriales de fijación empleados en odontología y cirugía), con los que comparte nombre pero no naturaleza. Hablar de cemento tisular es hablar del cemento dental desde la óptica de la histología: su clasificación como tejido, su posición entre los tejidos conectivos especializados y las propiedades que lo singularizan. El término subraya que el cemento radicular no es un material inerte, sino un tejido vivo con células propias (los cementoblastos en la superficie, los cementocitos incluidos en la matriz) y con capacidad, aunque limitada, de aposición y reparación a lo largo de la vida. Dentro de la clasificación general de los tejidos conectivos, el cemento se encuadra entre los tejidos conectivos mineralizados, un grupo que incluye también al hueso y a la dentina. Comparte con el hueso la mineralización con cristales de hidroxiapatita, el crecimiento por aposición de capas y la presencia de células alojadas en lagunas. Difiere de él en que carece de vasos sanguíneos (los nutrientes le llegan por difusión desde el ligamento periodontal), no posee inervación propia y, en condiciones fisiológicas, no sufre la remodelación continua que los osteoclastos impulsan en el tejido óseo. Tres rasgos hacen del cemento un tejido particular dentro de los conectivos mineralizados. El primero es su avascularidad absoluta: ningún vaso sanguíneo penetra en el cemento, de modo que los cementocitos dependen por completo de la difusión a través de sus prolongaciones citoplasmáticas, orientadas hacia el ligamento periodontal. El segundo es la ausencia de remodelación fisiológica. El hueso equilibra la actividad de osteoblastos y osteoclastos en ciclos permanentes; el cemento, en cambio, solo se deposita. No se reabsorbe salvo en circunstancias patológicas (resorción radicular) o fisiológicas muy concretas (exfoliación de la dentición temporal). Esa resistencia a la resorción es, precisamente, lo que permite mover dientes con ortodoncia sin destruir la raíz. El tercer rasgo es que el cemento crece toda la vida. Su grosor aumenta con los años por deposición continua de nuevas capas, un fenómeno que los antropólogos forenses aprovechan para estimar la edad de un individuo contando las líneas incrementales del cemento radicular en cortes histológicos, de forma análoga a como se cuentan los anillos de un tronco. En la práctica, sí. «Cemento tisular» enfatiza la naturaleza de tejido biológico del cemento, frente a su homónimo artificial; «cemento dental» es la denominación más extendida en la literatura odontológica. Ambos designan la misma estructura. Sí. Al crecer por aposición de capas, el cemento forma líneas incrementales cuyo recuento en cortes histológicos ofrece una estimación razonable de la edad. La técnica se emplea en antropología forense y en estudios de fauna silvestre. No se conoce con certeza la razón. Se sabe que los odontoclastos (células análogas a los osteoclastos) pueden reabsorber cemento, pero en condiciones normales no lo hacen. Una hipótesis apunta a la ausencia de vascularización: sin un aporte sanguíneo directo, las señales que activan la resorción ósea no alcanzan la superficie del cemento con la misma eficacia. Si desea profundizar en la histología del cemento y los tejidos dentarios, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cemento tisular
Propiedades tisulares que distinguen al cemento
Preguntas frecuentes
¿«Cemento tisular» y «cemento dental» son sinónimos?
¿Se puede usar el cemento radicular para estimar la edad de una persona?
¿Por qué no se remodela como el hueso?
Referencias
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