DICCIONARIO MÉDICO
Caries
La caries es un proceso de destrucción progresiva que afecta a los tejidos duros del organismo. En medicina, el término se aplica tanto a la destrucción del esmalte y la dentina de los dientes como a la necrosis localizada del tejido óseo. La forma dental, con diferencia la más frecuente, constituye según la Organización Mundial de la Salud la enfermedad crónica de mayor prevalencia en el mundo. El vocablo caries procede directamente del latín cariēs, que significaba "podredumbre" o "putrefacción". Se trata de un latinismo puro: la palabra no ha sufrido adaptación morfológica al pasar al español. En la lengua latina, cariēs designaba originalmente la descomposición de la madera y de otros materiales duros; fue el médico romano Aulo Cornelio Celso quien, en el siglo I d.C., la trasladó al ámbito médico para describir la corrosión de los huesos en su tratado De Medicina (8, 2). Algunos autores vinculan la raíz con el protoindoeuropeo *kere- ("dañar, romper"), emparentado con el griego κήρ (kḗr, "muerte, destrucción"). La palabra aparece documentada en español desde 1450, aunque referida a la madera. Su uso médico no se consolida en nuestra lengua hasta el siglo XVII, y el diccionario de la RAE de 1803 la definía todavía como "daño o putrefacción de algún hueso, causado por una materia acre y corrosiva". Solo a partir del siglo XIX el significado dental va desplazando al óseo en el habla general, hasta convertirse en la acepción predominante. El plural es invariable: se dice "las caries", nunca "carieses" ni "carie" en singular. Esta particularidad gramatical comparte patrón con otros sustantivos terminados en -s no aguda (crisis, virus, paréntesis). Conviene recordar que el término abarca dos realidades clínicas bien distintas, aunque compartan nombre. La caries dental es una enfermedad infecciosa multifactorial en la que bacterias del biofilm oral producen ácidos capaces de desmineralizar el esmalte y, si el proceso avanza, la dentina y el cemento del diente. Es la forma que cualquier persona reconoce cuando oye la palabra. La caries ósea, en cambio, designa un proceso destructivo del hueso que históricamente se asoció a la tuberculosis osteoarticular y a la sífilis terciaria. El término se empleó con frecuencia en la literatura médica de los siglos XVIII y XIX para describir lesiones osteolíticas que no formaban secuestros (fragmentos de hueso muerto separados del tejido sano). Hoy resulta infrecuente en la práctica clínica, sustituido por denominaciones más precisas como osteomielitis o necrosis ósea, pero persiste en la nomenclatura paleopatológica y en algunas clasificaciones de la artritis tuberculosa del hombro, donde la variante seca se conoce aún como caries seca o caries sicca. Lo que unifica ambas acepciones es la noción de pérdida irreversible de un tejido mineralizado. En el diente, la fase mineral es fundamentalmente hidroxiapatita, un fosfato cálcico cristalino que constituye alrededor del 96 % del esmalte. En el hueso, la proporción mineral ronda el 65 %, con una matriz orgánica de colágeno tipo I que le confiere cierta elasticidad. Pese a las diferencias de composición, el mecanismo de base comparte un elemento común: la disolución ácida de la fase mineral. En el caso dental, los ácidos proceden del metabolismo bacteriano; en el óseo, la destrucción obedece más bien a la respuesta inflamatoria del propio organismo frente a la infección. Existe, no obstante, una diferencia que conviene no pasar por alto. El hueso dispone de capacidad de remodelado continuo gracias a la actividad coordinada de osteoblastos y osteoclastos, lo que le permite reparar lesiones si se controla la causa. El esmalte dental, por el contrario, carece de células vivas una vez formado. No se regenera. Del latín cariēs, "podredumbre". Celso la aplicó a los huesos en el siglo I d.C. y durante siglos mantuvo ese sentido óseo. El significado dental se generalizó a partir del XVII en la literatura médica europea y acabó desplazando al original en el uso cotidiano. No exactamente. Caries es un término más amplio que designa la destrucción de cualquier tejido duro del organismo (dientes o hueso). Caries dental se refiere específicamente a la enfermedad infecciosa que afecta a las piezas dentarias. En la práctica, la mayoría de las personas usa "caries" como sinónimo de "caries dental", pero en la terminología médica estricta la distinción sigue vigente. Sí, aunque hoy el término apenas se utiliza con ese sentido. En la medicina clásica, la "caries ósea" era un diagnóstico habitual para referirse a la destrucción del hueso por infecciones crónicas como la tuberculosis o la sífilis. La paleopatología sigue empleando el término caries sicca para describir lesiones características en cráneos de individuos con treponematosis. Siempre "una caries", con esa -s final. La RAE y el Diccionario panhispánico de dudas desaconsejan el singular regresivo "carie". Es un sustantivo femenino invariable, igual que "crisis" o "paréntesis": una caries, varias caries. Si desea profundizar en conceptos asociados a la caries, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la caries
Caries dental y caries ósea
El concepto de destrucción de tejidos duros
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra caries?
¿Es lo mismo caries que caries dental?
¿La caries puede afectar al hueso?
¿Se dice "una carie" o "una caries"?
Referencias
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