DICCIONARIO MÉDICO

C3 complemento

C3 es la proteína más abundante del sistema del complemento y el punto donde convergen sus tres vías de activación: la clásica, la alternativa y la de las lectinas. Al escindirse, genera dos fragmentos con funciones distintas (C3a y C3b) que ponen en marcha la opsonización de patógenos, el reclutamiento de células inflamatorias y la formación del complejo de ataque a la membrana.

Qué es el C3 del complemento

Dentro de la nomenclatura del sistema del complemento, C3 designa al tercer componente identificado en la cascada. La cifra no indica orden de actuación (C4 se activa antes que C3 en la vía clásica), sino el orden histórico de descubrimiento. La palabra complemento procede del latín complementum, "aquello que completa": Paul Ehrlich la empleó en 1899 para nombrar un factor sérico termolábil que completaba la acción bactericida de los anticuerpos, descubierto un año antes por Jules Bordet.

C3 es una glucoproteína de aproximadamente 185 kDa, sintetizada sobre todo en el hígado, aunque monocitos y células epiteliales también pueden producirla en condiciones inflamatorias. Circula en el plasma a concentraciones superiores a las de cualquier otro componente del complemento, lo que refleja su papel como nudo central de todo el sistema. Su vida media plasmática ronda las 60-70 horas.

Convergencia de las tres vías en C3

El sistema del complemento dispone de tres rutas de activación que arrancan de estímulos diferentes pero desembocan en un mismo paso: la escisión proteolítica de C3. La vía clásica, que depende de C1q y se inicia cuando los anticuerpos se agrupan sobre una superficie, genera una enzima llamada C3 convertasa (C4b2a) que corta C3. La vía de las lectinas emplea proteínas de reconocimiento de carbohidratos en lugar de anticuerpos, pero produce la misma convertasa. Y la vía alternativa funciona de un modo peculiar: C3 se hidroliza espontáneamente a baja velocidad en el plasma (un proceso que los inmunólogos llaman "tickover"), y si el fragmento resultante se deposita sobre una superficie microbiana sin reguladores protectores, se amplifica a gran velocidad.

Esa triple convergencia convierte a C3 en la pieza sin la cual la cascada no progresa. Su carencia congénita, aunque muy infrecuente, deja al individuo expuesto a infecciones graves por bacterias encapsuladas, porque ninguna de las tres vías puede completar su función efectora.

C3a y C3b: dos fragmentos, dos funciones

Cuando la C3 convertasa escinde C3, libera un fragmento pequeño, C3a, y otro grande, C3b. No son redundantes.

C3b se deposita covalentemente sobre la superficie del patógeno gracias a un enlace tioéster interno que, al quedar expuesto tras la escisión, reacciona con grupos hidroxilo o amino de la membrana diana. Esta unión covalente es lo que permite que C3b actúe como etiqueta molecular: los fagocitos que portan receptores para C3b (sobre todo CR1) reconocen las partículas marcadas y las engloban con mayor eficacia. El proceso se conoce como opsonización. Además, C3b forma parte de la C5 convertasa, la enzima que inicia los pasos terminales de la cascada hasta ensamblar el complejo de ataque a la membrana.

C3a, por su parte, es una anafilotoxina: se difunde hacia el medio circundante y actúa sobre receptores de mastocitos, basófilos y células musculares lisas, provocando desgranulación, aumento de la permeabilidad vascular y contracción del músculo liso bronquial. Su efecto es local e inmediato, orientado a reclutar células inflamatorias hacia el foco de infección.

Diferenciación con C4 y con C1q

C3 frente a C4. Ambos son sustratos de convertasas, pero C4 solo participa en la vía clásica y en la de las lectinas (es escindido por C1s o por MASP-2), mientras que C3 interviene en las tres vías. Cuando en un análisis sérico C4 está bajo y C3 se mantiene normal, el consumo se localiza en las primeras fases de la vía clásica; si C3 también desciende, la activación ha progresado más allá del punto de convergencia.

C3 frente a C1q. C1q es una subunidad de reconocimiento: detecta complejos inmunes y dispara la cascada clásica, pero carece de actividad enzimática propia y no genera fragmentos con función efectora directa. C3, en cambio, es un sustrato que al escindirse produce las moléculas efectoras (C3a, C3b) responsables de la opsonización y la inflamación. Son piezas del mismo sistema, pero ocupan posiciones radicalmente distintas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué C3 lleva el número 3 si actúa después de C4?

Los componentes del complemento recibieron su numeración según el orden en que fueron aislados en el laboratorio, no según el orden en que participan en la cascada. El comité de nomenclatura de la OMS formalizó esta convención en 1968, cuando ya resultaba inviable renumerar los componentes. Así, C4 se activa antes que C3 en la vía clásica, y C2 se escinde al mismo tiempo que C4. El resultado es una secuencia algo contraintuitiva que los estudiantes de inmunología aprenden a memorizar: C1, C4, C2, C3, C5 en adelante.

¿Es lo mismo "complemento bajo" que "C3 bajo"?

No exactamente. El complemento incluye más de treinta proteínas, y los niveles de cada una pueden variar de forma independiente. Cuando se habla de "complemento bajo" en un contexto general, suele referirse a la actividad hemolítica total (CH50) o a los valores conjuntos de C3 y C4. Un descenso aislado de C3 con C4 normal, por ejemplo, orienta hacia la vía alternativa, mientras que el consumo simultáneo de ambos apunta a la vía clásica.

¿La deficiencia de C3 es hereditaria?

Sí, existe una forma congénita con herencia autosómica recesiva, pero es extraordinariamente rara: se han publicado poco más de treinta familias en la literatura mundial. Los individuos afectados sufren infecciones de repetición, sobre todo por bacterias encapsuladas como Neisseria meningitidis y Streptococcus pneumoniae, y algunos desarrollan enfermedades por depósito de inmunocomplejos.

¿C3 solo tiene funciones inmunitarias?

Depende de cómo se defina "inmunitario". En los últimos años se ha descrito que C3 y algunos de sus fragmentos participan en procesos como la regeneración hepática, el metabolismo lipídico del tejido adiposo y la poda sináptica durante el desarrollo del sistema nervioso central. Estas funciones no encajan en la definición clásica de defensa frente a patógenos, pero comparten los mismos mecanismos moleculares de reconocimiento y marcaje de superficies.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Componente 3 del complemento (C3).
  2. Gani Z (trad. Gil J, rev. Domínguez-Villar M). Sistema del complemento. British Society for Immunology.
  3. Real Academia Española. Complemento. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed.
  4. Manual MSD (versión para público general). Inmunidad innata.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en el sistema del complemento y sus componentes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Sistema del complemento: red de proteínas plasmáticas que participa en la defensa inmunitaria mediante lisis, opsonización e inflamación.
  • C1q: subcomponente de reconocimiento del complejo C1, responsable de iniciar la vía clásica al unirse a inmunoglobulinas.
  • C4 complemento: componente activado en la vía clásica y en la vía de las lectinas, escindido por C1s y MASP-2.
  • Complemento: designación general del conjunto de proteínas séricas que intervienen en la inmunidad innata.
  • Vía alternativa del complemento: ruta de activación independiente de anticuerpos, basada en la hidrólisis espontánea de C3.
  • Opsonización: recubrimiento molecular de un patógeno que facilita su reconocimiento y destrucción por fagocitos.
  • Complejo antígeno-anticuerpo: unión entre un antígeno y su anticuerpo específico, uno de los estímulos iniciales de la vía clásica.
  • Inmunidad humoral: respuesta inmunitaria mediada por anticuerpos y proteínas solubles del plasma, incluido el complemento.

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