DICCIONARIO MÉDICO
Broncodilatadores
Los broncodilatadores son fármacos cuyo efecto principal es relajar el músculo liso que envuelve los bronquios y los bronquiolos, con lo que aumenta el diámetro de las vías aéreas y disminuye la resistencia al flujo del aire. Se agrupan en tres grandes familias farmacológicas: agonistas beta-2 adrenérgicos, anticolinérgicos y metilxantinas. El nombre se forma a partir de bronco-, del griego βρόγχος (brónkhos), que aludía a los conductos de la tráquea, y dilatator, del latín, derivado de dilatare (ensanchar). Su significado es, pues, ensanchador de los bronquios. Aunque la RAE no recoge la voz como tal, el uso en la literatura médica en español es constante desde la segunda mitad del siglo XX. La indicación principal de estos fármacos es revertir la broncoconstricción: la contracción excesiva del músculo liso bronquial que reduce el calibre de las vías aéreas y dificulta la ventilación. Cada familia de broncodilatadores actúa sobre una diana molecular distinta, lo que permite combinarlas cuando una sola resulta insuficiente. Constituyen la familia más utilizada. Actúan estimulando los receptores β2 del músculo liso bronquial, lo que activa la adenilato ciclasa, eleva la concentración intracelular de AMPc y provoca la relajación de la fibra muscular. Se distinguen dos subgrupos según la rapidez y la duración de su efecto. Los de acción corta producen broncodilatación en tres a cinco minutos y mantienen su efecto entre cuatro y seis horas. Son los que se emplean como rescate ante una crisis aguda de obstrucción bronquial. Los de acción prolongada tardan algo más en actuar (entre diez y veinte minutos) pero su efecto se mantiene doce horas o, en las formulaciones más modernas, hasta veinticuatro. Se suelen prescribir como mantenimiento, no como rescate. Esa diferencia temporal (unos minutos frente a muchas horas) condiciona el papel clínico de cada subgrupo de forma bastante rígida. Funcionan bloqueando los receptores muscarínicos (sobre todo M3) del músculo liso bronquial, con lo que impiden la acción broncoconstrictora de la acetilcolina liberada por el nervio vago. Su inicio de acción es más lento que el de los agonistas beta-2, y por eso no se usan como primera opción de rescate rápido. En cambio, como mantenimiento resultan eficaces, y su perfil de efectos secundarios es en general más favorable que el de los beta-2 de acción prolongada, lo que los ha convertido en un pilar del manejo crónico de las enfermedades obstructivas. Fueron los primeros broncodilatadores utilizados en la práctica clínica. Su mecanismo no está del todo aclarado: se les atribuye la inhibición de la fosfodiesterasa (la enzima que degrada el AMPc), pero la concentración necesaria para lograrlo in vitro supera los niveles plasmáticos habituales, y se sospecha que intervienen otros mecanismos, entre ellos el antagonismo de los receptores de adenosina. Hoy ocupan un lugar marginal porque su margen terapéutico es estrecho y las interacciones farmacológicas, frecuentes. La inmensa mayoría de los broncodilatadores se administran por vía inhalatoria, ya sea mediante inhaladores presurizados, inhaladores de polvo seco o nebulización. La vía inhalatoria concentra el fármaco directamente en la pared bronquial y reduce los efectos sistémicos. Las metilxantinas son la excepción: se administran por vía oral o, en situaciones agudas, por vía intravenosa. Del griego βρόγχος (brónkhos), que designaba los conductos de la tráquea, y del latín dilatare, ensanchar. Un broncodilatador es, literalmente, una sustancia que ensancha los bronquios. No. Son fármacos sintomáticos que alivian la obstrucción bronquial, pero no actúan sobre la causa subyacente de la enfermedad. Por eso se emplean habitualmente junto con otras estrategias dirigidas al mecanismo de base. Porque la vía inhalatoria deposita el fármaco directamente sobre la mucosa bronquial, donde está su diana. Así se consigue un efecto más rápido con cantidades menores de fármaco y se minimizan los efectos secundarios en el resto del organismo. Las metilxantinas, que sí se toman por vía oral, producen precisamente más efectos sistémicos. Si desea profundizar en conceptos asociados a los broncodilatadores, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los broncodilatadores
Agonistas de los receptores beta-2 adrenérgicos
Anticolinérgicos bronquiales
Metilxantinas
Vía de administración
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra broncodilatador?
¿Los broncodilatadores curan la enfermedad respiratoria?
¿Por qué se inhalan en lugar de tomarse por boca?
Referencias
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