DICCIONARIO MÉDICO
Biopsia de la vulva
La biopsia de vulva es la obtención de una muestra de tejido de los genitales externos femeninos para su análisis microscópico. Se realiza habitualmente en consulta, con anestesia local, mediante un sacabocados dermatológico (punch) que extrae un cilindro de piel o mucosa de pocos milímetros de diámetro. Se denomina vulva al conjunto de estructuras que incluyen los labios mayores y menores, el clítoris, el vestíbulo vaginal y el monte de Venus. Es una región donde coexisten piel queratinizada, mucosa no queratinizada y zonas de transición entre ambas. Esa diversidad tisular tiene una consecuencia práctica para el patólogo: el aspecto histológico normal varía según el punto exacto de donde se tome la muestra, y la interpretación requiere conocer qué zona se ha biopsiado. Etimológicamente, «vulva» procede del latín vulva o volva, que significaba envoltura o cubierta. Algunos autores la relacionan con el verbo volvere (envolver, hacer girar), en referencia a los pliegues de tejido que rodean el orificio vaginal. Ya en los textos de Celso (siglo I d. C.) se utilizaba para designar los genitales externos de la mujer, y la forma se ha mantenido casi inalterada durante dos milenios. El instrumento más utilizado para la biopsia vulvar es el punch o sacabocados, un cilindro cortante de entre 3 y 6 mm que se presiona sobre la lesión y obtiene un fragmento completo de epitelio y dermis subyacente. La toma se puede hacer en consulta porque la vulva es un territorio superficial y accesible. Basta anestesia local infiltrativa. En ocasiones, si la lesión es pequeña, el propio sacabocados la extirpa entera y la biopsia es al mismo tiempo excisional. Cuando la lesión es extensa, se selecciona el punto de aspecto más sospechoso o se toman varias muestras de zonas distintas. Del latín vulva, que significaba envoltura. Se ha vinculado al verbo volvere (envolver), aludiendo a los pliegues cutáneos que conforman la región. El término aparece ya en los escritos médicos latinos del siglo I y su forma ha cambiado muy poco desde entonces. En la técnica, apenas. El instrumento es el mismo sacabocados que se emplea en dermatología para biopsiar lesiones cutáneas en cualquier localización. Lo que cambia es el contexto histológico: el patólogo tiene que interpretar la muestra sabiendo que procede de una zona con características tisulares propias (transición de piel a mucosa, presencia de glándulas vestibulares, mayor vascularización), y eso influye en el informe. Son biopsias de estructuras anatómicas diferentes. La biopsia del cuello uterino toma tejido del cérvix, que se sitúa en el extremo inferior del útero, dentro de la vagina. La biopsia vulvar se limita a los genitales externos. Pueden coexistir en una misma exploración si la colposcopia detecta lesiones en ambas localizaciones, pero los tejidos obtenidos, su procesamiento y los hallazgos esperados son distintos. Para ampliar conceptos vinculados a la biopsia de vulva, puede consultar:Qué es la biopsia de vulva
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «vulva»?
¿Se diferencia en algo de una biopsia de piel convencional?
¿Tiene relación con la biopsia del cuello uterino?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026