DICCIONARIO MÉDICO
Balantidiasis
La balantidiasis es la infección del intestino grueso producida por Balantidium coli, el mayor de los protozoos parásitos del ser humano y el único ciliado que lo afecta. Se contrae al ingerir agua o alimentos contaminados con quistes del parásito, casi siempre en relación con el cerdo, que es su reservorio principal. Es una infección poco frecuente y de distribución mundial, más presente en zonas cálidas y con saneamiento deficiente. Provocada por un protozoo ciliado, Balantidium coli, la balantidiasis (también llamada balantidiosis) es una zoonosis parasitaria, es decir, una enfermedad que el ser humano adquiere de los animales; en este caso, del cerdo. El parásito se aloja en la luz del colon y, en una parte de las personas infectadas, invade su pared. El nombre se construye con el del género Balantidium y el sufijo griego -íasis, que en el vocabulario médico designa una infección o infestación por un agente concreto, igual que ocurre en amebiasis o en giardiasis. Aunque el parásito puede infectar a numerosos mamíferos, en el ser humano se trata de una parasitosis rara: se estima que afecta a menos del uno por ciento de la población mundial. Los primeros casos descritos en personas se remontan a mediados del siglo XIX, cuando el organismo fue hallado en las heces de enfermos con disentería. La forma que contagia es el quiste, una versión latente y resistente del parásito que sale al exterior con las heces del animal infectado. Cuando una persona ingiere esos quistes con agua o comida contaminada, la envoltura se abre en el intestino delgado y libera el trofozoíto, la forma activa. Este desciende hasta el intestino grueso y se establece en su interior, donde se multiplica dividiéndose en dos. A partir de ese punto la infección puede seguir caminos muy distintos. En la mayoría de los casos el parásito permanece en la luz del colon sin causar daño, y la persona actúa como portadora sin saberlo. En otros, el trofozoíto atraviesa la mucosa y excava úlceras en la pared del intestino, un mecanismo que recuerda al de la amebiasis. Se describen así tres situaciones: el portador que elimina quistes sin enfermar, la forma aguda con inflamación del colon o colitis, y una forma crónica más larvada. La balantidiasis aparece en todo el mundo, pero se concentra en regiones tropicales y subtropicales y en entornos con higiene precaria. El factor de riesgo más claro es el contacto estrecho con cerdos: ganaderos, trabajadores de mataderos y habitantes de zonas rurales donde conviven personas y animales encabezan las estadísticas. El agua es el vehículo de buena parte de los brotes, que suelen brotar allí donde las heces del ganado contaminan las fuentes de consumo. Ciertas condiciones del propio organismo facilitan que la infección progrese. Las personas con las defensas debilitadas, con desnutrición o con una menor acidez del estómago que deja pasar más quistes viables son las más propensas a desarrollar las formas invasoras. En cambio, en una persona sana la infección tiende a quedarse en un segundo plano. La balantidiasis se confunde con facilidad con la amebiasis, la infección por la ameba Entamoeba histolytica. Las dos asientan en el colon, las dos pueden ulcerar su pared y las dos se manifiestan como disentería en sus formas graves. La diferencia está en el culpable. En la balantidiasis se trata de un ciliado enorme, visible al microscopio por su tamaño y su movimiento en remolino; en la amebiasis, de una ameba mucho más pequeña que se desplaza emitiendo prolongaciones. Reconocer cuál de los dos organismos está presente es lo que separa una infección de la otra. Alude a la infección por Balantidium. El término une el nombre del parásito con el sufijo griego -íasis, que en medicina indica una enfermedad causada por un agente determinado. La variante balantidiosis, con el sufijo -osis, designa exactamente lo mismo. No. Se considera una parasitosis rara, que afecta a menos del uno por ciento de las personas en el mundo. Aparece sobre todo en países de clima cálido y en comunidades donde se crían cerdos en condiciones de escasa higiene, mientras que en los países industrializados apenas se registra. Porque el cerdo es el reservorio natural de Balantidium coli. El animal aloja el parásito en su intestino sin enfermar y lo expulsa con las heces en forma de quistes. Quienes conviven con cerdos o manipulan sus deposiciones tienen más probabilidades de ingerir esos quistes y contagiarse. Mucho. Ambas afectan al colon y pueden ulcerar su pared, hasta el punto de que sus formas graves son casi indistinguibles a simple vista. Lo que las separa es el organismo responsable: un protozoo ciliado en la balantidiasis y una ameba en la amebiasis. Para ampliar la información relacionada con esta infección, puede consultar:Qué es la balantidiasis
Cómo se produce
A quién afecta
Diferencias con la amebiasis
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra balantidiasis?
¿Es una enfermedad frecuente?
¿Por qué está tan ligada a los cerdos?
¿Se parece a la disentería amebiana?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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