DICCIONARIO MÉDICO
Avitaminosis
La avitaminosis designa la carencia completa de una o varias vitaminas en el organismo. En la práctica clínica, la ausencia absoluta es rara; lo habitual son grados parciales de déficit, situación que con más propiedad se denomina hipovitaminosis. Enfermedades como el escorbuto, el beriberi, la pelagra o el raquitismo son formas clásicas de avitaminosis que, aunque infrecuentes hoy en los países desarrollados, siguen constituyendo un problema sanitario en regiones con acceso limitado a una alimentación diversificada. El término procede del prefijo privativo griego a- (ἀ-, 'sin') y del latín científico vitamina, voz acuñada en 1912 por el bioquímico polaco Casimir Funk. Funk propuso la palabra vitamine (del latín vita, 'vida', y amine, porque creía que todas las sustancias de este tipo contenían un grupo amino) para referirse a compuestos orgánicos esenciales cuya ausencia provocaba enfermedades específicas. Cuando se comprobó que no todas las vitaminas contenían aminas, el sufijo se acortó a vitamin en inglés, pero el nombre ya había arraigado. Desde el punto de vista médico, la avitaminosis se define como la depleción de las reservas corporales de una vitamina hasta un nivel que compromete las funciones biológicas dependientes de ella. El organismo humano necesita trece vitaminas esenciales, agrupadas en liposolubles (A, D, E, K) e hidrosolubles (las del grupo B y la vitamina C). Las primeras se almacenan en el hígado y el tejido adiposo, de modo que su déficit tarda meses o incluso años en manifestarse. Con las hidrosolubles ocurre lo contrario: al eliminarse por la orina, las reservas se agotan en semanas si el aporte cesa por completo. La causa más frecuente de avitaminosis es una ingesta insuficiente, ya sea por dietas restrictivas, situaciones de hambruna o acceso limitado a alimentos frescos. Pero no basta con ingerir la vitamina; el organismo necesita absorberla. Enfermedades del tubo digestivo (enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, resecciones intestinales extensas) pueden impedir que las vitaminas lleguen a la circulación aunque la dieta sea adecuada. Existe un tercer grupo de causas que a menudo se pasa por alto: el aumento de las necesidades. Durante el embarazo, la lactancia o periodos de crecimiento rápido, el requerimiento vitamínico se eleva, y lo que antes bastaba puede resultar insuficiente. Ciertos fármacos interfieren también con el metabolismo de vitaminas concretas; el metotrexato, por ejemplo, antagoniza el folato, y los inhibidores de la bomba de protones reducen la absorción de vitamina B12 a largo plazo. El consumo crónico de alcohol merece mención aparte porque combina varios mecanismos a la vez: reduce la ingesta, altera la absorción intestinal y acelera la excreción de tiamina, folato y otras vitaminas del grupo B. No todas las carencias producen el mismo cuadro. El escorbuto, descrito ya en los relatos de expediciones marítimas del siglo XVI, se debe a la falta de vitamina C y cursa con hemorragias gingivales, debilidad y mala cicatrización. El beriberi, ligado al déficit de tiamina (vitamina B1), puede afectar al sistema nervioso periférico (beriberi seco) o al corazón (beriberi húmedo), y se hizo frecuente en Asia oriental cuando la industrialización del arroz eliminó la cáscara rica en esta vitamina. Dos enfermedades, un solo déficit. De la carencia de niacina (vitamina B3) resulta la pelagra, con su tríada clásica de dermatitis, diarrea y demencia, las tres "D" que los tratados anglosajones completan con una cuarta, death. En la infancia, un aporte insuficiente de vitamina D compromete la mineralización del esqueleto y da lugar al raquitismo, enfermedad que fue endémica en las ciudades industriales del siglo XIX (algo que hoy resulta difícil de imaginar, pero que guarda relación directa con la falta de exposición solar en barrios hacinados). La xeroftalmia, consecuencia de la carencia de vitamina A, sigue siendo la principal causa prevenible de ceguera infantil en países de baja renta. En el uso corriente, ambos términos se emplean de forma intercambiable, aunque técnicamente no son sinónimos. La avitaminosis implica ausencia total; la hipovitaminosis, un déficit parcial. En la práctica, las carencias absolutas son excepcionales salvo en contextos de privación extrema. La mayor parte de los déficits vitamínicos que se ven en consulta corresponden a hipovitaminosis subclínicas que se detectan mediante análisis de laboratorio antes de que aparezcan los cuadros clásicos. Conviene no confundir tampoco la avitaminosis con la hipervitaminosis, que es el exceso. Las vitaminas liposolubles, al acumularse en el organismo, pueden alcanzar niveles tóxicos si se ingieren en dosis muy superiores a las recomendadas durante periodos prolongados. Del prefijo griego a- (ἀ-, 'sin') y vitamina, término que Casimir Funk propuso en 1912 combinando el latín vita ('vida') con amine. El sufijo -osis indica proceso o estado patológico. Literalmente, avitaminosis significa "estado sin vitaminas". Estrictamente, no. La avitaminosis denota ausencia completa de una vitamina, algo infrecuente fuera de contextos de privación grave. La hipovitaminosis, más habitual, describe un déficit parcial. En la práctica médica cotidiana se usan a menudo como si fueran equivalentes. Sí. La malabsorción intestinal, ciertos fármacos o el consumo crónico de alcohol pueden impedir que el organismo aproveche las vitaminas ingeridas. También influyen las formas de preparación de los alimentos: la cocción prolongada destruye parte de la vitamina C, y el refinado de cereales elimina tiamina y otras vitaminas del grupo B. Las formas clásicas graves (escorbuto, beriberi, pelagra) son hoy raras en países desarrollados, pero los déficits subclínicos no han desaparecido. El déficit de vitamina D, por ejemplo, alcanza prevalencias elevadas en poblaciones con baja exposición solar, incluidas regiones del sur de Europa. Los ancianos institucionalizados y las personas con trastornos digestivos crónicos también presentan riesgo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la avitaminosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la avitaminosis
Mecanismos que conducen al déficit vitamínico
Formas clásicas de avitaminosis
Diferenciación entre avitaminosis e hipovitaminosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra avitaminosis?
¿Es lo mismo avitaminosis que hipovitaminosis?
¿Puede producirse avitaminosis aunque la dieta parezca variada?
¿La avitaminosis solo afecta a países en desarrollo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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