DICCIONARIO MÉDICO
Avidez
La avidez es la fuerza global con la que un anticuerpo se une a su antígeno cuando se consideran todos los puntos de contacto simultáneos. Se distingue de la afinidad, que mide la fuerza de un único sitio de unión. En la práctica clínica, el índice de avidez de la IgG se utiliza para determinar si una infección es reciente o antigua. Un anticuerpo posee al menos dos sitios de unión al antígeno, los parátopos. La IgM pentamérica puede llegar a tener diez. Cada uno de esos sitios se une a un epítopo del antígeno con una fuerza individual que se denomina afinidad. La avidez, en cambio, recoge la suma de todas esas interacciones y añade un efecto cooperativo: cuando varios sitios se enganchan a la vez sobre el mismo antígeno multivalente, la probabilidad de disociación completa desciende de forma notable, porque para que el anticuerpo se suelte tendrían que romperse todas las uniones al mismo tiempo. La palabra procede del latín avidĭtas, -ātis ('ansia, codicia'), derivada de avĭdus ('ávido, que desea con vehemencia'). Su incorporación al vocabulario inmunológico se produjo a mediados del siglo XX para diferenciar esta magnitud colectiva de la afinidad individual, un matiz que en inglés se conserva con la misma pareja de términos: avidity frente a affinity. La afinidad se define como la fuerza de interacción entre un solo parátopo y un solo epítopo. Se expresa mediante la constante de disociación (Kd): cuanto menor sea esa constante, mayor es la afinidad. El concepto obedece a los mismos principios termodinámicos que rigen cualquier interacción biomolecular reversible: enlaces de hidrógeno, fuerzas de van der Waals, interacciones electrostáticas e hidrofóbicas entre las superficies complementarias del anticuerpo y el antígeno. La avidez, sin embargo, no puede reducirse a una simple suma aritmética de afinidades individuales. Su valor real es siempre superior al que se obtendría sumando las Kd de cada sitio por separado, porque la unión simultánea de varios brazos al mismo antígeno estabiliza el complejo de un modo que la termodinámica de un solo punto de contacto no predice. Un anticuerpo IgM con afinidad individual modesta puede compensar esa limitación con una avidez alta gracias a sus diez sitios de unión potenciales. Al inicio de la respuesta inmunitaria, los linfocitos B producen anticuerpos IgG de baja avidez. A medida que avanza la maduración por afinidad en los centros germinales del ganglio linfático (un proceso de mutación somática y selección clonal en el que sobreviven los linfocitos B con mejor encaje al antígeno), la avidez de la IgG circulante aumenta de forma progresiva. Semanas o meses después de la infección, las IgG presentan una avidez alta. Ese salto temporal es el fundamento de la prueba de avidez de IgG. El laboratorio mide la proporción de IgG que resiste la disociación tras un tratamiento con un agente desnaturalizante, habitualmente urea 6-8 M. Si la mayor parte de la IgG se desprende (baja avidez), la infección se interpreta como reciente. Si resiste (alta avidez), se considera antigua. La prueba tiene especial relevancia en el cribado prenatal de infecciones como la toxoplasmosis o la infección por citomegalovirus, donde datar la primoinfección respecto al inicio de la gestación condiciona el manejo obstétrico. Del latín avidĭtas ('ansia'), derivada de avĭdus ('ávido'). Se incorporó al léxico inmunológico para describir la fuerza acumulada con la que un anticuerpo «agarra» al antígeno por múltiples puntos a la vez. No. La afinidad mide la fuerza de un solo punto de unión entre un parátopo y un epítopo. La avidez mide la fuerza total cuando todos los sitios del anticuerpo se unen simultáneamente. Un anticuerpo puede tener afinidad baja por cada epítopo y, sin embargo, exhibir una avidez elevada porque sus múltiples brazos se unen a la vez. Para determinar si una infección es reciente o pasada. Se solicita con frecuencia ante serologías positivas de IgG frente a toxoplasma, citomegalovirus o rubéola, especialmente en mujeres embarazadas, porque una primoinfección en las primeras semanas de gestación tiene implicaciones clínicas distintas de una infección antigua. Porque la IgM es un pentámero con hasta diez sitios de unión. La afinidad de cada uno de esos sitios suele ser inferior a la de la IgG, pero el número de contactos simultáneos compensa con creces esa diferencia. La avidez resultante permite a la IgM actuar de forma eficaz en las primeras fases de la respuesta inmunitaria, cuando aún no se ha producido la maduración por afinidad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la avidez, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la avidez en inmunología
Avidez frente a afinidad
Maduración de la avidez y prueba clínica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra avidez?
¿Es lo mismo avidez que afinidad?
¿Para qué se pide la prueba de avidez de IgG?
¿Por qué la IgM tiene mayor avidez que la IgG si su afinidad individual es menor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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