DICCIONARIO MÉDICO
Asteatosis
La asteatosis es la disminución marcada o la ausencia de secreción sebácea en la piel, lo que provoca un empobrecimiento del manto lipídico superficial. Se observa sobre todo en personas mayores y durante el invierno, cuando la actividad de las glándulas sebáceas ya reducida por la edad se suma a la baja humedad ambiental. La asteatosis designa el estado patológico en el que la piel carece, total o parcialmente, de la capa grasa que normalmente la protege. El término procede del griego ἀ- (a-, privación) y στέαρ, genitivo στέατος (stéar, stéatos, «grasa sólida, sebo»), con el sufijo -ωσις (-ōsis, «condición»). Literalmente: «condición sin grasa». La misma raíz στεατ- aparece en esteatosis (acumulación de grasa, casi siempre referida al hígado), que representa exactamente lo contrario: donde la asteatosis indica carencia, la esteatosis indica exceso. Conviene no confundir estos dos términos. Es un error frecuente en la consulta y en textos divulgativos, porque suenan parecidos y comparten raíz; sin embargo, se refieren a procesos opuestos en órganos distintos. En la práctica dermatológica, la asteatosis se sitúa dentro del gradiente de la piel seca junto con la xerosis y la xerodermia. Mientras que «xerosis» y «xerodermia» enfatizan la sequedad general (pérdida de agua y lípidos), «asteatosis» apunta específicamente al componente lipídico: la falta de sebo. En muchos contextos clínicos los tres términos se emplean de forma intercambiable, pero cuando un autor quiere subrayar que el problema primario es la deficiencia grasa (y no solo la deshidratación del estrato córneo), recurre a «asteatosis». Sobre la superficie de la piel sana existe una emulsión de agua y lípidos que recibe el nombre de manto hidrolipídico. Los lípidos proceden en su mayor parte de la secreción de las glándulas sebáceas (triglicéridos, escualeno, ésteres de cera) y, en menor medida, de los lípidos intercelulares del estrato córneo (ceramidas, colesterol, ácidos grasos libres). Esa película cumple una función doble: por un lado, limita la evaporación de agua desde la epidermis; por otro, mantiene un pH ligeramente ácido que dificulta la colonización bacteriana. Con el envejecimiento, la producción de sebo disminuye de forma progresiva. Las glándulas sebáceas reducen tanto su número como su actividad, un declive que se acelera después de la menopausia en la mujer y a partir de la séptima década en el varón. Cuando esa reducción alcanza un umbral en el que la barrera deja de ser competente, el agua se evapora con mayor rapidez y la piel pierde elasticidad. Aparecen entonces la aspereza, la descamación fina y, si la situación persiste, fisuras visibles. No solo la edad influye. El lavado excesivo con jabones alcalinos arrastra los lípidos superficiales; la calefacción seca del invierno reduce la humedad ambiental por debajo del 30 %; y ciertos fármacos (retinoides sistémicos, diuréticos, cimetidina) pueden disminuir la secreción sebácea por mecanismos diversos. La asteatosis no siempre se queda en sequedad. Cuando la pérdida del manto graso es intensa, la piel se fisura en un patrón poligonal que recuerda al barro seco de un cauce o a la porcelana agrietada. Esa complicación recibe el nombre de eccema asteatótico o, en la terminología francesa que acuñó el dermatólogo Louis Brocq en 1907, eczéma craquelé (del francés craquelé, «cuarteado»). Las piernas, en particular la cara anterior de las tibias, son la localización habitual. Afecta con mayor frecuencia a varones mayores de 60 años. Un estudio turco en consultas de dermatología halló que el eccema asteatótico representaba cerca del 27 % de todos los eccemas diagnosticados en pacientes ancianos. En residencias geriátricas japonesas, la prevalencia llegó a superar el 40 % en uno de los centros estudiados. En la mayoría de los casos es un proceso benigno ligado al envejecimiento y al clima, pero una asteatosis generalizada de inicio brusco puede ser un marcador cutáneo de enfermedad sistémica: hipotiroidismo, déficit de zinc, nefropatía o, en casos infrecuentes, linfoma. Xerosis y xerodermia. La diferencia es más de enfoque que de concepto. La xerosis describe la sequedad clínicamente relevante de la piel (pérdida conjunta de agua y lípidos); la xerodermia, la piel seca en sentido descriptivo amplio; la asteatosis, el componente específico de déficit graso. En la práctica, los tres términos se superponen y a menudo se usan como sinónimos parciales. Esteatosis. No tienen nada que ver. La esteatosis se refiere al acúmulo anormal de grasa dentro de un órgano, casi siempre el hígado (esteatosis hepática). La raíz griega es la misma (στέαρ), pero el prefijo marca la oposición: ἀ- (sin) frente a la raíz directa (con grasa). Ictiosis. Las ictiosis son trastornos hereditarios de la queratinización en los que la piel seca es un rasgo constitutivo, presente desde el nacimiento o la infancia. La asteatosis adquirida, en cambio, aparece en edades avanzadas y se relaciona con factores ambientales y funcionales, no con un defecto genético. Seborrea. Representa el polo opuesto: la producción excesiva de sebo por las glándulas sebáceas. El resultado es una piel grasa, brillante, propensa a los comedones y a la dermatitis seborreica. Del griego ἀ- (privación) y στέαρ, στέατος (grasa, sebo), con el sufijo -ωσις (condición o estado). Traduce literalmente «estado sin grasa». La raíz στεατ- es la misma que aparece en «esteatosis», pero con el sentido invertido: asteatosis es carencia de grasa; esteatosis, exceso. No exactamente, aunque en la clínica diaria se emplean a menudo como sinónimos. La xerosis engloba toda sequedad cutánea con relevancia médica, independientemente de que predomine la pérdida de agua o la de lípidos. La asteatosis, en sentido estricto, señala el déficit lipídico sebáceo como problema primario. Cuando un dermatólogo necesita distinguir si la piel seca de un paciente se debe sobre todo a falta de sebo, el término preciso es asteatosis. Es mucho más frecuente a partir de los 60 años, pero no exclusiva de esa franja. Personas jóvenes con hipotiroidismo no controlado, con déficits nutricionales o sometidas a lavados cutáneos muy agresivos pueden presentar asteatosis a cualquier edad. Lo que sucede es que el envejecimiento reduce la producción de sebo de forma fisiológica, y eso convierte a la población anciana en el grupo de mayor riesgo, sobre todo en invierno. Sí, aunque la inmensa mayoría de los casos se explican por la edad y el entorno. Una asteatosis que aparece de golpe, se extiende a todo el cuerpo y no responde a emolientes obliga a buscar causas sistémicas. Entre ellas se han descrito el hipotiroidismo, el déficit de zinc, la desnutrición y, de forma infrecuente, linfomas. En esas situaciones la piel seca actúa como señal de alerta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la asteatosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la asteatosis
La película lipídica y su deterioro con la edad
Del déficit lipídico al eccema asteatótico
Diferenciación con entidades próximas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «asteatosis»?
¿Es lo mismo asteatosis que xerosis?
¿La asteatosis solo afecta a personas mayores?
¿Puede la asteatosis ser signo de una enfermedad grave?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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