DICCIONARIO MÉDICO
Arrinencefalia
La arrinencefalia es una malformación congénita del sistema nervioso central que consiste en la ausencia o el desarrollo extremadamente deficiente de los bulbos y tractos olfatorios. La consecuencia directa es una anosmia completa presente desde el nacimiento. Puede presentarse como defecto aislado o formar parte de cuadros sindrómicos más complejos, como la holoprosencefalia. El término combina el prefijo privativo griego ἀ- (a-, «sin»), ῥίς, ῥινός (rhís, rhinós, «nariz») y ἐγκέφαλος (enképhalos, «lo que está dentro de la cabeza», es decir, el encéfalo). Literalmente: «encéfalo sin nariz», lo que alude a la ausencia de las estructuras cerebrales dedicadas a la olfacción. Esas estructuras constituyen el rinencéfalo (bulbo olfatorio, tracto olfatorio, circunvolución subcallosa y áreas corticales asociadas), la parte más antigua del cerebro en términos filogenéticos. En la embriogénesis normal, las neuronas olfatorias primarias se diferencian en la placoda olfatoria nasal durante la quinta semana de gestación y envían sus axones hacia el telencéfalo ventral, donde inducen la formación del bulbo olfatorio. Cuando ese proceso de migración y señalización falla, los bulbos no llegan a constituirse o quedan como vestigios rudimentarios. El fallo pertenece a los defectos de la inducción ventral del prosencéfalo, el mismo grupo embriológico que la holoprosencefalia, aunque la arrinencefalia puede darse sin que el resto de la línea media cerebral se vea afectado. La ausencia de bulbos olfatorios se encuentra en tres escenarios principales que conviene distinguir porque tienen implicaciones muy diferentes. Arrinencefalia aislada. No se acompaña de otras anomalías cerebrales ni craneofaciales. El sujeto nace con anosmia congénita completa, pero por lo demás su desarrollo neurológico y endocrino es normal. Muchos casos pasan inadvertidos durante años, incluso décadas, porque la persona nunca ha olido y a menudo no es consciente de que carece de ese sentido. El hallazgo suele ser incidental o se descubre en la edad adulta al investigar una queja de anosmia que, en realidad, ha estado presente toda la vida. Orphanet registra esta forma bajo el código ORPHA:268936. Dentro de la holoprosencefalia. En las formas alobar y semilobar, la arrinencefalia es prácticamente constante: al no dividirse correctamente el prosencéfalo, los bulbos y tractos olfatorios no llegan a formarse. En la forma lobar, el grado de afectación del rinencéfalo varía. En estos casos, la anosmia es solo una parte de un cuadro que incluye malformaciones craneofaciales graves (ciclopía, cebocefalia, hipotelorismo) y un pronóstico mucho más desfavorable. Asociada al síndrome de Kallmann. Aquí la agenesia de los bulbos olfatorios coexiste con un hipogonadismo hipogonadotrófico por déficit de hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH). La explicación reside en que las neuronas productoras de GnRH y las neuronas olfatorias comparten origen embriológico en la placoda olfatoria y migran juntas hacia el cerebro; si la migración se interrumpe, ambas poblaciones resultan afectadas. Fue descrito de forma independiente por Aureliano Maestre de San Juan en 1856, a partir de un hallazgo necrópsico en Madrid, y por Franz Josef Kallmann en 1944 como entidad hereditaria. La prevalencia se estima en torno a 1 de cada 10.000 varones. No toda anosmia congénita implica arrinencefalia. Existen formas de anosmia congénita aislada en las que los bulbos olfatorios están presentes pero son hipoplásicos o funcionalmente deficientes, sin llegar a la aplasia completa. La resonancia magnética con secuencias T2 de alta resolución es la herramienta que permite distinguir entre aplasia, hipoplasia y displasia de los bulbos. La holoprosencefalia incluye la arrinencefalia como uno de sus componentes pero abarca alteraciones mucho más extensas de la línea media cerebral (fusión de tálamos, ventrículo único, anomalías del cuerpo calloso). Y el síndrome de Kallmann se diferencia de la arrinencefalia aislada por la presencia del hipogonadismo y, en algunos pacientes, de anomalías renales unilaterales, sordera o sincinesias (movimientos en espejo de las manos). De tres raíces griegas: ἀ- (partícula privativa, «sin»), ῥίς/ῥινός («nariz») y ἐγκέφαλος («encéfalo»). Vendría a significar «encéfalo sin [la parte de la] nariz», en referencia a la ausencia de las estructuras cerebrales del olfato, no a la nariz externa. No. Hay formas de anosmia congénita con bulbos olfatorios presentes pero hipoplásicos o disfuncionales. La arrinencefalia propiamente dicha exige la ausencia o el carácter vestigial de los bulbos, algo que solo se confirma con resonancia magnética. El anatomista español Aureliano Maestre de San Juan, en 1856, documentó en una autopsia la ausencia de los lóbulos olfatorios junto con atrofia testicular. Fue la primera descripción conocida de lo que luego se llamaría síndrome de Kallmann, casi noventa años antes de que Kallmann publicase su serie familiar en 1944. No, aunque se solapan. La holoprosencefalia es un defecto más amplio de la división del prosencéfalo que suele incluir la arrinencefalia, pero también fusión de estructuras hemisféricas, anomalías craneofaciales graves y, en sus formas más severas, incompatibilidad con la vida. La arrinencefalia aislada afecta solo al rinencéfalo y permite un desarrollo neurológico por lo demás normal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arrinencefalia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arrinencefalia
Contextos clínicos de la arrinencefalia
Diferenciación con entidades próximas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arrinencefalia?
¿Todas las personas con anosmia congénita tienen arrinencefalia?
¿Quién describió primero la asociación entre anosmia y ausencia de bulbos olfatorios?
¿Es lo mismo arrinencefalia que holoprosencefalia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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