DICCIONARIO MÉDICO
Aquilia
La aquilia (del latín científico achylia) designa la ausencia o el déficit grave de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas, en particular pepsinógeno, en las secreciones del estómago. En la práctica clínica actual el término ha caído en desuso, sustituido en gran medida por aclorhidria, pero conserva interés histórico y terminológico. El término procede del griego ἀ- (a-, prefijo privativo, "sin") y χῡλός (chylós, "jugo", "linfa vegetal"), con el sufijo -ία (-ía, "cualidad"). Literalmente: "ausencia de jugo". La voz se documenta por primera vez en alemán (Achylie) hacia 1857, según los registros del diccionario médico-biológico de la Universidad de Salamanca. Fue Max Einhorn, gastroenterólogo germano-estadounidense, quien en 1892 acuñó la expresión achylia gastrica para designar un cuadro que ya venía describiéndose sin nombre fijo: estómagos que, tras estimulación, no producían prácticamente nada de jugo gástrico. Conviene precisar que la aquilia no se refiere solo a la falta de ácido. La diferencia con la aclorhidria, al menos en su formulación clásica, reside en que la aquilia implica también la ausencia de pepsina y, con ella, la capacidad enzimática del estómago. Un estómago con aclorhidria puede conservar cierta secreción enzimática residual; uno con aquilia, no. En la práctica, la distinción se ha ido diluyendo. El propio sistema MeSH de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos redirige desde 1978 el descriptor achylia gastrica al de achlorhydria. Cuando los textos hablan de aquilia sin más precisión, se sobreentiende la forma gástrica. Pero existe también una aquilia pancreática, que describe la ausencia o insuficiencia grave de la secreción exocrina del páncreas: lipasa, amilasa, tripsina. Las causas son diferentes (pancreatitis crónica, fibrosis quística, obstrucción ductal), y las consecuencias recaen sobre la digestión de grasas y proteínas en el duodeno, no sobre el medio ácido del estómago. Ambas comparten el nombre porque en los dos casos falta el "jugo" digestivo de un órgano, pero la fisiopatología no se solapa. Las células parietales de la mucosa oxíntica son las encargadas de secretar ácido clorhídrico mediante la bomba H+/K+-ATPasa. Las células principales, vecinas en las glándulas fúndicas, producen pepsinógeno, que solo se activa a pepsina en presencia de un pH inferior a 3. Si las células parietales se destruyen o dejan de funcionar, se pierde al mismo tiempo el medio ácido necesario para la conversión del pepsinógeno. La consecuencia es doble: ni ácido ni enzima activa. Eso es, en esencia, lo que la terminología clásica llamaba aquilia. Detrás de esta destrucción se encuentra, con mayor frecuencia, la gastritis atrófica autoinmune, en la que anticuerpos dirigidos contra las células parietales y contra el factor intrínseco provocan una pérdida progresiva e irreversible de la mucosa oxíntica. La anemia perniciosa, su complicación más conocida, fue durante décadas el contexto clínico en el que la aquilia se identificaba con mayor regularidad. Einhorn, de hecho, ya señalaba en sus primeras descripciones la asociación casi constante entre ambas entidades. Los tres términos describen grados de un mismo espectro. La hipoclorhidria es la reducción parcial de la secreción ácida gástrica. La aclorhidria, su ausencia completa. La aquilia añade a la ausencia de ácido la de las enzimas gástricas, lo que la convierte en el escalón más grave. En la gastroenterología contemporánea, esta gradación terminológica ha perdido relevancia operativa. Los análisis de jugo gástrico con sondaje, que permitían cuantificar por separado la acidez y la actividad enzimática, se practican raras veces. Se mide la gastrina sérica, los niveles de pepsinógeno I y II en sangre, y se confirma el cuadro con biopsia endoscópica. Por eso la aquilia, como etiqueta clínica independiente, ha quedado confinada a la literatura histórica. Del griego ἀ- ("sin") y χῡλός ("jugo"). La forma latina científica es achylia. Einhorn la empleó por primera vez en 1892 como achylia gastrica para describir estómagos que no secretaban jugo gástrico. Estrictamente, no. La aclorhidria se refiere a la ausencia de ácido clorhídrico en el estómago; la aquilia incluye también la desaparición de las enzimas gástricas, sobre todo la pepsina. En la práctica clínica actual, la distinción apenas se aplica y los dos términos tienden a usarse de forma intercambiable. Muy poco. Desde 1978, el sistema de descriptores MeSH de la Biblioteca Nacional de Medicina lo redirige al término achlorhydria. Los textos de gastroenterología contemporáneos prefieren hablar de aclorhidria o de gastritis atrófica con insuficiencia secretora, y reservan aquilia para contextos históricos o etimológicos. Sí. Designa la ausencia o la insuficiencia grave de la secreción exocrina del páncreas (lipasa, amilasa, tripsina). Sus causas son distintas de las de la aquilia gástrica y su repercusión principal es la maldigestión de grasas, no la falta de ácido. Si desea profundizar en conceptos asociados a la aquilia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aquilia
Formas gástrica y pancreática
Contexto fisiopatológico de la aquilia gástrica
Diferenciación con la aclorhidria y la hipoclorhidria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aquilia?
¿Es lo mismo aquilia que aclorhidria?
¿Se sigue usando el término aquilia en la medicina actual?
¿Existe la aquilia pancreática?
Referencias
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