DICCIONARIO MÉDICO
Anticolinesterasa
Una anticolinesterasa (o sustancia anticolinesterásica) es un compuesto que inhibe la colinesterasa, la enzima encargada de degradar la acetilcolina en la hendidura sináptica. Al impedir esa degradación, la acetilcolina se acumula y prolonga su acción sobre los receptores colinérgicos. El término se construye sobre el prefijo griego ἀντί (antí, «contra») y el nombre de la enzima colinesterasa, que a su vez procede de colina (del griego χολή, kholé, «bilis») y del sufijo -esterasa, empleado en bioquímica para designar enzimas que hidrolizan enlaces éster. La palabra completa describe, pues, una sustancia «contra la colinesterasa». En condiciones normales, cada vez que una neurona colinérgica libera acetilcolina, esta actúa sobre el receptor durante unos milisegundos y acto seguido es escindida por la acetilcolinesterasa en colina y ácido acético. Esa degradación rapidísima permite que la sinapsis se «reinicie» y quede lista para el siguiente impulso. Lo que hace la anticolinesterasa es frenar o anular esa enzima, de modo que la acetilcolina permanece más tiempo en contacto con el receptor y su efecto se intensifica. Conviene no confundir este concepto con el de anticolinérgico. El anticolinérgico bloquea el receptor de acetilcolina; la anticolinesterasa, en cambio, aumenta la cantidad de acetilcolina disponible. Sus efectos farmacológicos son, por tanto, opuestos: el primero suprime la actividad colinérgica, el segundo la potencia. En el organismo humano existen dos colinesterasas principales. La acetilcolinesterasa (a veces abreviada AChE), concentrada en las terminaciones nerviosas colinérgicas y en los glóbulos rojos, es la responsable directa de inactivar la acetilcolina tras cada impulso sináptico. La butirilcolinesterasa (BChE, también llamada seudocolinesterasa o colinesterasa plasmática), sintetizada sobre todo en el hígado, circula por el plasma y metaboliza diversos ésteres; su papel fisiológico exacto sigue siendo objeto de investigación. Las sustancias anticolinesterásicas se clasifican según la reversibilidad de su unión con la enzima. Hay compuestos de unión reversible, cuyo efecto cesa cuando la molécula se disocia espontáneamente del sitio activo de la colinesterasa. Otros forman enlaces mucho más estables, prácticamente irreversibles en la escala temporal relevante para el organismo. La fisostigmina, alcaloide aislado del haba de Calabar a mediados del siglo XIX, es el ejemplo clásico de inhibidor reversible de origen natural. Los compuestos organofosforados, desarrollados inicialmente como insecticidas y como armas químicas durante las décadas de 1930 y 1940, se encuentran en el extremo opuesto del espectro por la casi irreversibilidad de su enlace con la acetilcolinesterasa. El primer contacto documentado de la medicina occidental con una anticolinesterasa se remonta a las descripciones del haba de Calabar (Physostigma venenosum) que los misioneros y exploradores europeos trajeron del sur de Nigeria en la primera mitad del siglo XIX. Los pueblos efik la empleaban como «veneno de juicio» en sus ordalías rituales. En 1864, Thomas Richard Fraser, médico de Edimburgo, describió la contracción pupilar (miosis) que producía el extracto del haba, un efecto que hoy sabemos mediado por la acumulación de acetilcolina en el músculo constrictor del iris. La fisostigmina fue aislada en 1864 por Jobst y Hesse. Medio siglo más tarde, Otto Loewi y su célebre experimento del «Vagusstoff» (1921) abrieron el camino para comprender que la acetilcolina era el mediador químico de la transmisión nerviosa parasimpática, y con ello se pudo explicar por qué inhibir su degradación amplificaba los efectos del sistema nervioso parasimpático. Del griego ἀντί (antí, «contra»), χολή (kholé, «bilis», raíz de «colina»), y el sufijo bioquímico -esterasa, que designa enzimas capaces de hidrolizar enlaces éster. El término completo significa, literalmente, «contra la enzima que degrada la colina» (en realidad, la acetilcolina). Sí. Son designaciones equivalentes. La bibliografía en español emplea indistintamente «anticolinesterasa», «anticolinesterásico» e «inhibidor de la colinesterasa» (o «de la acetilcolinesterasa»). En inglés, la forma más habitual es anticholinesterase o cholinesterase inhibitor. No. Producen el efecto contrario. El anticolinérgico impide que la acetilcolina active su receptor. La anticolinesterasa hace que la acetilcolina permanezca más tiempo en la sinapsis, amplificando su acción. Son, en cierto sentido, antagonistas farmacológicos el uno del otro. Varias. La fisostigmina procede del haba de Calabar, una leguminosa del África occidental. Ciertos alcaloides de la galantamina se obtuvieron originalmente del bulbo de la campanilla de las nieves (Galanthus nivalis). En el otro extremo, los compuestos organofosforados son de síntesis industrial, y algunos venenos animales contienen también componentes con actividad anticolinesterásica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anticolinesterasa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una anticolinesterasa
Tipos de colinesterasa y grado de inhibición
Contexto histórico: del haba de Calabar a la farmacología moderna
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anticolinesterasa?
¿Es lo mismo anticolinesterasa que inhibidor de la colinesterasa?
¿Producen el mismo efecto que un anticolinérgico?
¿Tienen origen natural algunas anticolinesterasas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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