DICCIONARIO MÉDICO

Afemia

La afemia es un trastorno neurológico en el que el paciente pierde la capacidad de articular palabras de forma voluntaria, a pesar de conservar intactas la comprensión del lenguaje, la escritura y la lectura. Se asocia a lesiones focales del hemisferio cerebral izquierdo, habitualmente en la región frontal inferior.

Qué es la afemia

El término fue acuñado por Paul Broca en 1861, a partir del griego ἀ- (a-, «sin») y φήμη (phēmē, «habla», «voz»). Broca lo creó para describir el cuadro de su célebre paciente Louis Victor Leborgne, un hombre de 51 años que llevaba más de dos décadas sin poder pronunciar otra sílaba que «tan» y que, sin embargo, comprendía perfectamente lo que se le decía. La autopsia reveló una lesión circunscrita en la tercera circunvolución frontal izquierda, lo que permitió a Broca postular que esa región concreta del cerebro gobernaba la facultad de articular el lenguaje.

La distinción que Broca trazó era precisa: afemia no significaba pérdida del lenguaje (el paciente entendía, leía y podía expresar ideas por escrito), sino incapacidad para coordinar los movimientos necesarios para producir palabras habladas. Tres años después, Armand Trousseau propuso sustituir «afemia» por «afasia», un término derivado también del griego (ἀφασία, «imposibilidad de hablar»), argumentando que la raíz φήμη podía confundirse con una forma de infamia. La propuesta de Trousseau se impuso en el uso clínico, pero con un alcance mucho más amplio que el concepto original: «afasia» pasó a designar cualquier alteración del lenguaje por lesión cerebral, incluidos los déficits de comprensión que Broca nunca había pretendido abarcar.

Mecanismo y localización de la lesión

En la afemia, la lesión se circunscribe al área premotora del lóbulo frontal izquierdo, con frecuencia al subcórtex de las áreas 44 y 6 de Brodmann. Lo que falla no es la fuerza ni la movilidad de lengua, labios o laringe: el paciente puede sacar la lengua, soplar, tragar o emitir sonidos involuntarios sin dificultad. El problema radica en la programación motora secuencial que convierte una intención verbal en una serie ordenada de fonemas. Desde una perspectiva neuroconductual, la afemia se vincula más con las apraxias que con las afasias, un matiz que ha contribuido a oscurecer su lugar en la clasificación neurológica durante más de un siglo.

La causa más frecuente en la práctica clínica es el ictus isquémico en el territorio de la arteria cerebral media izquierda. También se han documentado casos tras traumatismos craneoencefálicos y, con menor frecuencia, por tumores o abscesos que comprimen la corteza premotora frontal.

Diferenciación con trastornos del habla y del lenguaje

Con la afasia motora (o afasia de Broca) la afemia comparte la dificultad para producir habla fluida, pero la afasia motora incorpora además agramatismo, anomia y, en muchos pacientes, alteraciones de la comprensión de estructuras sintácticas complejas. En la afemia pura, la gramática está intacta y el paciente lo demuestra cuando escribe.

Tampoco debe confundirse la afemia con la disartria, cuyo origen es una debilidad, lentitud o incoordinación de la musculatura orofonatoria. Un paciente disártrico arrastra las palabras; un paciente con afemia puede quedarse mudo o emitir solo fragmentos silábicos, pero cuando logra articular un sonido, la fuerza muscular que emplea es normal. La afonía es otra entidad distinta: afecta a la producción de la voz a nivel laríngeo y no guarda relación con la organización cortical del habla.

En la neurología actual, el concepto de afemia se solapa en gran medida con lo que muchos autores denominan apraxia del habla. No son términos exactamente intercambiables (la tradición que los sustenta y los criterios diagnósticos difieren según las escuelas), pero ambos señalan hacia el mismo fenómeno: un fallo selectivo en la planificación articulatoria con preservación de las capacidades lingüísticas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra afemia?

Broca la formó en 1861 combinando el prefijo privativo griego ἀ- con φήμη (phēmē, «habla», «voz»). Literalmente significa «sin habla». El propio Broca justificó la elección frente a alternativas como «alalia» porque quería subrayar que el paciente no perdía el lenguaje, sino la facultad específica de articular sonidos verbales.

¿Es lo mismo afemia que afasia?

No. Broca empleó afemia para designar un trastorno restringido a la articulación del habla, sin afectación de la comprensión ni de la escritura. Cuando Trousseau propuso en 1864 el término afasia, lo dotó de un significado más amplio que abarca cualquier pérdida del lenguaje por lesión cerebral. La confusión entre ambos conceptos ha pervivido desde entonces en la literatura neurológica.

¿Puede recuperarse la capacidad de hablar tras una afemia?

Depende de la extensión y la causa de la lesión. Las afemias por infartos pequeños y bien delimitados suelen mejorar de forma notable en las primeras semanas, y algunos pacientes recuperan un habla funcional. Cuando la lesión es extensa o progresiva, la recuperación es más limitada.

¿Qué relación tiene la afemia con la apraxia del habla?

Ambos términos describen un trastorno de la programación motora articulatoria con preservación de las funciones lingüísticas. La denominación «apraxia del habla» es más frecuente en la literatura anglosajona contemporánea, mientras que «afemia» conserva uso en contextos donde se quiere enfatizar la raíz histórica del concepto tal como Broca lo formuló.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Afasia. MedlinePlus en español.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Afasia.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Apraxia. MedlinePlus enciclopedia médica.
  4. Oliveira-Souza R, Moll J, Caparelli-Dáquer EMA. Broca's aphemia: an illustrated account of its clinico-anatomic validity. Arq Neuropsiquiatr. 2008;66(2A):231-236.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la afemia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Afasia: alteración del lenguaje por lesión de los centros cerebrales que lo gobiernan.
  • Afasia motora: afasia no fluente con agramatismo y dificultad expresiva, asociada al área de Broca.
  • Afasia sensitiva: afasia fluente con déficit de comprensión, ligada al área de Wernicke.
  • Disartria: trastorno del habla por debilidad o incoordinación de la musculatura orofonatoria.
  • Afonía: pérdida de la voz por alteración laríngea, sin afectación de la articulación cortical.
  • Anartria: grado extremo de incapacidad articulatoria del habla.
  • Mutismo: ausencia del habla con capacidad lingüística previa, de causa neurológica o psiquiátrica.
  • Jergafasia: producción de habla fluida pero ininteligible en la afasia de Wernicke grave.
  • Parafasia: sustitución errónea de fonemas o palabras en el habla de pacientes con afasia.

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