DICCIONARIO MÉDICO

Mutismo

El mutismo es la ausencia de emisión verbal en una persona que previamente había adquirido la capacidad de hablar. A diferencia de la mudez congénita, el mutismo implica que el lenguaje se ha desarrollado con normalidad y que la pérdida del habla obedece a una causa neurológica, psiquiátrica o psicógena, no a un defecto estructural de los órganos fonatorios. Los dos subtipos más relevantes en la práctica clínica son el mutismo selectivo y el mutismo acinético.

Qué es el mutismo

La palabra procede del francés mutisme, atestiguada en esa lengua al menos desde 1741. Deriva a su vez del latín mutus, "mudo". En español médico se documenta por primera vez en 1821, en el Suplemento al Diccionario de Medicina y Cirugía del profesor D. Antonio Ballano, de Hurtado de Mendoza y Martínez Caballero, donde figura como sinónimo de mudez. El Diccionario histórico de la RAE recoge también su uso, ya en el siglo XIX, para nombrar la inhibición del habla propia de ciertas enfermedades mentales, en variantes como mutismo accidental o mutismo histérico. Esa acepción clínica se distingue de la definición general que da hoy el DRAE, "silencio voluntario o impuesto": en medicina, el término designa la supresión del habla en alguien que posee, o poseía, la competencia lingüística para expresarse.

Conviene separar el mutismo de la afonía y de la afasia. En la afonía, el paciente intenta hablar pero no produce sonido porque las cuerdas vocales no vibran de forma adecuada, por parálisis, inflamación o lesión del nervio laríngeo recurrente; el problema es periférico, fonatorio. En la afasia, el daño afecta a las áreas corticales del lenguaje o a las conexiones entre ellas, con pérdida de la producción, de la comprensión, o de ambas. En el mutismo, las vías motoras y las áreas del lenguaje pueden estar anatómicamente intactas. Lo que falta es la iniciación del acto de hablar, ya sea por un trastorno de la voluntad, de la motivación, de la regulación emocional o por una desconexión funcional entre las estructuras implicadas.

Formas clínicas principales

El mutismo selectivo es la forma más frecuente en la práctica pediátrica. El niño habla con normalidad en entornos donde se siente seguro, típicamente en casa, pero es incapaz de emitir palabra en situaciones sociales concretas donde se espera que hable, como el aula. No es una elección voluntaria: la inhibición está ligada a una ansiedad social intensa, y el inicio suele situarse entre los dos y los cinco años, aunque el diagnóstico a menudo se retrasa hasta el comienzo de la escolarización.

En 1941, los neurocirujanos Cairns, Oldfield, Pennybacker y Whitteridge describieron por primera vez el mutismo acinético, denominado también "coma vigil" por algunos autores, a propósito de una adolescente con un quiste epidermoide del tercer ventrículo. El paciente permanece despierto, con los ojos abiertos y capaz de seguir estímulos con la mirada, pero no habla ni se mueve de forma espontánea. No hay parálisis en sentido estricto: ante un estímulo suficientemente intenso, puede emitir alguna respuesta motora o verbal mínima. La lesión suele localizarse en el giro cingulado anterior, en su variante frontal, o en la formación reticular del mesencéfalo, en la variante mesencefálica, dos regiones implicadas en la activación motora y en la iniciación de la conducta.

El mutismo psicógeno, llamado mutismo histérico en la terminología clásica, aparece como manifestación de un trastorno conversivo: el paciente deja de hablar tras un acontecimiento emocionalmente traumático, sin lesión neurológica demostrable. La capacidad fonatoria se conserva, puede toser o emitir sonidos involuntarios, y el cuadro suele resolverse con intervención psicoterapéutica. El mutismo puede también formar parte del cuadro de catatonía, donde se asocia a inmovilidad, negativismo y otros signos psicomotores.

Diferenciación con afonía, afasia y anartria

La frontera entre estas entidades no siempre es nítida en la práctica clínica, pero conceptualmente son distintas. Empecemos por la afonía: el paciente articula con normalidad, pero no produce sonido, porque el defecto reside en la laringe o en su inervación. Muy distinto es lo que ocurre en la afasia, un trastorno del procesamiento cortical del lenguaje en el que, según la zona lesionada, puede perderse la producción verbal (afasia de Broca), la comprensión (afasia de Wernicke) o ambas funciones a la vez. La anartria y la disartria, en cambio, tienen un origen puramente motor: el paciente sabe exactamente qué quiere decir, solo que los músculos de la lengua, los labios o el paladar no ejecutan el movimiento con la precisión necesaria, una falla de ejecución y no de intención. El mutismo no encaja en ninguno de esos tres mecanismos. Ninguno de esos niveles tiene por qué estar dañado: lo que falta es la iniciación del acto verbal, y esa falta puede deberse a la ansiedad, a un bloqueo motivacional, a un proceso conversivo o a una lesión de los circuitos frontales o reticulares que activan la conducta.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "mutismo"?

Del francés mutisme, atestiguado desde 1741, que a su vez deriva del latín mutus, "mudo". En español médico aparece por primera vez en 1821. El DRAE lo define de forma general como "silencio voluntario o impuesto", pero en medicina tiene un alcance más específico: la ausencia de habla en una persona con capacidad lingüística previa.

¿Es lo mismo mutismo que mudez?

No exactamente. "Mudez" se ha usado históricamente para la incapacidad congénita o permanente de hablar, a menudo ligada a la sordera. "Mutismo" implica que el habla se había adquirido previamente y se ha perdido o se inhibe por una causa identificable. En la práctica clínica actual se prefiere "mutismo" para los cuadros adquiridos.

¿El mutismo selectivo es lo mismo que el mutismo acinético?

No. Son entidades completamente distintas. El primero es un trastorno de ansiedad típico de la infancia; el segundo, un cuadro neurológico grave por lesión cerebral. La causa, el mecanismo, la edad de presentación y el pronóstico no tienen nada en común.

¿Puede un adulto tener mutismo selectivo?

Sí, aunque es mucho menos frecuente que en la infancia. Cuando persiste sin tratamiento desde la edad infantil, puede mantenerse en la vida adulta. También se han descrito casos de inicio tardío, generalmente asociados a cuadros graves de ansiedad social.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Mutismo selectivo. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Real Academia Española. Mutismo. Diccionario de la lengua española.
  3. Real Academia Española. Mutismo. Diccionario histórico de la lengua española.
  4. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición, texto revisado (DSM-5-TR). Washington, DC: APA, 2022.

Entradas relacionadas

  • Mutismo selectivo. Trastorno de ansiedad infantil con inhibición del habla en contextos sociales específicos.
  • Afasia. Trastorno del lenguaje por lesión de las áreas corticales del hemisferio dominante.
  • Afasia de Broca. Afasia motora con producción verbal no fluente y comprensión relativamente preservada.
  • Afasia de Wernicke. Afasia fluente pero incoherente, con comprensión alterada.
  • Afonía. Pérdida de la voz por disfunción laríngea o del nervio laríngeo.
  • Anartria. Incapacidad para articular el habla por afectación motora de la musculatura orofacial.
  • Disartria. Dificultad en la articulación del habla por déficit neuromuscular.
  • Catatonía. Síndrome psicomotor que puede incluir mutismo entre sus manifestaciones.
  • Lenguaje. Función cognitiva compleja cuya ausencia define el mutismo.
  • Áreas del lenguaje. Regiones corticales implicadas en la producción y comprensión verbal.
  • Logopedia. Disciplina dedicada a la evaluación y rehabilitación de los trastornos de la comunicación.

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