DICCIONARIO MÉDICO
Catatonía
La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por alteraciones de la actividad motora, el comportamiento y la reactividad al entorno. Puede manifestarse como inmovilidad prolongada, pero también como agitación sin propósito aparente. Aparece en contextos psiquiátricos, neurológicos y médicos generales, y se estima que entre el 9 % y el 17 % de los pacientes ingresados en unidades de psiquiatría aguda presentan rasgos catatónicos. El nombre lo acuñó Karl Ludwig Kahlbaum en 1874. En su monografía Die Katatonie oder das Spannungsirresein describió un cuadro que combinaba estupor, mutismo, negativismo, posturas mantenidas y episodios de excitación brusca, todo ello en pacientes que no encajaban en las categorías diagnósticas de la época. El término procede del griego κατά (katá, "a lo largo de", "según") y τόνος (tónos, "tensión"), de modo que katatonia vendría a significar "tensión mantenida" o, en la traducción que eligió el propio Kahlbaum, Spannungsirresein, la "locura de la tensión". Pocos años después, Emil Kraepelin absorbió la catatonia dentro de su concepto de demencia precoz (la futura esquizofrenia) y durante casi un siglo se la consideró un subtipo de esa enfermedad. Esa identificación fue tan dominante que hasta la cuarta edición del DSM la catatonia solo podía codificarse como parte del diagnóstico de esquizofrenia. La quinta edición, publicada en 2013, corrigió el sesgo y la reconoció como un síndrome independiente, asociable a trastornos psiquiátricos diversos, a enfermedades neurológicas y a cuadros médicos generales. No existe un modelo único que explique la catatonia, pero la hipótesis más aceptada gira en torno a una disfunción del ácido γ-aminobutírico (GABA) en los circuitos cortico-estriado-tálamo-corticales. La observación clínica que más la respalda es la respuesta rápida de muchos pacientes a las benzodiacepinas, fármacos que potencian la transmisión GABAérgica. Otra línea de investigación apunta a una hiperactividad glutamatérgica, que provocaría una suerte de "congelación" motora por sobreestimulación de los ganglios basales. En la práctica, la catatonia no obedece a una causa única. Puede aparecer en el contexto de un trastorno bipolar, de una depresión mayor, de una encefalitis autoinmune (la encefalitis anti-receptor NMDA es un ejemplo cada vez mejor documentado) o incluso de alteraciones metabólicas graves. La lista no es corta, y eso dificulta la detección precoz. Se distinguen habitualmente tres presentaciones, aunque los límites entre ellas no siempre son nítidos. Catatonia retardada o estuporosa. Es la forma que la mayoría de los profesionales sanitarios asocian con el término. El paciente permanece inmóvil, mudo, con los ojos abiertos pero sin respuesta aparente al entorno. La catalepsia y la flexibilidad cérea son dos signos que se buscan en la exploración: al mover un miembro del paciente, este permanece en la postura en la que se le deja, como si fuera de cera. Catatonia excitada. Menos conocida pero igualmente grave. El paciente muestra una hiperactividad motora desorganizada, con movimientos repetitivos, estereotipias, gritos o gesticulación sin objetivo reconocible. A diferencia de la agitación maníaca, la actividad del paciente catatónico excitado carece de intencionalidad comunicativa. Catatonia maligna. Se acompaña de fiebre, inestabilidad autonómica (oscilaciones de la presión arterial, taquicardia, sudoración profusa) y rigidez muscular intensa. Sin intervención, el cuadro puede evolucionar hacia un fallo multiorgánico. Rolf Gjessing describió en 1932 una variante periódica que cursaba con episodios de estupor asociados a cambios en el balance nitrogenado del paciente. La catalepsia es un signo que puede formar parte de la catatonia, pero no es sinónimo de ella. Se refiere específicamente a la rigidez muscular con mantenimiento pasivo de posturas, sin implicar necesariamente el resto del cuadro catatónico (mutismo, negativismo, estereotipias). Del mismo modo, el estupor describe un estado de disminución de la conciencia o de la reactividad que puede obedecer a causas muy variadas: metabólicas, tóxicas, infecciosas o neurológicas. Un paciente estuporoso no es forzosamente catatónico; un paciente catatónico excitado, por definición, no está estuporoso. Del griego κατά (katá, "según", "a lo largo de") y τόνος (tónos, "tensión"). Kahlbaum la introdujo en 1874 en su monografía Die Katatonie oder das Spannungsirresein, donde Spannungsirresein se traduce como "locura de la tensión". No. Esa fue la creencia dominante durante buena parte del siglo XX, pero la evidencia actual muestra que es más frecuente en los trastornos afectivos (depresión mayor, trastorno bipolar) que en la propia esquizofrenia. También puede deberse a causas médicas generales: encefalitis, trastornos metabólicos o reacciones farmacológicas. Estrictamente, no. La catalepsia es uno de los signos que pueden presentarse dentro del síndrome catatónico (el paciente mantiene la postura en la que se le coloca), pero la catatonia abarca un conjunto más amplio de alteraciones motoras y conductuales. Depende de la causa subyacente y de la rapidez con que se identifique. Muchos cuadros catatónicos responden en horas o pocos días cuando se aborda la causa. La catatonia maligna, sin embargo, puede comprometer la vida si no se interviene a tiempo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la catatonia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la catatonia
Mecanismo fisiopatológico
Formas clínicas
Diferenciación con la catalepsia y el estupor
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra catatonia?
¿La catatonia solo aparece en la esquizofrenia?
¿Es lo mismo catatonia que catalepsia?
¿La catatonia es reversible?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026