DICCIONARIO MÉDICO

Áreas del lenguaje

Las áreas del lenguaje son el conjunto de regiones de la corteza cerebral que participan en la producción, la comprensión y la integración del lenguaje oral y escrito. Las dos más conocidas son el área de Broca (producción del habla, áreas 44 y 45 de Brodmann) y el área de Wernicke (comprensión auditiva, parte posterior del giro temporal superior). Ambas están conectadas por el fascículo arqueado, un haz de fibras de sustancia blanca, y colaboran con otras regiones como el giro angular y la corteza prefrontal para sostener la capacidad lingüística humana.

Organización cortical del lenguaje

La idea de que el lenguaje no reside en un punto único del cerebro sino en una red de áreas interconectadas se gestó entre 1861 y 1874, con los trabajos de Paul Broca y Carl Wernicke. En 1861, Broca describió la pérdida de la producción del habla en un paciente con una lesión frontal izquierda. Trece años después, Wernicke publicó un caso inverso: un paciente que hablaba con fluidez pero cuyo discurso carecía de sentido, y cuya lesión afectaba al lóbulo temporal posterior. Wernicke propuso que la comprensión del lenguaje se localizaba en esa región temporal, y que un haz de fibras (que él mismo postuló) conectaba ambos centros.

Norman Geschwind reformuló el modelo en 1965 y le dio la forma con la que aparece en la mayoría de los manuales actuales de neurología. En ese esquema, la corteza auditiva primaria (áreas 41 y 42) recibe la señal sonora y la transmite al área de Wernicke, donde se extrae el significado. Si la tarea es repetir lo oído, la información viaja por el fascículo arqueado hasta el área de Broca, que organiza la secuencia articulatoria, y de allí pasa a la corteza motora de la cara, la lengua y la laringe. Para la lectura interviene además el giro angular (área 39), que traduce los símbolos visuales en representaciones fonológicas antes de enviarlas al circuito temporal-frontal.

Más allá del modelo clásico

El esquema de Geschwind tiene la virtud de ser claro y la limitación de ser incompleto. La neuroimagen funcional (resonancia magnética funcional, PET) ha revelado que durante las tareas lingüísticas se activan zonas que el modelo clásico no contemplaba: la corteza prefrontal dorsolateral, la ínsula anterior, la corteza temporal media y el cerebelo. La contribución de cada una varía según la tarea (nombrar un objeto no recluta las mismas áreas que construir una oración subordinada), y la lateralización al hemisferio izquierdo, aunque predominante, no es absoluta: se calcula que entre un 4 y un 6 % de la población diestra tiene una organización bilateral o incluso predominantemente derecha del lenguaje.

Otro matiz importante: la vía dorsal (fascículo arqueado) no es la única conexión entre las regiones frontal y temporal del lenguaje. Existe una vía ventral, que discurre por el fascículo uncinado y la cápsula extrema, y que se relaciona con la comprensión del significado de las palabras más que con la repetición de sonidos. La distinción entre ambas vías ha sido uno de los avances más relevantes de la última década en neurolingüística.

Preguntas frecuentes

¿Están las áreas del lenguaje solo en el hemisferio izquierdo?

En la mayoría de las personas, sí. Alrededor del 95 % de los individuos diestros y cerca del 70 % de los zurdos tienen una dominancia lingüística izquierda. El hemisferio derecho, no obstante, contribuye a la prosodia (entonación, ritmo emocional del habla) y a la interpretación del lenguaje figurado y del humor.

¿Qué es el fascículo arqueado?

Un haz de fibras nerviosas de sustancia blanca que conecta las áreas de Broca y Wernicke trazando un arco por encima de la cisura lateral. Su lesión produce la afasia de conducción, caracterizada por una comprensión y una producción del habla relativamente conservadas, pero con una incapacidad llamativa para repetir lo que se acaba de oír.

¿El lenguaje de signos utiliza las mismas áreas cerebrales?

En buena medida, sí. Estudios con neuroimagen funcional en personas sordas que se comunican mediante lengua de signos muestran activación del área de Broca y del área de Wernicke durante la producción y comprensión de signos. Esto indica que las áreas del lenguaje se organizan para procesar la comunicación lingüística con independencia de que el canal sea auditivo-oral o visual-gestual.

Referencias

  1. Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD). La afasia. NIH.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Afasia. MedlinePlus en español.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Afasias.
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos. RANM.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en las regiones corticales del lenguaje, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Área de Broca: áreas 44 y 45, vinculadas a la producción motora del habla.
  • Afasia: trastorno adquirido del lenguaje por lesión cerebral.
  • Afasia de Broca: variante no fluente, con producción laboriosa y comprensión conservada.
  • Afasia de Wernicke: variante fluente, con habla abundante pero incoherente.
  • Afasia de conducción: producida por lesión del fascículo arqueado, con déficit selectivo de la repetición.
  • Áreas acústicas: corteza auditiva primaria (áreas 41 y 42), primer eslabón del procesamiento de la señal sonora del habla.
  • Áreas de Brodmann: clasificación citoarquitectónica de la corteza cerebral.

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