DICCIONARIO MÉDICO
Adamantinoma
El adamantinoma es un tumor óseo maligno primario de bajo grado que se localiza de forma casi exclusiva en la diáfisis de la tibia. Representa entre el 0,1 y el 0,5 % de todos los tumores óseos malignos, con una prevalencia estimada en Europa de aproximadamente 1 caso por cada 900 000 habitantes. Su rasgo histológico distintivo es la coexistencia de un componente epitelial y un componente osteofibroso, una combinación inusual en un tumor de hueso. Se trata de una neoplasia de crecimiento lento cuyo origen celular sigue sin estar del todo resuelto. La hipótesis más aceptada postula un origen epitelial, basándose en que las células tumorales expresan queratinas y otros marcadores epiteliales. Cómo acaban células epiteliales dentro de la cortical de un hueso largo es la pregunta que los patólogos llevan más de un siglo intentando responder. Fischer, que acuñó el nombre en 1913, propuso que se trataba de células implantadas durante el desarrollo embrionario. Otros investigadores han sugerido un origen metaplásico a partir de células mesenquimales del propio hueso. Etimológicamente, el término procede del griego ἀδάμας (adámas, «invencible», «indomable»), la misma raíz que da nombre al diamante. En medicina, adamantino se aplica históricamente al esmalte dental, la sustancia más dura del cuerpo humano. Fischer eligió el nombre porque la apariencia microscópica del tumor tibial le recordaba a la del ameloblastoma mandibular (un tumor odontogénico que también se conocía como «adamantinoma de la mandíbula»). La semejanza era puramente morfológica: hoy se sabe que ambas entidades carecen de relación histogenética. Entre el 80 y el 90 % de los adamantinomas asientan en la cortical anterior de la diáfisis tibial. El peroné ipsilateral se ve afectado de forma sincrónica en alrededor del 10 % de los casos. Con mucha menor frecuencia se han descrito casos en cúbito, húmero, costillas y huesos cortos del pie. La predilección por la tibia es tan marcada que cualquier localización distinta obliga a reconsiderar cuidadosamente el resultado de la biopsia. Afecta predominantemente a adultos jóvenes, con un pico de incidencia entre la segunda y la tercera décadas de la vida, aunque el rango es amplio (se han publicado casos desde los 2 hasta los 86 años). Existe una ligera predominancia masculina. El adamantinoma clásico es un tumor bifásico. El componente epitelial se organiza en nidos, cordones o patrones tubulares inmersos en un estroma osteofibroso. Los patrones que adoptan las células epiteliales se describen como basaloide (el más frecuente), tubular, escamoso o fusocelular. La proporción entre ambos componentes varía de un tumor a otro e incluso dentro del mismo tumor. Existe una segunda variante, denominada adamantinoma diferenciado (o variante tipo displasia osteofibrosa), en la que el componente osteofibroso predomina de forma abrumadora y las células epiteliales solo se detectan mediante inmunohistoquímica. La relación entre esta variante y la displasia osteofibrosa genuina (una lesión benigna que ocurre en niños) ha generado un debate prolongado: algunos autores las consideran extremos de un mismo espectro biológico, mientras que otros las tratan como entidades independientes. La distinción importa, porque la displasia osteofibrosa no progresa tras la madurez esquelética y tiene un pronóstico benigno. La confusión terminológica con el ameloblastoma mandibular es puramente histórica. El ameloblastoma es un tumor odontogénico benigno que se origina en las células formadoras del esmalte dental, sin componente osteofibroso ni localización en huesos largos. Que ambos tumores compartan el nombre «adamantinoma» en textos antiguos se debe exclusivamente a Fischer y a un parecido microscópico que la biología molecular no ha confirmado. La entrada ameloblastoma de huesos largos del diccionario recoge esta misma entidad bajo su denominación alternativa. Frente al osteosarcoma, las diferencias son claras en la histología convencional: el osteosarcoma produce osteoide maligno y carece de componente epitelial, mientras que el adamantinoma expresa citoqueratinas. El ritmo de crecimiento también difiere; el adamantinoma evoluciona con lentitud, y sus metástasis (pulmonares, ganglionares u óseas) pueden manifestarse más de diez años después de la primera intervención. Del griego ἀδάμας (adámas, «invencible»), que dio nombre tanto al diamante como, por extensión, al esmalte dental (la sustancia adamantina). Fischer la aplicó en 1913 al tumor tibial por su parecido histológico con el tumor del esmalte mandibular. El nombre perduró incluso después de descartarse la relación biológica entre ambas lesiones. No. Es uno de los tumores óseos primarios más raros. Orphanet estima su prevalencia en Europa en torno a 1 caso por cada 900 000 habitantes. No, aunque la confusión es comprensible. En el uso actual, «adamantinoma» designa el tumor óseo maligno de los huesos largos, mientras que «ameloblastoma» se refiere al tumor benigno odontogénico de la mandíbula. La literatura antigua los agrupaba bajo el mismo término; hoy se consideran entidades sin relación histogenética. Sí, aunque es poco habitual. Se han documentado casos en peroné, cúbito, húmero, costillas y huesos cortos del pie. Cuando el adamantinoma aparece fuera de la tibia, la confirmación histológica e inmunohistoquímica cobra especial relevancia para descartar otras entidades. Si desea profundizar en conceptos vinculados al adamantinoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el adamantinoma
Localización y perfil epidemiológico
Composición histológica y subtipos
Diferenciación con el ameloblastoma y con el osteosarcoma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra adamantinoma?
¿El adamantinoma es un tumor frecuente?
¿Es lo mismo adamantinoma que ameloblastoma?
¿Puede afectar a huesos que no sean la tibia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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