DICCIONARIO MÉDICO
Ameloblastoma
El ameloblastoma es un tumor odontogénico benigno, localmente agresivo, que se origina en el epitelio asociado al desarrollo del diente. Aparece con clara predilección por la mandíbula (en torno al 80-85 % de los casos) y constituye el tumor epitelial odontogénico con mayor relevancia clínica según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud. Se trata de una neoplasia benigna que deriva de los restos epiteliales implicados en la formación de los dientes: la lámina dental, el epitelio reducido del esmalte, los restos de Serres y los restos de Malassez, entre otros. Pese a su naturaleza histológicamente benigna, el ameloblastoma tiene un comportamiento localmente invasivo con tendencia a la recidiva, lo que lo sitúa en una posición intermedia entre los tumores indolentes y los francamente malignos. El nombre procede de la palabra inglesa antigua amel (esmalte, a través del francés antiguo esmail) y del griego βλαστός (blastós, germen) más el sufijo -ωμα (-ōma, tumor). Literalmente: tumor del germen del esmalte. La denominación fue propuesta por Ivy y Churchill en 1930 para sustituir al término anterior, adamantinoma (del griego ἀδάμας, adámas, invencible, que en latín tardío pasó a designar sustancias de dureza extrema, incluido el esmalte dental). El cambio respondía a la necesidad de precisar que el tumor no procede del esmalte maduro, sino de las células encargadas de formarlo: los ameloblastos. Durante la odontogénesis, los ameloblastos fabrican la matriz del esmalte y, una vez completa la formación de la corona, degeneran o quedan como pequeños nidos celulares atrapados en el hueso maxilar. De esos remanentes, décadas después, puede surgir el ameloblastoma. El tumor reproduce en parte la organización del órgano del esmalte embrionario, con células columnares en empalizada en la periferia y un centro que recuerda al retículo estrellado (el llamado patrón folicular), aunque existen otros patrones histológicos como el plexiforme, el acantomatoso o el de células granulares. Que el tumor imite estructuras embrionarias no significa que produzca esmalte. Esa es una confusión frecuente. El ameloblastoma carece de capacidad mineralizante; lo que conserva es la arquitectura celular del tejido que, en condiciones normales, habría dado lugar al esmalte. La 5.ª edición de la clasificación de la OMS de tumores de cabeza y cuello (2022) mantiene las tres variantes principales del ameloblastoma que ya figuraban en la edición de 2017, y añade el ameloblastoma adenoide como entidad independiente nueva. El ameloblastoma convencional (antes denominado sólido o multiquístico) es la forma más frecuente. Crece como una masa intraósea expansiva, con un patrón radiológico multilocular que en los textos clásicos se describe como imagen en pompas de jabón. Predomina entre la tercera y la sexta décadas de la vida y afecta con especial frecuencia al cuerpo posterior y la rama de la mandíbula. El ameloblastoma uniquístico tiende a diagnosticarse en pacientes más jóvenes, a menudo antes de los 30 años. Su comportamiento biológico es, en general, menos agresivo que el de la variante convencional, aunque determinados subtipos murales pueden infiltrar la pared ósea de forma comparable. Existe también un ameloblastoma extraóseo o periférico, que aparece en los tejidos blandos de la encía sin afectar al hueso subyacente. Es el de mejor pronóstico. Conviene no confundir el ameloblastoma con la adamantinoma. A pesar de compartir raíz terminológica (ambos nombres derivan del concepto de esmalte o de sustancia adamantina), se trata de entidades distintas. La adamantinoma de huesos largos es un tumor óseo primario que aparece sobre todo en la tibia, no tiene relación con el epitelio odontogénico y su biología es independiente. La coincidencia del nombre es un accidente histórico que aún genera confusión en textos no especializados. Dentro de los propios maxilares, el ameloblastoma debe distinguirse del quiste dentígero, que también se asocia a dientes no erupcionados pero carece de componente neoplásico, y del carcinoma ameloblástico, variante maligna infrecuente (menos del 2 % de los tumores odontogénicos) que sí presenta atipia citológica y actividad mitótica anómala. De amel (esmalte, por vía del francés antiguo esmail), el griego blastós (germen) y -ōma (tumor). Ivy y Churchill propusieron el nombre en 1930 para reemplazar adamantinoma, que inducía a pensar erróneamente que el tumor producía esmalte. No. Es histológicamente benigno. Lo que lo diferencia de muchos otros tumores benignos es su capacidad para infiltrar el hueso circundante y recidivar si la resección no es suficientemente amplia. Existe una variante maligna, el carcinoma ameloblástico, pero es una entidad separada y muy poco frecuente. Depende del contexto. En la literatura odontológica, adamantinoma fue durante décadas sinónimo de ameloblastoma; hoy el término ha caído en desuso para los tumores maxilares. Cuando se habla de adamantinoma a secas en traumatología o cirugía ósea, se hace referencia a un tumor completamente distinto que afecta a huesos largos, sobre todo a la tibia, y no guarda relación con el epitelio dental. La variante convencional se diagnostica sobre todo entre los 30 y los 60 años, sin diferencias claras entre sexos. La variante uniquística, en cambio, suele presentarse antes de los 30, y es la forma más habitual en pacientes jóvenes. Si desea profundizar en conceptos asociados al ameloblastoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ameloblastoma
Origen en el epitelio odontogénico
Variantes según la clasificación de la OMS
Diferenciación con la adamantinoma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ameloblastoma?
¿El ameloblastoma es un cáncer?
¿En qué se diferencia de la adamantinoma?
¿A qué edad aparece con mayor frecuencia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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