DICCIONARIO MÉDICO
Acroataxia
La acroataxia es la pérdida de coordinación motora circunscrita a las porciones más distales de las extremidades, en particular los dedos de las manos y los pies. Se encuadra dentro de las ataxias sensitivas y refleja, en la mayoría de los casos, un daño en las fibras nerviosas de gran calibre que transportan la información propioceptiva desde las zonas acrales hasta el sistema nervioso central. El término se forma por la unión de dos raíces griegas: ἄκρον (ákron, «extremo» o «punta del cuerpo») y ἀταξία (ataxía), compuesta a su vez por el prefijo privativo α- y τάξις (táxis, «orden» u «organización»). La traducción literal vendría a ser «desorden en las extremidades», y designa con bastante precisión lo que el clínico observa: el paciente conserva fuerza muscular en manos y pies, pero pierde la capacidad de gobernar con finura los movimientos de los dedos. No se trata de una entidad clínica independiente, sino de un hallazgo semiológico. Cuando un neurólogo detecta acroataxia durante la exploración (por ejemplo, al pedir que el paciente toque con la punta del dedo índice la nariz y el dedo del explorador de forma alternante), lo que está registrando es una señal que le orienta hacia el segmento del sistema nervioso que funciona mal. Para ejecutar un movimiento preciso con los dedos, el cerebelo necesita recibir información constante sobre la posición de cada articulación. Esa información, denominada propiocepción, viaja por fibras sensitivas mielínicas de gran calibre que recorren los nervios periféricos, ascienden por los cordones posteriores de la médula espinal y llegan al tronco del encéfalo antes de proyectarse al cerebelo y a la corteza parietal. Cuando esas fibras se deterioran, el cerebelo trabaja a ciegas. La mano tantea el objeto en lugar de alcanzarlo limpiamente, y los dedos sobrepasan o no llegan al punto que pretenden tocar (lo que en terminología neurológica se llama dismetría). El dato que distingue a la acroataxia de la ataxia global es que el déficit se concentra en la porción más alejada de las extremidades, y existe una razón anatómica para ello: las fibras sensitivas que inervan los dedos son las más largas del organismo, y por tanto las primeras en sufrir cuando un proceso tóxico o metabólico las daña de forma dependiente de su longitud. La neuropatía periférica de predominio sensitivo (asociada, entre otras causas, a diabetes, déficit de vitamina B12 o exposición a tóxicos) es el contexto clínico donde la acroataxia aparece con mayor frecuencia. Un detalle exploratorio es característico, si se pide al paciente que permanezca de pie con los pies juntos y cierre los ojos, la inestabilidad aumenta llamativamente, porque al eliminar la compensación visual queda al descubierto el déficit propioceptivo. Esa maniobra, conocida como signo de Romberg, fue descrita por Moritz Heinrich Romberg en su Lehrbuch der Nervenkrankheiten des Menschen de 1846, y sigue siendo una de las pruebas más sencillas y útiles de la neurología de cabecera. Conviene separar bien dos mecanismos distintos. En la ataxia de origen cerebeloso, el problema no está en la información que llega, sino en cómo el cerebelo la procesa: la coordinación falla con independencia de que el paciente tenga los ojos abiertos o cerrados. En la acroataxia sensitiva, la coordinación mejora de forma notable cuando el paciente puede ver lo que hace con las manos, porque la visión suple parcialmente la información propioceptiva perdida. Esa diferencia, que parece menor, tiene un peso decisivo en la orientación del estudio neurológico. Del griego ἄκρον (ákron), que significa «extremo», y ἀταξία (ataxía), que se traduce como «falta de orden». En conjunto, el término describe una incoordinación localizada en las partes más distales del cuerpo. El prefijo acro- es el mismo que aparece en voces médicas como acrocianosis o acroparestesia, siempre con el sentido de «extremidad» o «punta». No exactamente. La ataxia es un concepto más amplio que abarca cualquier pérdida de coordinación motora, ya sea de las extremidades, del tronco o de la marcha. La acroataxia es, dentro de ese espectro, la forma circunscrita a los dedos de las manos y los pies. Se puede tener acroataxia sin que la marcha esté muy afectada, sobre todo en fases iniciales de ciertas neuropatías. Depende de la causa. En la polineuropatía diabética, efectivamente, es más frecuente a partir de la sexta década. Pero existen neuropatías hereditarias que debutan en la infancia o la adolescencia con torpeza en las manos y los pies, y procesos como la tabes dorsal (hoy rara) solían afectar a adultos jóvenes. La edad, por tanto, no es un criterio definitorio. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acroataxia y la coordinación motora, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acroataxia
Mecanismo propioceptivo y vulnerabilidad distal
Diferenciación con la ataxia cerebelosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acroataxia?
¿Es lo mismo acroataxia que ataxia?
¿La acroataxia aparece solo en personas mayores?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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