DICCIONARIO MÉDICO

Ácido fólico

El ácido fólico es la forma sintética y oxidada de la vitamina B9, el compuesto que la industria farmacéutica emplea en suplementos y en la fortificación de alimentos. A diferencia del folato, que agrupa las formas naturales presentes en los vegetales, el ácido fólico no existe como tal en la naturaleza: se obtiene por síntesis química. Su código en la clasificación ATC es B03BB01, dentro del grupo de los preparados antianémicos.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es el ácido fólico

El nombre procede del latín folium, hoja, en referencia a los vegetales de hoja verde donde primero se identificó su actividad vitamínica. Conviene deshacer una confusión habitual, porque el término se usa a menudo como sinónimo de vitamina B9 y no lo es del todo. El folato designa el conjunto de compuestos con esa función vitamínica; el ácido fólico es solo uno de ellos, precisamente el que no se encuentra en los alimentos frescos. Es la forma que la química denomina ácido pteroilglutámico o ácido pteroilmonoglutámico.

Su molécula reúne tres piezas: un anillo de pteridina, el ácido para-aminobenzoico y un resto de ácido glutámico, unidos en ese orden. El ácido fólico carece de actividad biológica por sí mismo. Para funcionar dentro de la célula debe reducirse a ácido tetrahidrofólico, la coenzima que participa en la síntesis del ADN y en el metabolismo de varios aminoácidos, entre ellos la conversión de homocisteína en metionina. Esa transformación depende, en uno de sus pasos, de la vitamina B12.

Por qué la forma sintética resiste mejor

La diferencia entre el folato natural y el ácido fólico no es un tecnicismo de nomenclatura, sino que tiene consecuencias prácticas. Los folatos de los alimentos son frágiles: el calor, la luz y el agua de cocción los degradan, y buena parte se pierde antes de llegar al plato. El ácido fólico, en cambio, es un compuesto estable que tolera bien la temperatura y el almacenamiento prolongado. Se absorbe además con gran eficiencia, cercana al noventa por ciento cuando se toma en ayunas. Esa estabilidad es la razón por la que se eligió para enriquecer harinas y cereales, y no las formas naturales.

El organismo no fabrica esta vitamina, de modo que depende por completo del aporte externo. Las necesidades aumentan de forma notable en algunas etapas, y la carencia deteriora la producción de glóbulos rojos en la médula ósea, donde la división celular es intensa. El resultado es una anemia megaloblástica, con hematíes de tamaño anormalmente grande. Un exceso sostenido de suplemento, por el contrario, puede enmascarar un déficit simultáneo de vitamina B12, motivo por el que no conviene tomarlo de forma prolongada sin criterio médico.

De la anemia del embarazo a la harina enriquecida

La historia del ácido fólico arranca en 1931, cuando la hematóloga británica Lucy Wills observó que un extracto de levadura corregía una anemia grave en embarazadas de la India. El principio responsable, bautizado provisionalmente factor de Wills, no se aisló en forma cristalina hasta 1943, de la mano de Stokstad. Ese compuesto purificado fue el que recibió el nombre de ácido fólico. Poco después llegó un giro inesperado: la comprensión de su papel en la división celular abrió la puerta a los antagonistas del folato, fármacos que bloquean esa misma ruta para frenar el crecimiento de células tumorales.

El segundo capítulo pertenece a la salud pública. Cuando quedó establecida la relación entre el déficit de folato al inicio del embarazo y los defectos del cierre del tubo neural, como la espina bífida, varios países optaron por añadir ácido fólico a los alimentos de consumo masivo. Estados Unidos hizo obligatoria la fortificación de los cereales en 1998. La medida redujo de forma medible la frecuencia de estas malformaciones. En diciembre de 2018 eran ya sesenta y dos los países que exigían enriquecer con ácido fólico algún alimento básico.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo ácido fólico que folato?

No exactamente. Folato es el término genérico para la vitamina B9 e incluye tanto las formas naturales de los alimentos como la sintética. Ácido fólico designa únicamente esa forma sintética, la que se emplea en pastillas y alimentos enriquecidos. En el lenguaje corriente se usan como equivalentes, pero en rigor el ácido fólico es un tipo concreto de folato.

¿Por qué se dice que el ácido fólico no está en la naturaleza?

Porque las plantas y los tejidos animales contienen folato en sus formas reducidas y unidas a varias moléculas de ácido glutámico, no la molécula oxidada de ácido pteroilmonoglutámico. Esta última se obtiene en el laboratorio. Cuando un alimento aparece etiquetado como fuente de ácido fólico, casi siempre se trata de un producto al que se ha añadido la vitamina sintética.

¿De dónde viene el nombre?

Del latín folium, que significa hoja. Los primeros investigadores localizaron la actividad de esta vitamina en las hojas verdes de vegetales como la espinaca, y de ahí derivaron tanto folato como fólico.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Ácido fólico en la dieta.
  2. Mayo Clinic. Folato (ácido fólico).
  3. Linus Pauling Institute, Oregon State University. Folato.
  4. Fundación Española del Corazón. Vitamina B9, ácido fólico.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre la vitamina B9 y sus formas, puede consultar:

  • Folato: nombre genérico de la vitamina B9 y de sus formas naturales presentes en los alimentos.
  • Ácido folínico: forma ya reducida y activa, usada en oncología para modular el efecto de ciertos fármacos.
  • Anemia por déficit de ácido fólico: anemia megaloblástica que aparece cuando falta esta vitamina.
  • Homocisteína: aminoácido cuyo metabolismo depende del folato y de la vitamina B12.

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