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Trasplante hepático

"Los principales avances en el trasplante hepático residen en la experiencia de los equipos sanitarios, en el manejo de medicamentos y en los nuevos fármacos de los que disponemos".

DR. JOSÉ IGNACIO HERRERO SANTOS

El trasplante hepático consiste en la extirpación del hígado enfermo del paciente y su sustitución por un órgano sano de un donante fallecido o vivo, ya sea el órgano completo o una parte.

La Clínica es uno de los dos centros hospitalarios españoles expertos en los trasplantes de hígado de donante vivo adulto.

Nuestras tasas de supervivencia de los pacientes trasplantados, por encima del 90% al año y de 82% a los cinco años, está unos diez puntos sobre la media nacional, según el Registro Español de Trasplante Hepático.

En los últimos años, los nuevos protocolos en la operación quirúrgica de un trasplante han hecho que esta sea más segura y presente menos complicaciones.

El postoperatorio de los pacientes se ha reducido considerablemente y, al día siguiente o dos días después de la intervención, ya está en planta.

A esto hay que añadir la considerable disminución de la media de estancia hospitalaria del trasplantado, que ha pasado del mes o mes y medio a, en la actualidad, estar por debajo de los 10 días.

¿Cuándo está indicado?

El trasplante hepático es el único tratamiento curativo para varias enfermedades graves y está indicado, fundamentalmente, en cuatro grupos de enfermedades: insuficiencia hepática aguda grave, cirrosis hepática, tumores hepáticos y enfermedades metabólicas en las que el hígado produce una sustancia anómala que es responsable de una enfermedad de otro órgano.

En general, el trasplante hepático se indica cuando la enfermedad hepática ofrece unas expectativas de vida inferiores a las del trasplante.

En cuanto a los parámetros aplicados a los tumores hepáticos por los especialistas de la Clínica, establecen la indicación de trasplante en pacientes con un nódulo de hasta 6 cm o dos o tres nódulos de hasta 5 cm. Son criterios más amplios que los aplicados tradicionalmente.

El trasplante hepático está absolutamente contraindicado cuando los síntomas que tiene el paciente no son debidos a la enfermedad hepática o cuando el enfermo tiene otras enfermedades que tienen mal pronóstico y no tienen tratamiento. Existen, además, una serie de contraindicaciones relativas: edad relativamente avanzada, diabetes, insuficiencia renal, que aumentan el riesgo tras el trasplante.

De cualquier modo, para saber si existe posibilidad en su caso, debe ser el especialista el que haga una valoración completa y decida si es posible o no.

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Conozca todo sobre el trasplante hepático de donante vivo

Indicaciones más frecuentes de este tratamiento:

¿Tiene alguna de estas enfermedades?

Puede que sea necesario realizarle un trasplante hepático

Saber más sobre el trasplante

La Clínica Universidad de Navarra tiene unos índices de supervivencia del 85% a los cinco años.

La donación de un fallecido es la salvación para enfermos hepáticos terminales. Representa el tratamiento curativo de enfermedades hepáticas crónicas e irreversibles.

Desde sus comienzos y hasta la actualidad, el trasplante hepático más habitual es el del órgano de una persona fallecida, aunque está tendencia podría cambiar con el trasplante entre personas vivas.

La técnica quirúrgica del trasplante hepático ha ganado en rapidez. Actualmente se efectúa todo el trasplante en 4 o 5 horas, frente a las 8 ó 9 de los inicios. También existe menor necesidad de transfusión. Además, los receptores llegan al trasplante en un estado mejor.

Asimismo, la técnica anestésica ha avanzado notablemente. La recuperación de los pacientes después del trasplante es significativamente más rápida, ya que su estado después de la intervención es mucho mejor que antes.

La Clínica es uno de los tres centros españoles que realiza trasplante entre vivos.

En los últimos años, el aumento de las listas de espera para trasplante hepático ha favorecido el trasplante entre vivos. Se realiza sólo en tres centros españoles, -la Clínica es uno de ellos-, ya que se trata de un trasplante muy exigente que requiere una importante dedicación del equipo sanitario que lo realiza.

Es una técnica quirúrgica en la que se extirpa aproximadamente la mitad del hígado a un donante vivo, normalmente un familiar, aunque no necesariamente, y se implanta al paciente. Por la gran capacidad de regeneración del hígado, donante y receptor pueden tener una función hepática normal a largo plazo. La recuperación total es de 6 a 8 semanas.

La Clínica ha conseguido con un nuevo procedimiento quirúrgico aumentar entre un 15% y un 20% el número de posibles trasplantes de hígado entre vivos. Utiliza como injerto la zona posterior del órgano del donante.

Para que un trasplante hepático entre vivos sea viable, debe existir compatibilidad de los grupos sanguíneos, buen estado de salud del donante -confirmado por exhaustivos exámenes médicos y el cumplimiento de algunos requisitos anatómicos-. Así, se elige el momento más adecuado para el trasplante y el riesgo para el donante será lo más próximo a cero.

La estancia hospitalaria oscila entre 8 y 10 días.

Este protocolo valora las condiciones del paciente con diferentes pruebas:

  • Exploración física completa.
  • Radiografía de tórax.
  • Pruebas de función respiratoria.
  • Tomografía axial computerizada (TAC) abdominal.
  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma.
  • Ecografía abdominal.

El equipo médico –cirujanos, hepatólogos y otros médicos colaboradores en la evaluación y tratamiento– revisa los análisis, pruebas y exploraciones incluidos en el protocolo de evaluación del candidato a trasplante y deciden si es candidato al trasplante hepático.

De forma general, se consideran contraindicaciones absolutas para el trasplante hepático aquellas situaciones que impiden técnicamente el trasplante o disminuyen de forma muy importante las posibilidades de supervivencia o de recuperación funcional tras el mismo.

El trasplante hepático está absolutamente contraindicado cuando los síntomas que tiene el paciente no son debidos a la enfermedad hepática o cuando el enfermo tiene otras enfermedades que tienen mal pronóstico y no tienen tratamiento.

Existen una serie de contraindicaciones relativas: edad relativamente avanzada, diabetes es insuficiencia renal, que aumentan el riesgo tras el trasplante. En los casos en que coinciden varias contraindicaciones relativas, también se contraindica el trasplante.

Para que un trasplante hepático entre vivos sea viable, debe existir compatibilidad de los grupos sanguíneos, un buen estado de salud del donante, que se confirma mediante la realización de exhaustivos exámenes médicos, y cumplir algunos requisitos anatómicos.

Esta selección tan cuidadosa hace que se elija el momento más adecuado para el trasplante y el riesgo para el donante sea lo más próximo a cero.

La mejora en el tratamiento inmunosupresor y en la técnica, junto con la experiencia acumulada, hacen que los resultados del trasplante hepático hayan mejorado notablemente.

El rechazo es una complicación importante después del trasplante hepático. Sin embargo, en la actualidad se dispone de un importante arsenal de fármacos inmunosupresores. Estos fármacos disminuyen la reacción inmune del organismo frente a estructuras extrañas, que pueden facilitar las infecciones o el desarrollo de tumores. Los más utilizados de estos fármacos inmunosupresores son ciclosporina, tacrolimus, azatioprina, micofenolato mofetil y glucocorticoides.

Junto con los tratamientos farmacológicos, es importante observar una serie de cuidados en la dieta y llevar una vida activa en la que tenga cabida el ejercicio físico.

La supervivencia al año del trasplante, en los más de 400 trasplantes realizados en la Clínica Universidad de Navarra, es del 90% (el 80% a los 5 años del trasplante), diez puntos por encima de la media nacional según el Registro Español de Trasplante Hepático.

¿Qué ensayos clínicos tenemos sobre este tema?

Pamplona
reclutamiento

FFIS-INM-2017-04 Estudio multicéntrico, aleatorizado, prospectivo, para definir la eficacia clínica y los mecanismos de tolerancia tras la retirada de inmunosupresión en el Trasplante Hepático

Se realiza este estudio para comprobar si resulta posible y eficaz la retirada del tratamiento inmunosupresor que usted recibe. Un tratamiento inmunosupresor es aquel que reduce la actividad el sistema inmune, que es el sistema de defensa del cuerpo. El objetivo principal de este estudio es el de estudiar qué estrategia es mejor: mantener la inmunosupresión a las dosis habituales o intentar interrumpirla por completo.

¿Dónde lo realizamos?

EN NAVARRA Y MADRID

NUESTRO EQUIPO MÉDICO

Especialistas de la Unidad de Hepatología

Pioneros en la aplicación de la terapia génica en el tratamiento de los tumores del hígado y de enfermedades metabólicas hereditarias, y tenemos una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de hepatitis virales y en el tratamiento del cáncer hepático mediante sistemas de radioembolización con microesferas de Ytrio-90. 

La Clínica está a la vanguardia en España en la realización del trasplante de hígado entre vivos.

Tratamientos que realizamos

Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

¿Por qué en la Clínica?

  • Equipo de profesionales altamente especializado con una experiencia de más de 25 años.
  • Equipo de enfermería especializado en enfermos hepáticos.
  • Importante actividad investigadora de los mecanismos moleculares que causan algunas de estas enfermedades.

Los mejores profesionales a su disposición