DICCIONARIO MÉDICO
Teofilina
La teofilina es una metilxantina con acción broncodilatadora, empleada en el tratamiento del asma y de otras enfermedades obstructivas de las vías respiratorias. Pertenece a la misma familia química que la cafeína y la teobromina, y se encuentra de forma natural en las hojas de té. Su código en la clasificación ATC es R03DA04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La teofilina (1,3-dimetilxantina) fue aislada por primera vez en 1895 y su uso médico se remonta a los años veinte del siglo pasado, cuando Hans Guggenheimer la empleó para tratar la angina de pecho en 1921. Un año después, SR Hirsch propuso su aplicación en el asma, indicación que acabaría definiendo el recorrido clínico de la molécula durante décadas. Hoy se la conoce sobre todo como broncodilatador, pero su historia empezó lejos de los pulmones. Químicamente, la teofilina es una xantina metilada en las posiciones 1 y 3 del anillo purínico. Esa pequeña diferencia en la posición de los grupos metilo la separa de la cafeína (1,3,7-trimetilxantina) y de la teobromina (3,7-dimetilxantina), y explica que sus efectos farmacológicos, aunque solapados, no sean idénticos. Las tres aparecen en plantas de consumo habitual: la teofilina en el té, la cafeína en el café, la teobromina en el cacao. El mecanismo de acción de la teofilina no se conoce por completo, y esa frase no es una fórmula de cortesía: sigue habiendo discusión real sobre cuál de sus efectos moleculares es el que más contribuye al beneficio clínico. Se han descrito al menos tres vías relevantes. La primera es la inhibición de la fosfodiesterasa, enzima que degrada el AMPc y el GMPc intracelulares; al frenar esa degradación, aumentan los niveles de ambos mensajeros y se favorece la relajación del músculo liso bronquial. La segunda es el antagonismo competitivo de los receptores de adenosina, identificado en 1957 por investigadores de la empresa Hoechst, que contribuye tanto al efecto broncodilatador como a la estimulación del sistema nervioso central y del centro respiratorio. Existe además una tercera vertiente: la teofilina tiene cierta capacidad antiinflamatoria, probablemente mediada por la activación de histonas desacetilasas y por la inhibición de la liberación de histamina desde los mastocitos. Esa propiedad ha despertado interés como posible complemento del efecto de los corticoides inhalados, pero su magnitud clínica a las concentraciones habituales sigue siendo objeto de debate. Un rasgo que define a la teofilina es su margen terapéutico estrecho. La broncodilatación comienza a notarse con concentraciones plasmáticas en torno a 5-10 µg/ml y es óptima entre 10 y 20 µg/ml. Por encima de 20 µg/ml, apenas se gana efecto broncodilatador pero los riesgos de toxicidad (náuseas, arritmias, convulsiones) aumentan de forma considerable. Eso obliga a monitorizar los niveles en sangre con regularidad, y convierte la determinación de la teofilinemia en un parámetro clave del seguimiento. Con la llegada de los glucocorticoides inhalados y de los agonistas beta-2 adrenérgicos de acción prolongada, el protagonismo de la teofilina ha disminuido. No es el fármaco de primera línea que fue en los años setenta. Aun así, conserva un nicho en pacientes con asma de difícil control o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica que no responden adecuadamente a otras opciones, y mantiene una indicación específica en la apnea del prematuro, donde su pariente la cafeína suele preferirse pero la teofilina sigue siendo una alternativa reconocida. Son primas químicas. Las dos son metilxantinas, difieren solo en el número y posición de los grupos metilo del anillo purínico. La cafeína tiene tres metilos; la teofilina, dos. Comparten el efecto estimulante sobre el sistema nervioso central, pero la teofilina tiene una acción broncodilatadora mucho más potente. Porque la diferencia entre la concentración que produce beneficio y la que causa toxicidad es pequeña. Factores como la edad, el tabaquismo, la función hepática y las interacciones con otros medicamentos pueden alterar la velocidad a la que el organismo elimina la teofilina, lo que hace que un mismo paciente necesite ajustes de seguimiento periódicos. Se usa menos que hace décadas. Los inhaladores de corticoides y los broncodilatadores beta-2 la han desplazado como primera opción en el asma. Pero no ha desaparecido: sigue teniendo indicaciones en el broncoespasmo resistente a otras terapias y en la apnea neonatal, donde su efecto estimulante del centro respiratorio resulta útil. Si desea ampliar información sobre broncodilatadores y enfermedades obstructivas, puede consultar:Qué es la teofilina
Mecanismos de acción y margen terapéutico estrecho
Preguntas frecuentes
¿Qué relación tiene la teofilina con la cafeína del café?
¿Por qué necesita control de niveles en sangre?
¿Se sigue usando o ha quedado obsoleta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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