DICCIONARIO MÉDICO

Ácido fusídico

El ácido fusídico es un antibiótico de origen fúngico con estructura esteroídica, activo sobre todo frente a bacterias grampositivas como Staphylococcus aureus. Es el único representante comercializado de la clase de los fusidanos y actúa frenando la síntesis de proteínas de la bacteria, con un comportamiento bacteriostático. Se emplea principalmente por vía tópica en infecciones de la piel. Su código en la clasificación ATC para uso dermatológico es D06AX01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es el ácido fusídico

El ácido fusídico se aísla del caldo de fermentación del hongo Fusidium coccineum, reclasificado después como Acremonium fusidioides. Su nombre procede precisamente del género de ese hongo. Químicamente es un triterpenoide tetracíclico, una molécula con esqueleto esteroídico que lo emparenta en su forma con los corticoides, aunque carece por completo de la actividad hormonal de estos. Llegó a la práctica clínica a comienzos de los años sesenta y, seis décadas después, sigue siendo el único fusidano en uso.

Su espectro es estrecho y muy orientado. Cubre bien los grampositivos, con especial afinidad por Staphylococcus aureus, incluidas cepas resistentes a meticilina (estafilococo resistente, SARM). También alcanza a Corynebacterium y a algunos estreptococos, mientras que la mayoría de las bacterias gramnegativas quedan fuera de su alcance. Esa selectividad explica por qué se reserva para cuadros concretos y no se comporta como un antibiótico de amplio espectro.

La presentación más habitual es la crema o pomada al 2 % para aplicación sobre la piel, sola o combinada con un corticoide tópico cuando hay componente inflamatorio. Existen además formulaciones oftálmicas y, en algunos países, comprimidos e inyectables para infecciones estafilocócicas más profundas, como las que afectan al hueso.

Cómo bloquea la fábrica de proteínas bacteriana

Toda bacteria fabrica sus proteínas en el ribosoma, la maquinaria que va leyendo el mensaje genético y ensamblando los aminoácidos uno tras otro. Para que la cadena crezca, el ribosoma tiene que avanzar un paso cada vez que añade un aminoácido, y ese avance depende de una proteína auxiliar llamada factor de elongación G (EF-G), que consume energía en forma de GTP.

Aquí interviene el ácido fusídico. El antibiótico se une al factor de elongación G justo después de que este haya gastado su GTP, y lo deja pegado al ribosoma. El factor queda atrapado. Sin él libre para volver a actuar, el ribosoma no puede dar el siguiente paso ni desmontarse al terminar, de modo que la producción de proteínas se detiene. La bacteria no muere de inmediato, pero deja de multiplicarse: por eso se considera bacteriostático y no bactericida. Este modo de actuar es distinto al de casi todos los demás antibióticos, lo que reduce la posibilidad de resistencias cruzadas, aunque la propia bacteria puede volverse resistente por mutaciones en el gen que codifica ese factor (el gen fusA) o mediante otros genes de protección (fusB, fusC y fusD).

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre ácido fusídico?

Del hongo del que se obtiene, Fusidium coccineum. El principio activo hereda la raíz del género, igual que la penicilina toma su nombre del hongo Penicillium. No tiene, por tanto, una raíz griega o latina descriptiva de su función, sino un origen ligado a su fuente natural.

¿Mata a las bacterias o solo impide que crezcan?

Las frena. Al bloquear la síntesis de proteínas detiene la multiplicación bacteriana sin destruir directamente a los microorganismos, un efecto que se describe como bacteriostático. A concentraciones altas puede llegar a ser bactericida frente a algunas cepas, pero su comportamiento característico es el primero.

¿Por qué se usa sobre todo en la piel?

Porque penetra bien en la piel intacta y porque su espectro encaja con los gérmenes que causan la mayoría de las infecciones cutáneas superficiales, encabezados por Staphylococcus aureus. La vía tópica concentra el antibiótico en el punto donde hace falta y limita su paso a la sangre, lo que reduce el riesgo de efectos generales. Las formas orales o inyectables se reservan para infecciones más extensas, sobre todo óseas y articulares por estafilococo, y su indicación la decide el médico.

Referencias

  1. Asociación Española de Pediatría. Ácido fusídico (Pediamécum).
  2. National Library of Medicine (NIH). Fusidic Acid (Medical Subject Headings).
  3. National Center for Biotechnology Information (NIH). Fusidic acid: a bacterial elongation factor inhibitor.
  4. Vademecum. Fusídico ácido, tópico (D06AX01).

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre los conceptos relacionados con el ácido fusídico, puede consultar:

  • Antibiótico: sustancia que destruye o frena el crecimiento de las bacterias causantes de una infección.
  • Bacteriostático: agente que detiene la multiplicación bacteriana sin destruir directamente al microorganismo.
  • Staphylococcus aureus: bacteria grampositiva responsable de buena parte de las infecciones de piel y partes blandas.
  • Ribosoma: orgánulo donde se ensamblan las proteínas a partir de la información genética.

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