DICCIONARIO MÉDICO
Fludrocortisona
La fludrocortisona es un mineralocorticoide sintético, derivado fluorado del cortisol, que reproduce la acción de la aldosterona sobre el riñón: retiene sodio y agua y favorece la eliminación de potasio. Se emplea como tratamiento sustitutivo en la insuficiencia suprarrenal, sobre todo en la enfermedad de Addison. Su código en la clasificación ATC es H02AA02. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La fludrocortisona nace de una modificación química mínima sobre la hidrocortisona: la sustitución de un átomo de hidrógeno por uno de flúor en la posición 9 alfa del núcleo esteroideo. De ahí procede su otro nombre, 9-alfa-fluorocortisol. Ese cambio, en apariencia menor, altera el perfil de la molécula de forma notable. Frente a la hidrocortisona, su actividad glucocorticoide se multiplica por diez o quince, pero su actividad mineralocorticoide, la que gobierna la retención de sodio, se dispara por encima de cien veces. El desequilibrio entre ambos efectos es tan marcado que, en la práctica clínica, la molécula se comporta como un mineralocorticoide casi puro. En condiciones normales, la glándula suprarrenal produce dos tipos de hormonas esteroideas: los glucocorticoides, encabezados por el cortisol, y los mineralocorticoides, cuyo representante principal es la aldosterona. Cuando la corteza suprarrenal deja de fabricarlos en cantidad suficiente, el organismo pierde la capacidad de conservar sodio y regular el volumen de líquido circulante. La fludrocortisona ocupa ese hueco. Actúa como sustituto de la aldosterona ausente y devuelve al riñón la señal que necesita para reabsorber sodio y mantener la presión arterial. La pregunta interesante es por qué un solo átomo de flúor produce un cambio tan grande. La respuesta está en una enzima. En muchos tejidos, el cortisol y la aldosterona compiten por el mismo receptor, el receptor mineralocorticoide, y lo hacen con afinidad parecida. Para que la aldosterona pueda ejercer su función específica, una enzima llamada 11-beta-hidroxiesteroide-deshidrogenasa de tipo 2 se encarga de inactivar el cortisol allí donde no debe actuar como mineralocorticoide. El flúor situado en el carbono 9 de la fludrocortisona la protege de esa inactivación. La molécula esquiva a la enzima, alcanza el receptor mineralocorticoide y lo activa de forma sostenida. Ese es el truco químico que convierte a un derivado del cortisol en un potente retenedor de sal. Una vez dentro de la célula, el mecanismo no difiere del de otros esteroides. La fludrocortisona atraviesa la membrana, se une a su receptor en el citoplasma y el complejo viaja al núcleo, donde regula la transcripción de determinados genes. El resultado, en el túbulo renal, es un aumento de la reabsorción de sodio a cambio de la eliminación de potasio e hidrógeno. La respuesta no es inmediata. Como toda acción mediada por síntesis de proteínas, tarda horas en desarrollarse, aunque la vida media biológica prolongada del fármaco permite administrarlo una sola vez al día. La fludrocortisona fue uno de los primeros medicamentos fluorados que llegaron a la clínica. La sintetizaron en 1954 investigadores de la compañía Merck, y suele atribuirse a los trabajos de Fried y Sabo, quienes observaron que la introducción de flúor en la molécula de cortisona incrementaba de manera drástica su actividad hormonal. Aquel hallazgo tuvo consecuencias que fueron mucho más allá de este compuesto concreto. Abrió la puerta al uso deliberado del flúor en el diseño de fármacos, una estrategia que hoy es rutina en la industria farmacéutica. La molécula, en ese sentido, es una pieza de museo que sigue en activo. No. Comparten origen químico, pero su comportamiento es opuesto. La cortisona actúa sobre todo como glucocorticoide, con efecto antiinflamatorio; la fludrocortisona, gracias al flúor añadido, se comporta como mineralocorticoide y su función principal es retener sodio. Por eso no se emplean para lo mismo. Porque imita su acción. La aldosterona es el mineralocorticoide que fabrica de forma natural la glándula suprarrenal, y regula el equilibrio de sodio y potasio en el riñón. La fludrocortisona reproduce ese efecto y, de hecho, resulta bastante más potente que la propia aldosterona en la retención de sodio, lo que explica que actúe en cantidades muy pequeñas. Su indicación central es la terapia sustitutiva en la insuficiencia suprarrenal primaria, es decir, cuando la glándula no produce hormonas suficientes. El caso más conocido es la enfermedad de Addison. También se usa en la hiperplasia suprarrenal congénita con pérdida de sal, un trastorno de origen genético en el que el organismo elimina sodio en exceso. Para situar la fludrocortisona en su contexto hormonal, puede consultar:Qué es la fludrocortisona
El flúor y el receptor mineralocorticoide
Un fármaco con historia de laboratorio
Preguntas frecuentes
¿La fludrocortisona es lo mismo que la cortisona?
¿Por qué se compara con la aldosterona?
¿Para qué se utiliza principalmente?
Referencias
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