DICCIONARIO MÉDICO

Fenilbutazona

La fenilbutazona es un antiinflamatorio no esteroideo derivado de las pirazolonas, con propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. Actúa inhibiendo la ciclooxigenasa y, con ella, la síntesis de prostaglandinas. Fue uno de los primeros antiinflamatorios de amplia difusión, aunque su toxicidad hematológica ha reducido su empleo en humanos a situaciones muy concretas. Su código en la clasificación ATC es M01AA01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la fenilbutazona

La fenilbutazona pertenece a las butilpirazolidinas, un subgrupo de los antiinflamatorios no esteroideos de estructura pirazolónica. Su nombre describe la molécula: un anillo de pirazolidina con dos grupos fenilo y una cadena butilo, sobre la base química 4-butil-1,2-difenilpirazolidina-3,5-diona. Posee una potencia antiinflamatoria elevada, un efecto analgésico moderado y cierta capacidad antipirética. A diferencia de la mayoría de los AINE clásicos, presenta además actividad uricosúrica, es decir, favorece la eliminación de ácido úrico por la orina, un rasgo que en su día justificó su uso en la crisis aguda de gota.

Se absorbe bien por vía digestiva y su unión a proteínas plasmáticas es muy alta, superior al 98 %. Ese dato tiene una consecuencia práctica: la fenilbutazona desplaza de las proteínas a otros fármacos que viajan unidos a ellas, como los anticoagulantes cumarínicos o algunos hipoglucemiantes orales, y aumenta su efecto. Su metabolito principal, la oxifenbutazona, conserva actividad farmacológica propia. El fármaco penetra en el líquido de las articulaciones y puede permanecer allí durante semanas después de suspender el tratamiento.

Un pionero de los antiinflamatorios modernos

La molécula nació como agente solubilizante de la aminopirina, otro derivado pirazolónico, y solo después se advirtió que tenía propiedades antiinflamatorias por sí misma. El laboratorio Geigy la introdujo en la medicina humana en 1949. Llegó en un momento en que las opciones frente a las enfermedades reumáticas se limitaban a los salicilatos, y ofreció un alivio rápido en cuadros como la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante. Durante tres décadas fue uno de los antiinflamatorios más recetados del mundo.

La historia cambió de rumbo. La experiencia clínica acumulada reveló que la fenilbutazona podía provocar reacciones hematológicas graves, entre ellas agranulocitosis y anemia aplásica, un fallo de la médula ósea que se estima en torno a un caso por cada 30.000 personas expuestas. A partir de los años setenta y ochenta, la aparición de AINE de eficacia comparable y mejor perfil de seguridad, unida a esa toxicidad, llevó a su retirada progresiva de la prescripción humana en Estados Unidos y buena parte de los países occidentales. Hoy su indicación en humanos queda reservada a casos seleccionados que no responden a otras alternativas, mientras conserva un papel destacado en medicina veterinaria, sobre todo equina.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre fenilbutazona?

Del propio esqueleto químico de la molécula. Reúne los grupos fenilo (fenil-), la cadena butilo (but-) y la terminación que remite a su naturaleza de pirazolidindiona. No procede del griego ni del latín clásicos, sino de la nomenclatura química moderna.

¿Se sigue usando la fenilbutazona en personas?

De forma muy limitada. Su empleo en humanos ha quedado restringido a formas graves de enfermedad reumática, como la espondilitis anquilosante, cuando otros tratamientos mejor tolerados no resultan suficientes, y siempre bajo supervisión especializada tras valorar el balance entre riesgo y beneficio. En cambio, mantiene un uso amplio en medicina veterinaria para el dolor y la inflamación en caballos y perros.

¿En qué se diferencia de otros AINE?

En dos aspectos. Por un lado, su estructura pirazolónica la emparenta con el grupo de la pirazolona y no con los AINE de tipo propiónico o acético más habituales hoy. Por otro, su actividad uricosúrica y su marcada toxicidad sobre la médula ósea la distinguen del resto: fue precisamente ese perfil de seguridad el que la desplazó de la práctica clínica humana cuando llegaron alternativas más seguras.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Sobredosis de butazolidina.
  2. Asociación Española de Pediatría. Fenilbutazona (Pediamécum).
  3. Vademécum. Fenilbutazona (monografía ATC M01AA01).
  4. Agència Catalana de Seguretat Alimentària. Fenilbutazona.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre este grupo de fármacos, puede consultar:

  • AINE: familia de antiinflamatorios no esteroideos que inhiben las ciclooxigenasas y frenan la síntesis de prostaglandinas.
  • Pirazolona: núcleo químico del que deriva la fenilbutazona y otros analgésicos y antipiréticos.
  • Ciclooxigenasa: enzima diana de los AINE que transforma el ácido araquidónico en prostaglandinas.
  • Agranulocitosis: descenso extremo de granulocitos, una de las reacciones adversas que limitó el uso de la fenilbutazona.

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