DICCIONARIO MÉDICO
Analgésico
Un analgésico es todo fármaco o sustancia capaz de aliviar o suprimir la percepción del dolor sin provocar pérdida de conciencia. El término engloba familias químicas muy diversas, desde los antiinflamatorios no esteroideos hasta los opioides, pasando por fármacos que no fueron diseñados contra el dolor pero que resultan eficaces en determinados cuadros. La palabra procede del griego ἀναλγησία (analgēsía, «ausencia de dolor»), formada por el prefijo privativo ἀν- (an-, «sin»), la raíz ἄλγος (álgos, «dolor») y el sufijo adjetival -ικός (-ikós), que expresa la capacidad de producir ese efecto. En castellano, la Real Academia lo registra como adjetivo y como sustantivo masculino: «que quita o calma el dolor». Conviene no confundir analgésico con anestésico. El analgésico reduce o elimina selectivamente la percepción dolorosa; el anestésico suprime la sensibilidad en su conjunto y, en la modalidad general, también la conciencia. Un paciente que toma un analgésico sigue percibiendo el tacto, la presión y la temperatura. Esa selectividad define al grupo. Desde el punto de vista farmacológico, los analgésicos suelen clasificarse en tres categorías que responden a mecanismos de acción distintos y a potencias diferentes. Analgésicos no opioides. Incluyen los AINE y el paracetamol. Los AINE actúan inhibiendo las ciclooxigenasas, lo que reduce la síntesis de prostaglandinas en el tejido inflamado y disminuye la sensibilización de los nociceptores periféricos. El paracetamol, que comparte el efecto analgésico y antipirético pero carece de actividad antiinflamatoria relevante, sigue siendo objeto de debate en cuanto a su mecanismo exacto; se le atribuye una acción preferentemente central, posiblemente mediada por la vía serotoninérgica descendente y por una inhibición de la isoforma COX-3, aunque esta última hipótesis no está del todo consolidada. Analgésicos opioides. Se unen a los receptores opioides del sistema nervioso central y periférico, imitando la acción de los péptidos opioides endógenos (endorfinas, encefalinas). Su potencia analgésica es considerablemente mayor que la de los no opioides, pero también lo es su perfil de efectos adversos, que incluye sedación, depresión respiratoria y riesgo de dependencia. Coanalgésicos o analgésicos adyuvantes. Son fármacos cuya indicación principal no es el dolor, pero que en determinados contextos lo alivian de forma significativa. Los antidepresivos tricíclicos y ciertos antiepilépticos son los más empleados en dolor neuropático, un tipo de dolor que responde mal a los analgésicos convencionales. No constituyen una «tercera familia» en sentido estricto, pero en la práctica clínica se integran con frecuencia en los esquemas de analgesia. En 1986, la Organización Mundial de la Salud propuso un modelo escalonado para orientar la selección de analgésicos según la intensidad del dolor, pensado originalmente para el dolor oncológico. El primer escalón corresponde a los analgésicos no opioides; el segundo, a los opioides de potencia intermedia combinados con no opioides; el tercero, a los opioides potentes. Los coanalgésicos pueden añadirse en cualquiera de los tres niveles. El modelo ha sido revisado y matizado a lo largo de los años (no es rígido, y no obliga a empezar siempre por el primer escalón), pero sigue siendo un marco de referencia extendido. Del griego ἀν- («sin»), ἄλγος («dolor») y el sufijo -ικός, que indica capacidad de producir un efecto. Literalmente, «que produce ausencia de dolor». La raíz ἄλγος ha dado también alodinia, nocicepción comparte raíz latina (nocere, «dañar»), y neuralgia, entre otros términos del vocabulario del dolor. No necesariamente. Todos los AINE son analgésicos, pero no todos los analgésicos son antiinflamatorios. El paracetamol, por ejemplo, alivia el dolor y baja la fiebre pero apenas modifica la inflamación. Los opioides, por su parte, no tienen efecto antiinflamatorio alguno. Un fármaco que no se desarrolló específicamente para el dolor pero que lo alivia en ciertos contextos. Los antidepresivos tricíclicos y los antiepilépticos son los ejemplos más conocidos; resultan particularmente útiles frente al dolor neuropático, que no responde bien a los analgésicos clásicos. Depende del grupo. Los no opioides (AINE, paracetamol) no generan dependencia. Los opioides sí tienen potencial adictivo, que varía según la molécula, la dosis, la duración del uso y la susceptibilidad individual. El riesgo no invalida su utilidad clínica, pero exige una prescripción y un seguimiento cuidadosos. Si desea profundizar en conceptos asociados a los analgésicos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un analgésico
Grandes grupos de analgésicos
La escalera analgésica de la OMS
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra analgésico?
¿Analgésico y antiinflamatorio son lo mismo?
¿Qué es un coanalgésico?
¿Los analgésicos producen adicción?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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