DICCIONARIO MÉDICO
AINES
Los AINE (antiinflamatorios no esteroideos) constituyen un grupo farmacológico químicamente heterogéneo cuyo rasgo común es la capacidad de inhibir las enzimas ciclooxigenasas. Esta inhibición reduce la producción de prostaglandinas y otros mediadores lipídicos que participan en los procesos de inflamación, dolor y regulación térmica. Se estima que más de treinta millones de personas los consumen a diario en los países industrializados. El acrónimo AINE (en plural, AINE o AINEs) responde a antiinflamatorio no esteroideo. La denominación es, en sentido estricto, negativa: define al grupo por lo que no es. No contiene el núcleo de ciclopentanoperhidrofenantreno propio de los esteroides, y esa ausencia lo separa de la otra gran familia de fármacos antiinflamatorios, los glucocorticoides. Acuñó la expresión el farmacólogo australiano Michael W. Whitehouse hacia 1960, en un contexto muy concreto. Durante la década anterior, el entusiasmo inicial por la cortisona y sus derivados se había transformado en alarma: los efectos adversos graves del uso prolongado de corticosteroides obligaban a distinguir con claridad las alternativas emergentes. Whitehouse publicó en 1963 un artículo en el Journal of Pharmacy and Pharmacology donde consolidó la categoría «non-steroidal anti-inflammatory» como etiqueta farmacológica independiente. Con todo, el fármaco prototipo del grupo es muy anterior al nombre. Felix Hoffmann sintetizó el ácido acetilsalicílico en 1897 en los laboratorios Bayer, y Heinrich Dreser lo bautizó como aspirina (el prefijo a- por acetilo y -spir- por la Spiraea ulmaria, la planta de la que se extraía el ácido salicílico natural). El compuesto llevaba décadas en uso clínico cuando Whitehouse formalizó la categoría a la que pertenecía. Fue John Vane quien, en 1971, demostró que la aspirina y compuestos afines ejercen su efecto al bloquear la síntesis de prostaglandinas. El hallazgo le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1982, compartido con Sune Bergström y Bengt Samuelsson. Antes de esa fecha, el mecanismo de acción de unos fármacos consumidos por millones era, en la práctica, desconocido. Hoy se sabe que los AINE actúan sobre las ciclooxigenasas, enzimas que convierten el ácido araquidónico liberado de las membranas celulares en eicosanoides como prostaglandinas y tromboxanos. Existen al menos dos isoformas relevantes. La COX-1, expresada de forma constitutiva en la mayoría de los tejidos, interviene en funciones de mantenimiento (protección de la mucosa gástrica, agregación plaquetaria, flujo renal). La COX-2, inducible ante estímulos inflamatorios, media buena parte de la respuesta local al daño tisular, aunque también cumple funciones fisiológicas en el riñón y el endotelio vascular. Al inhibir estas enzimas, los AINE reducen la concentración de prostaglandinas en los tejidos. El resultado neto es triple: disminuye la sensibilización de los nociceptores periféricos (efecto analgésico), se atenúa la vasodilatación y el edema propios de la inflamación (efecto antiflogístico), y desciende el punto de ajuste del termostato hipotalámico cuando la fiebre lo ha elevado (efecto antipirético). Ninguno de estos tres efectos es exactamente proporcional al otro ni aparece con la misma intensidad en todos los compuestos del grupo. Pocos grupos farmacológicos reúnen estructuras tan dispares bajo un mismo nombre. Los AINE incluyen derivados del ácido salicílico, del ácido propiónico, del ácido acético, de ácidos enólicos (oxicams) y de ácidos antranílicos (fenamatos), entre otros. Cada familia posee características farmacocinéticas propias: vida media, grado de unión a proteínas plasmáticas, vía de metabolización hepática. Lo que los une no es la fórmula, sino la diana: todos compiten con el ácido araquidónico por el sitio activo de la ciclooxigenasa. El parentesco acaba ahí. A finales de la década de 1990, la identificación de las dos isoformas de la enzima impulsó el diseño de compuestos con inhibición preferente de la COX-2, los llamados coxibs. La expectativa era conservar el efecto antiinflamatorio sin interferir con la COX-1 y sus funciones protectoras en la mucosa digestiva. Los resultados clínicos, sin embargo, revelaron un perfil cardiovascular que obligó a reevaluar esa estrategia, y varios de esos compuestos fueron retirados del mercado en los primeros años del siglo XXI. La confusión más frecuente en el lenguaje coloquial se da con los glucocorticoides. Ambos grupos son antiinflamatorios, pero los glucocorticoides actúan a un nivel más proximal de la cascada lipídica: inhiben la fosfolipasa A₂ y bloquean la liberación del propio ácido araquidónico, lo que suprime no solo la vía de las ciclooxigenasas sino también la de las lipooxigenasas (que genera leucotrienos). Su potencia antiinflamatoria es considerablemente mayor, y también lo son sus efectos sistémicos con el uso continuado. Más difícil de encuadrar resulta el paracetamol (acetaminofeno). No es un AINE en sentido estricto. Carece de actividad antiinflamatoria periférica significativa y su mecanismo no se explica bien por la inhibición de las ciclooxigenasas en los tejidos. Se le ha atribuido una acción preferente sobre vías centrales de modulación del dolor, incluida una posible inhibición de la COX-2 a nivel cerebral, pero los detalles siguen siendo objeto de debate. El acrónimo procede de «antiinflamatorio no esteroideo». Lo introdujo el farmacólogo Michael W. Whitehouse a comienzos de la década de 1960 para separar estos compuestos de los corticosteroides. En inglés se utiliza la sigla NSAID (non-steroidal anti-inflammatory drug). No. Los AINE poseen efecto analgésico, pero no todos los analgésicos son AINE. El paracetamol, por ejemplo, alivia el dolor sin pertenecer a este grupo, y los opioides actúan por mecanismos completamente distintos. Tampoco conviene olvidar que la acción analgésica de los AINE es solo una de sus tres propiedades farmacológicas. Porque a mediados del siglo XX los esteroides (cortisona y derivados) eran los antiinflamatorios de referencia. Cuando surgieron alternativas que no compartían la estructura esteroide ni su perfil de efectos adversos, hacía falta un término que marcara la diferencia. La etiqueta nació como contraste, no como descripción positiva del grupo, y así ha pervivido. Depende de lo que se entienda por «igual». Todos inhiben ciclooxigenasas, sí, pero cada compuesto lo hace con distinta potencia, selectividad, velocidad de inicio y duración. La estructura química varía enormemente de una familia a otra, y eso se traduce en diferencias farmacocinéticas y en un perfil propio de cada molécula. Si desea profundizar en conceptos asociados a los AINE, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los AINE
Mecanismo bioquímico: la vía de las ciclooxigenasas
Heterogeneidad química del grupo
Diferenciación con glucocorticoides y paracetamol
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre AINE?
¿Son lo mismo los AINE y los analgésicos?
¿Por qué se dice «no esteroideo»?
¿Todos los AINE actúan exactamente igual?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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