DICCIONARIO MÉDICO
Yohimbina
La yohimbina es un alcaloide indólico de origen vegetal que se obtiene de la corteza del árbol Pausinystalia yohimbe, nativo del centro y el oeste de África. Actúa como antagonista selectivo de los receptores α₂-adrenérgicos, lo que produce un aumento de la liberación de noradrenalina en las terminaciones nerviosas simpáticas. La yohimbina es un compuesto orgánico natural perteneciente al grupo de los alcaloides indólicos, una familia química que incluye también a la reserpina y otros derivados de la corteza de árboles tropicales. Se extrae de la corteza interna del Pausinystalia yohimbe (familia Rubiaceae), un árbol perennifolio que crece en los bosques húmedos de Camerún, Nigeria, Gabón y Guinea Ecuatorial. En menores cantidades, la yohimbina aparece también en especies del género Rauwolfia. Su fórmula molecular es C₂₁H₂₆N₂O₃ y su peso molecular, 354,4 daltons. Desde el punto de vista farmacológico, la yohimbina es ante todo un antagonista de los receptores α₂-adrenérgicos presinápticos. En condiciones normales, estos receptores actúan como un freno: cuando la noradrenalina se acumula en la hendidura sináptica, los receptores α₂ detectan ese exceso y reducen la liberación de más noradrenalina. Al bloquear ese mecanismo de retroalimentación, la yohimbina elimina el freno e incrementa la descarga adrenérgica, lo que se traduce en un aumento del tono simpático. Por eso se clasifica como un agente simpaticomimético indirecto, aunque también tiene afinidad menor por los receptores serotoninérgicos. El nombre del compuesto procede del nombre vernáculo del árbol en las lenguas locales del golfo de Guinea. Yohimbe es la denominación de la planta; yohimbina, la del alcaloide principal aislado de su corteza, con el sufijo -ina que la química orgánica emplea convencionalmente para los alcaloides (como ocurre con cafeína, morfina, quinina o atropina). La primera descripción científica de la sustancia se remonta a finales del siglo XIX, cuando químicos europeos aislaron el principio activo de la corteza que los herbolarios de África occidental utilizaban desde hacía siglos como afrodisíaco y estimulante. Conviene distinguir dos cosas que a menudo se confunden. Yohimbe designa al árbol (Pausinystalia yohimbe) y, por extensión, a los extractos crudos de su corteza, que contienen yohimbina junto con otros alcaloides menores (como la corinantina y la rauwolscina) en proporciones variables y no siempre estandarizadas. Yohimbina, en cambio, es el compuesto químico puro, con una estructura molecular definida y un perfil farmacológico caracterizado. Esta distinción tiene implicaciones prácticas. Los extractos de corteza de yohimbe que se comercializan como suplementos pueden contener cantidades muy variables de yohimbina real, y algunos análisis de laboratorio han encontrado discrepancias notables entre lo declarado en la etiqueta y el contenido efectivo. La yohimbina de grado farmacéutico, obtenida por aislamiento o por síntesis, tiene una composición conocida y reproducible. Desde el punto de vista regulatorio, la yohimbina farmacéutica estuvo disponible como medicamento con receta en varios países durante buena parte del siglo XX; los extractos de yohimbe, en cambio, se comercializan en muchos mercados como suplementos dietéticos con marcos regulatorios distintos. El sistema nervioso simpático regula, entre otras funciones, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la dilatación bronquial y la distribución del flujo sanguíneo. Los receptores adrenérgicos se dividen en familias (α₁, α₂, β₁, β₂, β₃), cada una con funciones específicas. Los receptores α₂ presinápticos funcionan como un termostato: frenan la liberación de catecolaminas cuando detectan que hay suficiente noradrenalina en la sinapsis. La yohimbina bloquea selectivamente esos receptores α₂. Al hacerlo, suprime el freno fisiológico y permite que las terminaciones nerviosas simpáticas liberen más noradrenalina de la habitual. El resultado neto es un aumento de la actividad simpática: elevación de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, de la liberación de ácidos grasos desde el tejido adiposo y, en el territorio pélvico, modificaciones del flujo sanguíneo local que explican por qué la corteza de yohimbe se ha utilizado históricamente en la medicina tradicional como estimulante y como afrodisíaco. Del nombre vernáculo del árbol Pausinystalia yohimbe en las lenguas del golfo de Guinea, con el sufijo -ina que la química orgánica emplea para designar alcaloides. La sustancia fue aislada por primera vez a finales del siglo XIX a partir de la corteza de ese árbol africano. No. Yohimbe es el árbol y, por extensión, los extractos crudos de su corteza, que contienen yohimbina junto con otros alcaloides en proporciones variables. Yohimbina es el compuesto químico puro, con estructura molecular definida (C₂₁H₂₆N₂O₃). Los extractos de corteza de yohimbe pueden tener contenidos de yohimbina muy diferentes de un producto a otro. Es un antagonista selectivo de los receptores α₂-adrenérgicos presinápticos. Al bloquearlos, suprime el mecanismo de retroalimentación negativa que normalmente frena la liberación de noradrenalina, lo que se traduce en un aumento de la actividad simpática. Depende de la forma y del marco regulatorio. La yohimbina de grado farmacéutico se ha comercializado como medicamento con receta en varios países. Los extractos de corteza de yohimbe se venden en muchos mercados como suplementos dietéticos. Ambas formas contienen el mismo principio activo, pero difieren en su estandarización, su marco legal y su control de calidad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la yohimbina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la yohimbina
Yohimbina y yohimbe: la sustancia y la planta
Mecanismo de acción sobre el sistema nervioso simpático
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "yohimbina"?
¿Es lo mismo yohimbina que yohimbe?
¿Qué tipo de receptor bloquea la yohimbina?
¿La yohimbina es un fármaco o un suplemento?
Referencias
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