DICCIONARIO MÉDICO

Translocación

Una translocación es el reordenamiento cromosómico estructural por el que un fragmento de ADN, o un cromosoma acrocéntrico entero en su variante robertsoniana, se separa de su ubicación original y se une a un cromosoma distinto. Puede ser recíproca, cuando dos cromosomas no homólogos intercambian segmentos entre sí, o robertsoniana, cuando dos cromosomas completos se fusionan por el centrómero. Cuando el intercambio no supone pérdida ni ganancia neta de material genético se habla de translocación equilibrada: el portador suele estar sano, aunque su descendencia hereda un riesgo reproductivo que antes no existía.

Qué es la translocación

La palabra procede del latín trans, "al otro lado", y locus, "lugar", a través del verbo locare, "colocar": el significado literal es, sin más rodeos, "cambio de lugar". El Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano estadounidense la describe como la rotura de un cromosoma cuyo fragmento se reincorpora, fuera de sitio, a un cromosoma diferente, dando lugar a lo que en citogenética se conoce como un producto de fusión.

El proceso exige, como mínimo, dos puntos de rotura (uno en cada cromosoma implicado; excepcionalmente, tres, en las translocaciones complejas). La célula repara esas roturas con los mismos mecanismos que emplea frente a cualquier corte de doble cadena en el ADN: unión de extremos no homólogos, o recombinación entre secuencias repetitivas presentes en ambos cromosomas. Si el error ocurre durante la formación de óvulos o espermatozoides, la translocación es de novo y no tiene antecedentes familiares. Si se hereda de un progenitor portador, es familiar. El resultado, en ambos casos, es idéntico.

Translocación recíproca y translocación robertsoniana

Existen dos formas principales, distintas en mecanismo y en consecuencias. En la translocación recíproca, dos cromosomas no homólogos intercambian segmentos: cada uno cede una porción y recibe otra a cambio, sin que varíe el número total de cromosomas (46 en la especie humana). La citogenética la anota con fórmulas como t(9;22)(q34;q11), donde los números entre paréntesis identifican los cromosomas afectados y las cifras que siguen señalan la banda exacta de cada rotura. Es, con diferencia, el reordenamiento estructural más frecuente en nuestra especie: se calcula que afecta a entre 1 de cada 500 y 1 de cada 625 recién nacidos.

La translocación robertsoniana sigue otra lógica. Aquí no hay intercambio de fragmentos: dos cromosomas acrocéntricos (aquellos cuyo centrómero se sitúa muy cerca de un extremo) se fusionan por su región centromérica y pierden sus brazos cortos, de modo que dos cromosomas pasan a ser uno solo y el recuento total baja a 45. Es menos frecuente que la recíproca, aunque sigue siendo habitual: la porta, aproximadamente, 1 de cada 1.000 personas. Sus combinaciones posibles, su origen y su papel en determinadas formas hereditarias del síndrome de Down se desarrollan con detalle en la entrada dedicada a la translocación robertsoniana.

Sea cual sea el mecanismo, lo decisivo para la salud del portador es si el reordenamiento está equilibrado. Una translocación equilibrada no añade ni quita material genético: coloca cada pieza en un sitio distinto, pero no pierde ninguna, y quien la porta carece, por lo general, de síntomas. Una translocación desequilibrada, en cambio, conlleva la pérdida o la duplicación de algún segmento, lo que sí puede alterar el desarrollo desde el nacimiento. Los reordenamientos estructurales en conjunto (translocaciones, inversiones y otros) aparecen en torno a 2,4 de cada 1.000 nacimientos.

Diferenciación con otros reordenamientos cromosómicos

Conviene no confundir la translocación con otras alteraciones que afectan también a la estructura del cromosoma. En la inversión, el segmento no cambia de cromosoma: se rompe, gira 180 grados y se reinserta en el mismo lugar, invirtiendo el orden de los genes sin desplazarlos a otro sitio. En la deleción no hay reubicación posible, porque el fragmento, sencillamente, desaparece. Y frente a la mutación puntual, que altera uno o unos pocos nucleótidos dentro de un solo gen, la translocación opera a una escala mucho mayor: mueve de sitio segmentos que pueden abarcar decenas o cientos de genes a la vez.

Ejemplos con repercusión médica

Algunas translocaciones concretas han pasado a la práctica clínica por su asociación con enfermedades bien delimitadas, aunque el desarrollo de cada una corresponde a su propia entrada del diccionario. La que se produce entre los cromosomas 9 y 22 da origen al cromosoma Filadelfia, marcador genético de la leucemia mieloide crónica. En el linfoma de Burkitt, es la translocación t(8;14) la que desregula el gen MYC. Y cuando la translocación es robertsoniana y afecta al cromosoma 21, puede originar una forma hereditaria del síndrome de Down, como se explica en la entrada correspondiente.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra translocación?

Del latín trans, "al otro lado", y locus, "lugar". El término entró en el vocabulario de la genética a comienzos del siglo XX, cuando la citogenética empezó a describir, al microscopio, cromosomas que intercambiaban material entre sí.

¿Toda translocación provoca una enfermedad?

No. La mayoría de las translocaciones equilibradas no producen ningún signo clínico en quien las porta, y muchas personas conviven con una sin saberlo hasta que un estudio genético, por el motivo que sea, la revela.

¿Por qué puede afectar a la descendencia un portador sano?

En la meiosis, los cromosomas implicados en la translocación deben aparearse con sus homólogos normales y segregarse hacia los gametos. Ese reparto no siempre resulta limpio. Un óvulo o un espermatozoide puede recibir los dos cromosomas normales, la translocación completa en su forma equilibrada, o una combinación desequilibrada con material de más o de menos. Solo las dos primeras opciones suelen ser compatibles con un desarrollo sin alteraciones. La tercera explica buena parte de los abortos de repetición y de la infertilidad asociada a estos reordenamientos. Por eso el hallazgo de una translocación equilibrada, aunque no afecte a la salud de quien la porta, sí cambia el consejo reproductivo que recibe su familia.

¿Quién demostró que el cromosoma Filadelfia era en realidad una translocación?

La citogenetista estadounidense Janet Rowley, en 1973, trece años después de que Nowell y Hungerford describieran el cromosoma sin conocer aún su origen. Con nuevas técnicas de bandas cromosómicas, Rowley comprobó que el material que faltaba en el cromosoma 22 no se había perdido: había viajado hasta el cromosoma 9. Fue la primera vez que se relacionó una translocación concreta con un cáncer humano.

Referencias

  1. National Human Genome Research Institute (NHGRI). Glosario ilustrado de términos genómicos: Translocación.
  2. MedlinePlus. Translocation. Enciclopedia médica.
  3. Rowley JD. A new consistent chromosomal abnormality in chronic myelogenous leukaemia identified by quinacrine fluorescence and Giemsa staining. Nature. 1973;243(5405):290-293.
  4. NHS Lothian, Clinical Genetics Service. Reciprocal Translocations (información para pacientes).

Entradas relacionadas

  • Translocación robertsoniana. Fusión de dos cromosomas acrocéntricos completos por el centrómero, con pérdida de sus brazos cortos.
  • Acrocéntrico. Cromosoma cuyo centrómero se localiza muy cerca de uno de sus extremos.
  • Inversión. Reordenamiento estructural en el que un segmento cromosómico invierte su orientación sin cambiar de cromosoma.
  • Deleción. Pérdida de un segmento de ADN en un cromosoma.
  • Cromosoma Filadelfia (Ph). Cromosoma 22 acortado por una translocación recíproca con el cromosoma 9, marcador de la leucemia mieloide crónica.

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