DICCIONARIO MÉDICO

Tránsito esofágico

El tránsito esofágico es el paso del bolo alimenticio a través del esófago, impulsado por la onda de contracción que sigue a la fase faríngea de la deglución. Recorre los veinte o veinticinco centímetros del órgano en unos pocos segundos.

Qué es el tránsito esofágico

El término combina tránsito, en el sentido ya comentado de paso o recorrido, con el adjetivo esofágico, relativo al esófago. Designa, en concreto, el tramo del recorrido digestivo que comienza cuando el esfínter esofágico superior se relaja tras la fase faríngea y termina con la apertura del esfínter esofágico inferior hacia el estómago.

Una persona sana traga unas seiscientas veces al día, aunque solo una tercera parte de esas degluciones acompaña a la ingesta de alimento. Cada una de ellas dispara, en condiciones normales, una onda peristáltica capaz de recorrer todo el esófago en seis a ocho segundos.

Mecanismo: peristaltismo primario y secundario

La onda que sigue de forma inmediata a la deglución se llama peristaltismo primario. Nace en la faringe, se transmite al cuerpo esofágico como una contracción circular progresiva y se acompaña de la relajación coordinada del esfínter esofágico inferior, mediada por el nervio vago.

Existe un segundo mecanismo, independiente de la voluntad y de la propia deglución: el peristaltismo secundario. Se activa cuando queda algo de bolo retenido en el esófago, o cuando contenido gástrico refluye hacia arriba, y su función es limpiar la luz esofágica sin que medie una nueva orden de tragar. Es, junto con la saliva, uno de los mecanismos que protegen la mucosa del contacto prolongado con el ácido.

La amplitud de la onda no es uniforme. A unos cuatro o seis centímetros por debajo del esfínter superior, en la zona donde el músculo estriado cede paso al liso, la contracción se debilita de forma característica.

Qué acelera o retrasa el paso del bolo

Los líquidos atraviesan el esófago con mayor rapidez que los sólidos, y la postura influye de forma medible: un estudio con manometría e impedancia intraluminal en voluntarios sanos registró un tránsito más lento en decúbito supino que sentado, con independencia de la consistencia del bolo. La gravedad, por tanto, ayuda, pero no decide el resultado; el peristaltismo basta para hacer descender el bolo incluso con el cuerpo invertido.

Diferenciación

En el lenguaje coloquial de la radiología, "tránsito esofágico" se emplea a veces como sinónimo de esofagograma, la prueba de contraste que registra este mismo proceso en imágenes. El diccionario reserva aquí el término para el fenómeno fisiológico; quien busque información sobre la prueba diagnóstica puede consultar la entrada esofagograma.

Cuando el bolo tarda más de lo esperado en atravesar el esófago o queda retenido de forma repetida, el origen suele situarse en un trastorno motor primario del cuerpo esofágico o del esfínter inferior, como el espasmo esofágico difuso o la esclerodermia cuando es secundario a esta última.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo tránsito esofágico que esofagograma?

No exactamente. En fisiología, tránsito esofágico designa el proceso de paso del bolo por el esófago. En radiología, la misma expresión se usa a veces de forma coloquial para referirse al esofagograma, la prueba de contraste que registra ese proceso.

¿Qué diferencia hay entre el peristaltismo primario y el secundario?

El primario se desencadena siempre por una deglución consciente. El secundario surge sin que haya tragado nada, como respuesta local a la distensión de la pared esofágica, ya sea por bolo retenido o por reflujo.

¿Influye la postura en la velocidad del tránsito esofágico?

Sí. En un estudio con veintiséis voluntarios sanos, el tránsito fue más lento tumbado que sentado, tanto con bolos líquidos como con bolos de mayor viscosidad. Comer de pie o sentado, frente a hacerlo recostado, favorece por tanto un vaciamiento esofágico algo más rápido.

¿Qué trastornos alteran el tránsito esofágico?

Los trastornos motores primarios del esófago, entre ellos la acalasia y el espasmo esofágico difuso, afectan directamente a la onda peristáltica o a la relajación del esfínter inferior. También puede alterarse de forma secundaria a enfermedades sistémicas del tejido conectivo. La manometría esofágica, técnica que mide la presión a lo largo del órgano, es la que permite caracterizar cada uno de estos patrones.

Referencias

  1. Sociedad Andaluza de Patología Digestiva. La motilidad en la práctica clínica. Tema 4: Estudio funcional de la ERGE
  2. Archives of Gastroenterology. Effect of swallowed bolus viscosity and body position on esophageal transit, contraction and perception of transit
  3. Servicio de Salud del Principado de Asturias. Criterios de remisión de pacientes a los servicios de diagnóstico por imagen: glosario
  4. Trujillo-Rodríguez L. Trastornos motores esofágicos primarios. RAPD Online, 2010

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