DICCIONARIO MÉDICO
Tránsito faringoesofágico
El tránsito faringoesofágico es el paso del bolo alimenticio desde la faringe hasta el estómago, un tramo que engloba la fase faríngea y la fase esofágica de la deglución. Dura apenas un segundo en su primer tramo y varios más en el esofágico. El nombre une tránsito con dos adjetivos, faríngeo y esofágico, que remiten a la faringe y al esófago respectivamente. A diferencia del tránsito esofágico, que aísla solo el segundo tramo, esta expresión considera ambos como una unidad funcional, algo habitual cuando el interés clínico es la coordinación entre ellos y no cada tramo por separado. La fase faríngea empieza en el instante en que la lengua empuja el bolo más allá de los pilares del istmo de las fauces. Es involuntaria, dura alrededor de un segundo y exige el cierre simultáneo de tres puertas: el velo del paladar sella la nasofaringe, la epiglotis y las cuerdas vocales protegen la vía respiratoria, y el esfínter esofágico superior se abre para dar paso al bolo hacia el esófago. Un centro bulboprotuberancial, el núcleo del tracto solitario, recibe la señal sensitiva del bolo al llegar a la orofaringe, principalmente a través del nervio glosofaríngeo, y desde ahí dispara la secuencia motora que involucra a varios pares craneales. Ese mismo centro es el que enlaza la fase faríngea con la esofágica: en cuanto el esfínter superior se cierra tras el paso del bolo, arranca la onda peristáltica que recorrerá el cuerpo del esófago. Si esa coordinación falla, el bolo puede quedar retenido en la hipofaringe o penetrar en la vía aérea antes de que la laringe termine de cerrarse. De ahí que ambas fases se estudien juntas: un fallo aislado de una repercute de inmediato en la otra. La videofluoroscopia es la técnica considerada de referencia para observar el tránsito faringoesofágico en tiempo real: registra en imagen radioscópica lateral el recorrido de un bolo marcado con contraste, en distintos volúmenes y consistencias. Permite además descomponerlo en parámetros medibles, como el tiempo de tránsito oral o el tiempo de tránsito faríngeo, expresados en fracciones de segundo. La manometría faringoesofágica, por su parte, registra directamente la presión generada en cada punto del recorrido y complementa a la imagen cuando se sospecha un problema de fuerza o de sincronización más que de anatomía. El tránsito esofágico se limita al esófago. El faringoesofágico añade la fase previa, la faríngea, e interesa sobre todo cuando lo que se quiere valorar es el relevo entre ambas, no cada una por separado. No en su mayor parte. Solo la decisión de tragar es voluntaria. En cuanto el bolo sobrepasa los pilares de las fauces, toda la secuencia queda en manos del centro de la deglución del tronco encefálico. La fase faríngea propiamente dicha dura alrededor de un segundo, uno de los tiempos más constantes de toda la fisiología digestiva. La fase esofágica que le sigue se prolonga varios segundos más, según el punto del esófago donde se registre. El principal es que parte del bolo entre en la vía respiratoria en lugar de seguir hacia el esófago. Es lo que en videofluoroscopia se identifica como aspiración, y puede ocurrir sin que la persona lo perciba ni tosa en el momento.Qué es el tránsito faringoesofágico
Coordinación entre las dos fases
Cómo se estudia
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia del tránsito esofágico?
¿Es voluntario el tránsito faringoesofágico?
¿Cuánto dura exactamente el tránsito faringoesofágico?
¿Qué riesgo conlleva un tránsito faringoesofágico mal coordinado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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