DICCIONARIO MÉDICO
Sotalol
El sotalol es un betabloqueante no selectivo que, además, posee actividad antiarrítmica de clase III por bloqueo de los canales de potasio. Se emplea en el control de arritmias cardíacas, tanto en taquiarritmias ventriculares graves como en el mantenimiento del ritmo normal tras episodios de fibrilación auricular. Su rasgo distintivo es reunir en una sola molécula dos categorías de la clasificación de Vaughan Williams, algo poco frecuente entre los fármacos adrenérgicos. Su código en la clasificación ATC es C07AA07. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El sotalol es un betabloqueante no selectivo: bloquea por igual los receptores beta-1 (predominantes en el corazón) y beta-2 (presentes en bronquios y vasos). Carece de actividad simpaticomimética intrínseca y de efecto estabilizador de membrana, dos propiedades que lo separan de otros miembros de su grupo. Al frenar la estimulación adrenérgica del corazón, reduce la frecuencia cardíaca y enlentece la conducción a través del nódulo auriculoventricular. En su nombre no hay raíz griega ni latina. El sufijo -olol es la terminación que la Denominación Común Internacional reserva a los antagonistas de los receptores beta (la misma de propranolol, atenolol o metoprolol), un nombre acuñado por convención farmacológica y no por etimología clásica. Se prescribe sobre todo en dos escenarios: las taquiarritmias ventriculares graves y el mantenimiento del ritmo normal en quienes han sufrido fibrilación o aleteo auricular sintomáticos. Como tratamiento de la hipertensión por sí sola apenas se utiliza, pese a que también reduce la tensión arterial. El organismo lo elimina casi por completo a través del riñón, sin apenas transformación en el hígado. Esa vía de aclaramiento, unida a su naturaleza hidrofílica, hace que la función renal condicione de forma directa cómo se comporta el fármaco en cada persona. La clasificación de Vaughan Williams ordena los antiarrítmicos en cuatro grupos según su mecanismo. El sotalol ocupa una posición inusual: pertenece a la vez al grupo II (el betabloqueo ya descrito) y al grupo III (el bloqueo de los canales de potasio). Casi ningún otro fármaco de uso corriente combina ambas acciones, y el ejemplo más conocido del grupo III puro, la amiodarona, actúa por un camino distinto. Ese componente de clase III procede del bloqueo de una corriente concreta de potasio, la de rectificación tardía rápida o IKr. Al frenarla, el sotalol alarga la fase de repolarización del potencial de acción cardíaco y prolonga el intervalo durante el cual la célula no puede volver a excitarse. En el electrocardiograma esto se refleja como un alargamiento del intervalo QT. Ahí aparece el reverso del mecanismo. El mismo bloqueo del potasio que vuelve útil al sotalol puede favorecer arritmias peligrosas si el QT se alarga en exceso, un riesgo que depende de la concentración alcanzada. Por ese motivo su manejo requiere precauciones específicas, detalladas en la ficha técnica. El sotalol es, en realidad, una mezcla a partes iguales de dos moléculas especulares, los isómeros d y l. Ambos bloquean el potasio con intensidad parecida, pero casi todo el betabloqueo recae en el isómero l. Esa diferencia dejó de ser un detalle académico en 1996: el ensayo SWORD probó el isómero d aislado, con acción de clase III pero sin betabloqueo, en personas que se recuperaban de un infarto, y tuvo que interrumpirse porque la mortalidad aumentaba. De ahí se aprendió que la seguridad del sotalol depende de que sus dos acciones viajen juntas. Porque actúa por dos vías distintas. Como betabloqueante encaja en la clase II de la clasificación de Vaughan Williams; como bloqueante de los canales de potasio, en la clase III. La mayoría de los antiarrítmicos se apoyan en un único mecanismo dominante, y esa doble pertenencia es lo que da al sotalol su perfil particular. Solo en parte. Comparte con ellos el bloqueo de los receptores beta, pero añade algo que esos fármacos no tienen: la acción sobre los canales de potasio que prolonga la repolarización cardíaca. Por eso el sotalol se orienta al control de arritmias, mientras que el propranolol o el atenolol se emplean mucho más como antihipertensivos. No procede del griego ni del latín. Es un nombre creado según las convenciones de la Denominación Común Internacional, cuyo sufijo -olol identifica a los betabloqueantes. Si desea ampliar información sobre las arritmias y su tratamiento farmacológico, puede consultar:Qué es el sotalol
Dos clases antiarrítmicas en una sola molécula
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que el sotalol pertenece a dos clases de antiarrítmicos?
¿Es un betabloqueante igual que el propranolol o el atenolol?
¿De dónde viene el nombre sotalol?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026