DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de resistencia a las hormonas tiroideas
El síndrome de resistencia a hormonas tiroideas es un trastorno genético en el que los tejidos presentan una sensibilidad reducida a la acción de la hormona tiroidea. El resultado es una situación bioquímica paradójica: las concentraciones de tiroxina (T4) y triiodotironina (T3) están elevadas, pero la TSH no está suprimida. En 1967, el endocrinólogo Samuel Refetoff describió una familia en la que varios miembros presentaban bocio, sordomudez, epífisis punteadas y niveles de hormona tiroidea muy elevados sin los signos clásicos de hipertiroidismo. Lo que ocurría era que los tejidos no respondían con normalidad a la hormona: necesitaban concentraciones más altas para alcanzar el mismo efecto biológico. El eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo, al detectar una acción hormonal insuficiente, mantenía la TSH en niveles normales o altos en lugar de suprimirla, como haría ante una T4 elevada. Hoy se sabe que la mayoría de los casos se debe a mutaciones en el gen del receptor beta de la hormona tiroidea, THRB. La herencia es autosómica dominante, salvo en el caso original descrito por Refetoff, que era recesivo, y la incidencia se estima en torno a 1 caso por cada 40.000 a 50.000 nacidos vivos. Las manifestaciones clínicas varían mucho entre pacientes, incluso dentro de una misma familia: algunos están compensados y apenas presentan alteraciones, mientras que otros muestran rasgos mixtos de hiper e hipotiroidismo según qué tejidos expresen más el receptor alfa, sensible, o el beta, mutado. Más del ochenta por ciento de los casos descritos corresponde a la forma clásica, ligada al gen THRB, la misma que identificó Refetoff. Con mucha menor frecuencia se han documentado casos causados por mutaciones en el gen del receptor alfa, THRA, en los que el cuadro se orienta más hacia el hipotiroidismo que hacia el patrón mixto habitual. La explicación es anatómica: el receptor alfa predomina en el corazón, el hueso y el cerebro, mientras que el beta lo hace en el hígado y en la propia hipófisis, así que cada forma afecta sobre todo a los tejidos donde el receptor dañado es mayoritario. El problema clínico más serio de este síndrome no es la resistencia en sí, sino que se confunda con un hipertiroidismo verdadero. Un perfil con T4 y T3 altas lleva con frecuencia a sospechar una enfermedad de Graves-Basedow, y hay casos documentados de pacientes sometidos a yodo radiactivo o tiroidectomía antes de que se reconociera la resistencia. La pista diagnóstica clave es la TSH: en el hipertiroidismo verdadero está suprimida; en la resistencia, no. Un endocrinólogo estadounidense de origen rumano que en 1967 describió por primera vez este síndrome en una familia con sordomudez, bocio y hormona tiroidea elevada sin hipertiroidismo clínico. Su trabajo abrió el campo del estudio de los defectos del receptor de hormona tiroidea. Funcionalmente, sí, en el sentido de que los tejidos no reciben la señal hormonal con normalidad. Pero el perfil bioquímico es lo contrario: las hormonas están altas, no bajas. Es una situación en la que el organismo compensa la resistencia produciendo más hormona. No. La mayoría se debe a mutaciones del gen THRB, pero existe una forma mucho más rara ligada al gen THRA, con un perfil clínico distinto. Frecuente no es, aunque tampoco se cuenta entre las enfermedades raras menos comunes: se calcula alrededor de 1 caso por cada 40.000 a 50.000 nacidos vivos.Qué es el síndrome de resistencia a hormonas tiroideas
Clasificación según el receptor afectado
El riesgo del diagnóstico erróneo
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Samuel Refetoff?
¿Es un tipo de hipotiroidismo?
¿Todos los casos se deben al mismo gen?
¿Es una enfermedad frecuente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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