DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Lasègue
El signo de Lasègue es la aparición de dolor irradiado por el trayecto del nervio ciático al elevar, con la rodilla en extensión, la pierna de una persona tumbada boca arriba, y traduce la irritación de una raíz nerviosa lumbosacra. Se obtiene mediante la maniobra de Lasègue, también llamada prueba de elevación de la pierna recta, y es uno de los hallazgos más citados en la valoración del dolor lumbar con ciática. El nombre procede de Ernest-Charles Lasègue (1816-1883), médico parisino que en 1864 describió dos casos de ciática en los que el dolor empeoraba con determinados movimientos de la pierna. La atribución del signo a su persona tiene, sin embargo, más matices de los que suele contarse. Fue su discípulo Forst quien lo describió por escrito, en una tesis doctoral de 1881, y un cirujano serbio, Laza Lazarević, ya lo había publicado un año antes, en 1880, con una explicación del mecanismo más acertada que la de Forst. El propio Forst pensaba que el dolor se debía a la compresión del nervio ciático por la musculatura isquiotibial contraída. La idea tardó tres años en corregirse. En 1884, de Beurmann diseccionó un cadáver, sustituyó el nervio ciático por un tubo de goma y comprobó que la elevación de la pierna recta lo alargaba unos ocho centímetros. La causa del dolor no era la compresión muscular, sino el propio estiramiento del nervio. Al elevar la pierna extendida, las raíces lumbosacras, sobre todo L5, S1 y S2, se desplazan dentro del canal vertebral y tensan el nervio ciático que forman. Ese margen de desplazamiento es mínimo en una persona sana, entre cuatro y seis milímetros según las mediciones disponibles, y se reduce todavía más con la edad. Cuando una raíz está comprimida o inflamada, casi siempre por una hernia de disco intervertebral, incluso ese margen tan corto basta para reproducir el dolor eléctrico característico, que baja desde la zona lumbar hasta más allá de la rodilla. El ángulo en el que ese dolor aparece resulta clave para interpretarlo, un matiz que se detalla en la entrada de la maniobra. La prueba admite una variante que conviene distinguir: el Lasègue cruzado. Consiste en elevar la pierna sana, la que no duele, y comprobar si el dolor aparece en la pierna contraria. Es un hallazgo mucho menos frecuente que el signo directo, pero mucho más específico de una hernia discal voluminosa, porque implica que la raíz afectada está tan comprometida que hasta un estiramiento a distancia, transmitido por el saco dural común, termina despertando el dolor. Los estudios sobre el rendimiento diagnóstico del signo directo dan cifras dispares: sensibilidad de entre el setenta y dos y el noventa y siete por ciento para detectar una hernia discal, con una especificidad baja, de entre el once y el sesenta y seis por ciento. El cruzado invierte esa relación. Su sensibilidad cae al veintitrés o el cuarenta y dos por ciento, pero su especificidad sube hasta cifras cercanas al cien por cien. En la práctica, el signo directo sirve sobre todo para no pasar por alto una hernia; el cruzado, cuando aparece, casi la confirma. Existen otras pruebas de tensión nerviosa cercanas a esta. La maniobra de Bragard repite el gesto y añade una flexión dorsal del pie en el punto justo anterior al dolor, para confirmar que el origen es nervioso y no articular. El signo de la cuerda de arco presiona el hueco poplíteo durante la elevación de la pierna y reproduce el mismo dolor pulsando sobre el nervio tibial. Ninguna de las dos tiene entrada propia todavía en este diccionario, aunque ambas se citan con frecuencia junto al signo de Lasègue en la literatura neurológica. Distinto es el signo de Kernig, que también explora la pierna pero fija la cadera a noventa grados y mueve solo la rodilla: ese gesto busca irritación meníngea, no una raíz comprimida. No. El signo de Lasègue se obtiene al elevar la pierna que duele. El cruzado se obtiene elevando la pierna sana y comprobando si el dolor surge en la contraria, un hallazgo menos frecuente pero más específico de hernia discal. En 1884, cuando de Beurmann diseccionó un cadáver y comprobó que la elevación de la pierna alargaba el nervio ciático unos ocho centímetros. Hasta entonces se pensaba que el dolor venía de la contracción de los isquiotibiales. No de forma fiable. Su sensibilidad, aunque alta en muchas series, varía bastante entre estudios, y existen hernias discales confirmadas con la prueba negativa. Por costumbre histórica más que por justicia editorial. Lazarević lo publicó antes y con una explicación del mecanismo más ajustada, pero el apellido francés se impuso en la literatura médica.Qué es el signo de Lasègue
Por qué aparece el dolor
El Lasègue cruzado y el valor diagnóstico
Diferenciación con maniobras cercanas
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el Lasègue cruzado que el signo de Lasègue?
¿Cuándo se demostró que el dolor viene del nervio y no del músculo?
¿Un signo de Lasègue negativo descarta la hernia discal?
¿Por qué el nombre honra a Lasègue si no lo publicó él?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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