DICCIONARIO MÉDICO
Secreción
La secreción es el proceso por el que una célula o una glándula elabora y libera una sustancia con una función biológica concreta, ya sea una hormona, una enzima digestiva o el moco que protege una mucosa. El término nombra a la vez el mecanismo y el producto: la insulina es una secreción del páncreas, y también lo es la lágrima que humedece el ojo. Viene del latín secretio, formado sobre secernere: se-, "aparte", y cernere, "separar". La palabra ya circulaba en latín clásico con ese sentido general, sin ninguna carga biológica. El matiz fisiológico es bastante más tardío: en inglés se documenta desde la década de 1640 aplicado al acto de preparar y liberar sustancias mediante la actividad glandular, y de ahí pasó al resto de lenguas científicas europeas. Para la Real Academia Española, en su acepción médica estricta, la secreción es "el conjunto de hormonas elaboradas en las glándulas endocrinas" (una definición bastante más estrecha que el uso habitual en fisiología, donde el término cubre también el sudor, la saliva o el jugo gástrico, y que suele sorprender a quien la consulta esperando algo más amplio). En la práctica clínica nadie se ciñe a esa acepción académica. Casi cualquier tejido secreta algo, aunque solo las células glandulares lo conviertan en su función principal. Se puede agrupar según dos criterios que conviven sin excluirse. El primero fija la vista en el destino final del producto: si sale del cuerpo o cae en una cavidad comunicada con el exterior, se habla de secreción externa; si entra directamente en la sangre, de secreción interna. El segundo criterio mira el mecanismo celular. Cuando la célula libera su contenido por exocitosis y queda intacta, la secreción es merocrina. Si en el proceso pierde parte de su porción apical, se llama apocrina. La holocrina es la más radical de las tres: aquí la célula entera se sacrifica para convertirse en producto secretado. Tres grados de sacrificio celular, del más leve al definitivo. Se confunden con frecuencia, y no es un error trivial. La secreción produce algo que el organismo necesita: una enzima, un lubricante, un mensajero químico. La excreción, en cambio, expulsa lo que ya sobra o resulta tóxico si se acumula, como la urea en la orina. Un mismo órgano puede hacer ambas cosas sin que se solapen: el riñón filtra y excreta, pero también secreta ciertas sustancias hacia la luz del túbulo. Del verbo latino secernere, "separar" o "apartar". Comparte raíz con discernir y con discriminar, que en su origen tampoco tenían nada que ver con hormonas: todos vienen de cernere, distinguir una cosa de otra. No. Solo si cumple una función biológica útil. El sudor sí lo es porque regula la temperatura; la urea no, porque es un desecho que conviene sacar de en medio. Depende de qué se esté clasificando: por destino, interna o externa; por mecanismo celular, merocrina, apocrina u holocrina. Ambas clasificaciones conviven, y una misma glándula puede combinarlas: la mama lactante secreta caseína de forma merocrina y grasa de forma apocrina en la misma célula. Bastante. Reduce la secreción a las hormonas de las glándulas endocrinas, cuando en fisiología el término abarca mucho más. No es un fallo del diccionario académico: su cometido es fijar el uso general de la lengua, no el técnico de cada disciplina.Qué es la secreción
Clasificación
Diferencia con la excreción
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra?
¿Toda sustancia que sale del cuerpo es una secreción?
¿Qué tipos de secreción existen?
Entonces, ¿la definición de la Real Academia se queda corta?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026