DICCIONARIO MÉDICO
Resección transuretral de tumor vesical
La resección transuretral de tumor vesical, conocida en la literatura urológica con las siglas RTU-V o, en su forma inglesa, TURBT (transurethral resection of bladder tumor), es una técnica quirúrgica endoscópica que permite extirpar tumores situados en la pared interna de la vejiga sin practicar incisión abdominal. Se realiza introduciendo un instrumento llamado resectoscopio a través de la uretra hasta el interior de la vejiga, donde un asa metálica conectada a una corriente eléctrica de alta frecuencia corta y cauteriza la lesión. El término designa un procedimiento que pertenece a la familia de las resecciones endoscópicas urológicas. Su rasgo distintivo es la vía de acceso: el cirujano no abre la pared abdominal ni la cúpula vesical, sino que aprovecha la luz natural de la uretra para llegar al interior de la vejiga. Una vez allí, con visión directa a través del sistema óptico del resectoscopio, identifica la lesión y la retira por fragmentos o, cuando el tamaño y la localización lo permiten, en bloque. Etimológicamente, el nombre encadena tres elementos. Resección procede del latín resectio, -onis, derivado del verbo resecare (cortar separando), formado por el prefijo re- y secare (cortar). Transuretral combina el latín trans (a través de) con uretra, palabra que llega al castellano desde el griego οὐρήθρα (ourḗthra), formado a su vez sobre οὖρον (oûron, orina). Vesical proviene del latín vesica (vejiga). El conjunto describe con literalidad lo que ocurre durante la intervención: una resección de tejido vesical hecha a través de la uretra. Conceptualmente, la técnica cumple dos funciones que no siempre se separan en el mismo acto quirúrgico. Por un lado obtiene la muestra de tejido que el patólogo necesita para identificar el tipo histológico de la lesión y la profundidad a la que llega dentro de la pared vesical. Por otro extirpa físicamente el tumor visible. Esta doble vocación, diagnóstica y terapéutica al mismo tiempo, la convierte en una de las intervenciones más características de la urología endoscópica contemporánea. El instrumento central de la RTU-V es el resectoscopio. Se trata de un tubo rígido con varios canales: uno aloja una óptica que transmite la imagen del interior de la vejiga a una cámara; otro lleva el asa metálica móvil que actúa como elemento cortante; un tercero permite la entrada y salida de líquido de irrigación, que mantiene la vejiga distendida durante toda la intervención y arrastra los restos de tejido. El asa se conecta a un generador de corriente eléctrica de alta frecuencia capaz de operar en dos modos. Uno corta el tejido por vaporización térmica al pasar el asa contra la pared. Otro coagula los vasos sangrantes y sella el lecho de resección. La técnica deriva, por tanto, de los principios físicos de la electrocoagulación aplicados a la cirugía endoscópica. La intervención se ejecuta bajo anestesia general o raquídea. El cirujano introduce el resectoscopio por la uretra y, una vez dentro de la vejiga, inspecciona toda la superficie mucosa antes de actuar sobre la lesión: esta fase de exploración visual emparenta el procedimiento con la cistoscopia diagnóstica, de la que la RTU-V puede entenderse como su extensión quirúrgica. La resección propiamente dicha avanza desde la superficie hacia la profundidad. Un detalle técnico relevante es la inclusión, en la muestra remitida al patólogo, de fibras del músculo detrusor situado bajo la mucosa, porque solo la presencia de tejido muscular en el espécimen permite descartar con seguridad la infiltración profunda del tumor. Al terminar, se deja una sonda vesical conectada a un sistema de lavado continuo con suero. Su función es doble: arrastra los coágulos que pudieran formarse en el lecho y mantiene la vejiga vacía mientras la mucosa cicatriza. La sangre en la orina durante las primeras horas es esperable y la propia irrigación la aclara progresivamente. El tratamiento endoscópico de los tumores vesicales tiene su precedente en 1910, cuando el urólogo neoyorquino Edwin Beer publicó en JAMA el primer trabajo sistemático sobre la destrucción de neoplasias vesicales mediante electrocoagulación a través del cistoscopio. La técnica de Beer, llamada fulguración, quemaba la lesión pero no extraía tejido para análisis histológico, lo que limitaba su utilidad diagnóstica. El salto decisivo llegó el 20 de enero de 1926, cuando Maximilian Stern presentó en la New York Academy of Medicine un nuevo instrumento capaz de cortar con un asa de tungsteno conectada a corriente diatérmica, manteniendo la operación en un medio líquido. Lo bautizó resectoscope. La idea fue refinada en 1931 por Joseph F. McCarthy, que rediseñó la óptica, invirtió el sentido del movimiento del asa hacia el operador y combinó en un mismo aparato la corriente de corte y la de coagulación. El instrumento resultante, conocido como resectoscopio de Stern-McCarthy, fijó la arquitectura básica que, con sucesivas modificaciones ópticas y eléctricas, sigue utilizándose hoy. La introducción del sistema de lentes de barras de Harold Hopkins en 1959 y la incorporación de la cámara CCD en los años setenta llevaron la RTU-V a su forma actual de cirugía mínimamente invasiva con imagen de alta definición. Cistoscopia diagnóstica. Comparte vía de acceso e instrumental óptico, pero su finalidad es exclusivamente exploratoria. No incorpora el asa de corte ni el generador de corriente, por lo que no extirpa tejido. Cuando durante una cistoscopia se identifica una lesión sospechosa, la programación posterior de una RTU-V es habitual. Resección transuretral de próstata (RTU-P). Utiliza el mismo principio físico, el mismo tipo de resectoscopio y la misma vía uretral, pero actúa sobre el adenoma prostático que crece hacia la luz uretral, no sobre la mucosa vesical. La confusión terminológica entre ambas técnicas es frecuente, ya que comparten el acrónimo RTU; la diferencia está en el órgano diana. Cistectomía. Es la intervención que se sitúa en el otro extremo del abanico quirúrgico: extirpa la vejiga entera o parte de ella mediante cirugía abierta, laparoscópica o robótica. Pertenece a un escenario clínico distinto del de la RTU-V, que es conservadora del órgano. Resección en bloque (en bloc). Variante técnica de la propia RTU-V en la que la lesión se extrae completa en lugar de fragmentada. Se ha desarrollado con asas modificadas y dispositivos de láser o bisturí de agua, y persigue ofrecer al patólogo una muestra mejor orientada para el análisis de los márgenes. Resección procede del latín resectio, -onis, sustantivo formado sobre el verbo resecare: cortar separando una parte de un todo. Transuretral añade el prefijo latino trans, que significa a través de, al nombre de la uretra, palabra heredada del griego οὐρήθρα. La denominación describe literalmente la operación, sin metáforas. El término entró en la literatura médica anglosajona en los años veinte del siglo XX, vinculado al instrumento que la hacía posible, el resectoscopio. No. Ambas comparten el acrónimo, el principio físico (corriente eléctrica de alta frecuencia que corta y coagula tejido) y la vía de acceso por la uretra, pero el órgano sobre el que actúan es distinto. La RTU vesical reseca tejido de la pared de la vejiga, normalmente un tumor de la mucosa o del urotelio. La RTU de próstata reseca tejido adenomatoso de la próstata que comprime la uretra. Se trata de dos intervenciones distintas que comparten instrumental. Porque cumple las dos funciones en el mismo acto quirúrgico. El tejido extraído se envía al laboratorio de anatomía patológica, donde se determina la naturaleza histológica de la lesión y la profundidad a la que llega dentro de la pared vesical. Esta información es la que sostiene cualquier toma de decisión posterior. La intervención retira físicamente la lesión visible, por lo que tiene además un componente terapéutico inmediato. Esta combinación de biopsia con extirpación en un mismo procedimiento explica su papel central en la cirugía endoscópica del aparato urinario. La hematuria, o presencia de sangre en la orina, es el motivo que con más frecuencia lleva a indicar la exploración endoscópica de la vejiga. Cuando esa exploración encuentra una lesión sospechosa, la RTU-V se convierte en el paso siguiente del estudio. Tras la intervención, la orina suele teñirse de sangre durante unas horas o días por el propio efecto del corte sobre la mucosa vesical; ese sangrado postoperatorio es esperable y se controla con el lavado continuo a través de la sonda. Su acta de nacimiento puede fijarse en enero de 1926, cuando Maximilian Stern presentó el primer resectoscopio en la New York Academy of Medicine. El precedente directo fue la fulguración endoscópica descrita por Edwin Beer en 1910, que destruía los tumores pero no los extraía. La forma reconocible del instrumento moderno se debe a la modificación que Joseph F. McCarthy publicó en 1931. Desde entonces, su arquitectura básica apenas ha cambiado, aunque sí lo han hecho la óptica, las fuentes de energía y los sistemas de imagen. Consulte también la información clínica completa sobre el cáncer de vejiga Si busca información sobre el diagnóstico, las opciones de tratamiento, el pronóstico o el seguimiento del cáncer de vejiga, puede consultar la página completa sobre el cáncer de vejiga elaborada por el Área de Cáncer Urológico del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la resección transuretral de tumor vesical, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la resección transuretral de tumor vesical
Cómo se realiza la técnica
Origen histórico: del resonador de Beer al resectoscopio de Stern-McCarthy
Diferenciación con otras resecciones endoscópicas urológicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra resección transuretral?
¿Es lo mismo una RTU vesical que una RTU prostática?
¿Por qué se considera al mismo tiempo una técnica diagnóstica y terapéutica?
¿Qué relación tiene esta técnica con la presencia de sangre en la orina?
¿Cuándo nació esta técnica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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