DICCIONARIO MÉDICO
BCG
BCG es la sigla de Bacillus Calmette-Guérin (bacilo de Calmette-Guérin), una cepa atenuada de Mycobacterium bovis que se emplea como vacuna contra la tuberculosis. Administrada por primera vez en un ser humano en 1921, sigue siendo la única vacuna autorizada frente a esta enfermedad y una de las más ampliamente utilizadas en el mundo. El BCG debe su nombre a los dos investigadores del Instituto Pasteur de Lille que lo desarrollaron: el médico Albert Calmette y el veterinario Camille Guérin. Entre 1908 y 1921, sometieron una cepa virulenta de M. bovis, aislada originalmente de una vaca tuberculosa, a más de 230 subcultivos sucesivos en medio de patata glicerinada con bilis de buey. Ese proceso de pases continuados provocó la pérdida progresiva de virulencia sin eliminar la capacidad de estimular una respuesta inmunitaria, siguiendo los principios de atenuación que Louis Pasteur había formulado décadas antes. La primera vacunación humana tuvo lugar el 18 de julio de 1921, cuando se administró la cepa por vía oral a un recién nacido cuya madre había fallecido de tuberculosis pocas horas después del parto. El niño no desarrolló la enfermedad. A partir de 1924, la cepa original fue distribuida a laboratorios de distintos países, donde continuó subcultivándose en condiciones locales variables. El resultado, con el paso de las décadas, ha sido la aparición de varias subcepas (BCG Pasteur, BCG Tokio, BCG Copenhague, BCG Moreau, entre otras) con diferencias genéticas menores pero con un perfil inmunógeno comparable. Mycobacterium bovis es una micobacteria de la misma familia que M. tuberculosis, con quien comparte más del 99 % de su genoma. La atenuación del BCG se debe a la pérdida de regiones genómicas concretas durante los pases en cultivo, la más relevante de las cuales es la denominada RD1 (Region of Difference 1). Esa región codifica, entre otras proteínas, el sistema de secreción ESX-1, implicado en la capacidad de la micobacteria para escapar del fagosoma y diseminarse a través de los tejidos. Sin RD1, el BCG queda atrapado dentro de los macrófagos, donde es capaz de sobrevivir lo suficiente como para provocar una respuesta inmunitaria pero sin llegar a causar enfermedad en personas inmunocompetentes. Esa supervivencia intracelular limitada activa tanto la inmunidad celular (linfocitos T CD4+ y macrófagos) como la inmunidad humoral, y genera una memoria inmunológica que ofrece protección variable frente a la tuberculosis. La eficacia del BCG es alta frente a las formas diseminadas de la enfermedad en lactantes (meningitis tuberculosa, tuberculosis miliar), pero mucho más irregular frente a la tuberculosis pulmonar del adulto, con tasas que oscilan entre el 0 % y el 80 % según la población estudiada. Las razones de esa variabilidad siguen siendo objeto de debate. La historia del BCG estuvo a punto de truncarse en 1930. En la ciudad alemana de Lübeck, 72 de los 251 recién nacidos vacunados con lo que se creía BCG fallecieron de tuberculosis. La investigación posterior demostró que la cepa administrada había sido contaminada accidentalmente con una cepa virulenta de M. tuberculosis en el laboratorio del hospital. El incidente no invalidó al BCG como vacuna, pero generó una desconfianza que retrasó su adopción generalizada en varios países europeos durante años. Calmette murió en 1933, sin haber visto plenamente reivindicada su vacuna. Bacillus Calmette-Guérin, en honor al médico Albert Calmette y al veterinario Camille Guérin, que la desarrollaron en el Instituto Pasteur de Lille entre 1908 y 1921. La letra B conserva la denominación clásica Bacillus, aunque la taxonomía actual clasifica al organismo dentro del género Mycobacterium. Sí. La OMS la incluye en el calendario de inmunización infantil de los países con alta incidencia de tuberculosis, y se estima que se administran más de 100 millones de dosis al año en todo el mundo. España retiró la vacunación sistemática del calendario nacional en 1981, aunque el País Vasco la mantuvo hasta 2013. Estrictamente, no. Desde la década de 1970 se ha documentado que la instilación intravesical de BCG puede inducir una respuesta inmunitaria local contra el carcinoma superficial de vejiga. Ese uso se considera hoy una forma de inmunoterapia oncológica, no una vacunación en sentido estricto. La investigación reciente ha explorado también posibles efectos inespecíficos del BCG sobre la inmunidad innata frente a otras infecciones, un fenómeno que se ha denominado «inmunidad entrenada». En personas inmunocompetentes, las complicaciones graves son excepcionales. Las reacciones locales (induración, úlcera y cicatriz en el punto de inyección) son frecuentes y se consideran parte de la respuesta normal. Los casos de diseminación del BCG (becegeítis diseminada) se asocian a inmunodeficiencias graves, congénitas o adquiridas, en las que el macrófago no es capaz de contener la micobacteria atenuada. Si desea profundizar en conceptos asociados al BCG, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el BCG
Base microbiológica de la atenuación
Calmette, Guérin y el desastre de Lübeck
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas BCG?
¿Se sigue utilizando el BCG?
¿BCG se emplea solo frente a la tuberculosis?
¿Es una vacuna segura?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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